viernes, 16 de febrero de 2018

¿Qué pasa con la Banda Municipal de Lugo... y con la escuela?


La banda de música con su antiguo director al frente. Hoy están "descabezados"
Foto: La Voz de Galicia 

No son buenos tiempos para la lírica, porque si hay crisis lo primero que salta por la ventana son los lujos y lamentablemente en este santo país se considera la cultura como tal, mientras que son “cuestiones de Estado” cosas como el fútbol o el Sálvame del color que sea. Esa percepción inicial nos permite ser poco optimistas respecto a actividades tan tradicionales y tan nuestras como la banda municipal.

Aunque mi abuelo Cándido murió siendo yo muy pequeño, recuerdo claramente ir con él los domingos por la mañana a escuchar a la Banda tocando en el templete de la Plaza de España. Probablemente por eso asocio esos conciertos con los tebeos de Mortadelo y Filemón, el cine en el Gran Teatro, y los billetes de cien pesetas de Manuel de Falla que de vez en cuando caían como un maná del cielo y que nos permitían comprar cromos de E.T.

Sin embargo, más allá de los recuerdos personales de cada cual, la banda municipal es un bien público a proteger, y sin embargo está como está, con infinidad de problemas y con sentencias que han dado al traste con algunas iniciativas que se habían tomado para “rentabilizar” la inversión.

Los tradicionales conciertos en verano de la Banda
Foto: Cadenaser.com
Lugo cuenta actualmente con 18 músicos en la banda, número claramente insuficiente para una agrupación como esa. Como quiera que al Ayuntamiento le parecía un exceso tener a toda esta gente a sueldo para tocar una vez a la semana, se inventaron, con buen criterio, una “escuela de música” en que estas personas aprovechaban su tiempo en enseñar a los lucenses a tocar algún instrumento. La extraordinaria acogida de la gente hizo que se consolidara como uno de los puntos importantes de educación cultural de esta ciudad, pero como suele suceder en Lugo tuvo un rápido varapalo.

El sindicato CSIF recurrió ese “doblete” de músicos y maestros y logró, triste logro para Lugo, que los juzgados anulasen la modificación de la RPT por la que se permitía esa tarea adicional, con lo que los muchos usuarios de la Escuela están preocupados porque ven que por el momento no parece haber mucho futuro para una actividad que les estaba reportando grandes satisfacciones. Sigue funcionando, pero en falso, porque la sentencia está ahí pero no se ha ejecutado, cosa que por cierto supongo que puede traer problemas algún día porque a los juzgados no les hace mucha gracia que se les ignore.

Tampoco se puede obligar a los músicos a ejercer esas funciones, ya que sean laborales o funcionarios (hay de todo) sus contratos no contemplan entre sus tareas la de ser docentes, entre otras cosas porque los grupos a los que pertenecen no lo permitirían y hay músicos con titulación superior y otros sin ella, así que el berenjenal está servido.

Algunas actividades de la Escuela en la calle.
Foto: La Voz de Galicia
Pero no solo la Escuela de música tiene problemas, también la propia banda municipal como tal es un hervidero de conflictos. La jubilación del anterior director, Rosendo Ivorra, que además de tomar literalmente la batuta de la agrupación era el jefe de servicio desde el punto de vista administrativo, ha sumido en un caos a la banda, y no parece que tengan muy fácil salir, porque hay desde desencuentros personales a acusaciones de agresión entre sus miembros.

La jubilación de Ivorra tuvo lugar en noviembre de 2016, y era algo que obviamente se sabía porque los años no se detienen para nadie. Sin embargo, año y medio más tarde no hay nadie en su puesto y aunque desde el Gobierno probablemente se culpará a Rajoy no veo que las demás ciudades tengan el nivel de problemas de personal que hay en Lugo, ni antes ni después de la aprobación de esa supuestamente malvada Ley, pero que tampoco modifican los demás partidos ahora que el PP no tiene mayoría en el Congreso.

Si no hay director ni jefe de servicio, ¿quién dirige la banda? Buena pregunta. Hay una especie de director “alternativo” que no tiene tal nombramiento, con lo que nadie tiene por qué hacerle caso legalmente hablando, y una suerte de “directiva” para la escuela de música, pero cuya estabilidad es discutible a la vista de la sentencia. Por si eso fuera poco la parte de la Banda de Música como tal depende de Cultura y la de la Escuela de Música de Educación, así que tienen dos concejales a los que contentar. Complicado.

En cualquier caso el problema de fondo es que ahora mismo tenemos 18 personas que no tienen muy claro qué futuro les espera, además de todos los usuarios de la escuela, y que a la Banda ya no se le escucha tocar como antes. Esperemos que cuando mejore el tiempo y llegue la primavera recuperemos, como toda la vida, a la banda de música los domingos por la mañana y los jueves por la tarde. Personalmente la echo de menos.

jueves, 15 de febrero de 2018

Sírvase usted mismo

Echarse gasolina uno mismo te ahorra unos céntimos por litro, sí. Pero te la echas tú.

Cuando en Lugo se instalaron las primeras gasolineras de “sírvase usted mismo” en la antigua nacional VI las colas eran interminables, porque te ahorrabas una pasta en cada depósito. Siguen teniendo un precio muy competitivo respecto a las demás, aunque tengo la sensación subjetiva de que ya no hay tanta diferencia.

Una de las cadenas habituales que andan por ahí nos recomienda no acudir a gasolineras de autoservicio, con poderosos argumentos como el de la destrucción de empleos y que los seres humanos de a pie no estamos cualificados para manejar sustancias peligrosas por lo que podría ser un riesgo echarnos gasolina al coche.

Siendo sinceros este último argumento me parece un poco exagerado, una salida de pata de banco a la que agarrarse por decir algo, ya que si seguimos esa lógica tampoco podríamos tener en casa un litro de lejía porque es muy arriesgado que es un producto tóxico. No nos volvamos locos.

El argumento que sí puede ser interesante es el primero, el de la conservación de una larga lista de empleos que ya no es que sean los más estables del mundo ni mucho menos. Pero me llama mucho la atención lo específico de estas campañas, ya que solo nos hablan de gasolineras, obviando muchos otros sectores en que sustituimos a los trabajadores por el “sírvete tú mismo” para ahorrarnos unas perras, o a veces ni eso.

Los ejemplos más evidentes son el onmnipresente Ikea o la plaga de los McDonald’s. En ambas cadenas se sustituye la mano de obra profesional por la del propio cliente, que carga sus propias mercancías o hace largas colas para recibir su trozo de carne entre panes. Ahí no he visto yo hasta el momento protesta alguna, ni consideración hacia los empleos perdidos por los dependientes que prácticamente no hay en la mueblería sueca o los camareros inexistentes de la cadena americana.

Los seres humanos somos caprichosos y reclamamos una atención en las gasolineras que muchas veces no solo no echamos en falta sino que nos sobra en otro tipo de establecimientos. Cuando la gente entra a curiosear en las tiendas el amable “¿puedo ayudarle en algo?” que tradicionalmente era señal de buena atención ahora es poco menos que una molestia, porque lo que parece que gusta es revolver y cotillear sin que nadie venga a dar la brasa. Esa es una de las razones, probablemente, de que los comercios tradicionales de Lugo vayan perdiendo terreno frente a la todopoderosa Zara y las demás cadenas que ocupan cada vez más bajos en nuestra ciudad.

En paz descansen. Menos mal que aún quedan
tiendas especializadas con encanto
Otro de los ejemplos de cabecera, tan extendido que ya es la norma, son los supermercados. ¡Qué tiempos aquellos cuando abrió Carrefour en las Saamasas (Continente de aquella) y era un acontecimiento social bajar con el coche a llenar el maletero! Ya había los Gadis y alguna cadena más, pero nada que ver. Se había acabado el colmado donde te atendían y te ponían lo que pedías. Recuerdo el de Concepción Arenal esquina Camiño Real con mucho cariño, y las tiendecitas de barrio en La Milagrosa de cuando era muy pequeño. Ahora eres tú el que coge el carrito y va de lineal en lineal comprando algunas cosas que necesitas y otras muchas que no.

Hemos picado como tontos, y creemos que es el no va más de la comodidad el hacer nosotros mismos las cosas, y quizás el sistema tiene sus ventajas para el consumidor, pero desde luego más tiene para la empresa que puede atender a cientos de clientes con cuatro o cinco empleados, cosa inimaginable hace unas décadas. Llegaremos al día en que el contacto humano profesional se reduzca a las profesiones en que es indispensable tener gente delante, y aún así veremos cómo éstas se van reduciendo porque es más barato mantener un cajero automático en la calle que un empleado en una oficina.

¡Claro que todo tiene sus ventajas!, pero por favor, antes de entrar a compartir campañas piensen en si son o no son arbitrarias, porque todo es una forma de llevar el agua a tu molino.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Necesitamos un debate serio sobre el cuartel de San Fernando

Una de las vistas del posible colegio en San Fernando según la visión presentada por Ciudadanos
Recoge La Voz de Galicia de hoy que la Xunta considera que no es necesario un nuevo colegio en el casco histórico porque sobran plazas. Este titular parece dar la razón a quienes apuestan por el uso de San Fernando como Museo, pero claro, siempre que cojamos el rábano por las hojas. Veamos por qué:

Por un lado es sorprendente que los que claman contra la administración autonómica por no querer hacer el museo en el viejo cuartel alegando que hay demasiados museos en la ciudad acepten sus mismos argumentos cuando no quiere hacer el colegio en el viejo cuartel alegando que hay demasiados colegios. Como mínimo es chocante, no me dirán que no. Es como cuando el Ayuntamiento, que tan preocupado se muestra con el respeto al edificio como BIC, maltrata a su propia sede como les decía en el artículo del lunes. Al final lo que nos dejan es la sensación de que sólo es una lucha política y que Lugo es lo de menos.

Por otra parte, el argumento de que no se piden plazas es engañoso, ya que el único colegio público de la zona, el Quiroga Ballesteros, está como está y tiene las instalaciones que tiene, con lo que difícilmente va a ser la primera opción de alguien. Para hacerles un paralelismo, es como argumentar que Lugo no necesita mejorar el tren porque hay muchas plazas vacías, una lógica aparentemente sólida pero perversa. ¿Qué ha de ser antes, el huevo o la gallina? ¿Los servicios o su demanda? ¿Aceptamos que si un hospital tiene algunas camas vacías se dejen de mejorar sus servicios?

Con todo esto parece que sigo apostando claramente por el colegio en San Fernando, y así es, aunque tengo que decir que el lunes por la tarde un amigo se sentó conmigo a explicarme sus sólidas razones por las que ese espacio ha de ser un Museo de la Romanización. Me expuso argumentos de peso que hasta ahora no había escuchado ya que los que he visto defendiendo este asunto lo resumen en “un Colegio no puede ser y hace falta el museo”, y claro eso es poco decir.

Algunos de los restos que hay en San Fernando
San Fernando es un yacimiento arqueológico en sí mismo. Hay restos de lo que parece ser una domus en una de sus esquinas, con hipocausto y todo, y otras áreas del viejo cuartel parece que también son susceptibles de tener numerosos restos. Supongo que Santa María también tendría, porque en esa zona estaba el campamento original romano que dio origen a la ciudad, así que en eso podríamos estar a la par, si bien no siempre la calidad de los yacimientos es la misma.

Además de eso, el espacio del cuartel, según sus datos, llegaría para el museo. Es una de las cuestiones que más me han preocupado siempre porque me parece absurdo tener los restos desperdigados por varias ubicaciones, y en eso reconoció que es probable que si se hace en San Fernando tuviéramos que tener fuera de esa localización almacenes, pero con piezas menores de las que no tienen un excesivo valor.

La conversación que tuve con esta persona, un reconocido arquitecto de la ciudad, tuvo lo que echo en falta en el debate sobre este asunto: datos, argumentos, razones y motivos. No se trata de ver quién la tiene más larga o quién puede más, sino de qué es lo mejor para el casco histórico y para Lugo en su conjunto. Les diré que no es que me convenciera, pero sí que me ha hecho volver a replantear el asunto desde cero, que es la forma de ver estas cosas, y es cierto que hay argumentos de peso para cualquiera de las dos posturas.

Un debate público, abierto, con datos y con argumentos me parecería lo más razonable. A pesar de lo que pueda parecer en ocasiones por la vehemencia con la que defiendo mis opiniones, no soy una persona difícil de convencer, sólo hay que darme mejores argumentos que los míos. Habrá que poner ambas posturas en una balanza pero, por favor, sin más interés que el de nuestra ciudad. Todo lo demás sobra.

lunes, 12 de febrero de 2018

Pocas luces... y tapadas


La sensibilidad hacia los edificios históricos parece ser algo escaso en nuestra ciudad. En Lugo se veía con impasibilidad cómo caían fantásticas construcciones como el edificio de la eléctrica de la plaza del Ferrol, cómo viejas casas de piedra iban siendo sustituidas por mamotretos de hormigón y metal, o que edificios en lugares clave como el fondo de la plaza de España se coronaban con plantas adicionales que son aberraciones urbanísticas. 

El mismo tipo de personas que firmaron los permisos para aquellas barbaridades o que las contemplaban sin decir esta boca es mía vuelven a guardar silencio o a ser incluso cómplices necesarios cuando vemos que se maltrata al patrimonio de la ciudad, y el poco cuidado que hay para la conservación de edificios históricos. Para muestra un botón. 

Durante estos días de Carnaval el clima no está siendo el mejor del mundo. La insistencia que las instituciones lucenses tienen en promocionar esta fiesta es digna de mención, ya que cual Felipe II se envía a la Armada a una tormenta perfecta que hace que en este caso sea complicado animarse a salir disfrazado a la calle. Para paliar los efectos de la lluvia, han instalado nuevamente unas carpas en la plaza de España donde refugiar a los valientes que se atreven a carnavalear (si es que tal verbo existe) por ahí, cosa que está muy bien pensada y que habría que aplaudir… si no fuera por el “cómo”. 

El círculo rojo señala que los daños sí son reales en ocasiones
si bien esto fue anterior a la propia carpa.
Frente al Ayuntamiento se han instalado dos carpas. Una está muy bien, en la zona de la explanada que está más hacia los jardines. El problema es la otra, que se pone tapando la iluminación de Carnaval, que se convierte en un borrón a través del plástico de la carpa, y para mayor fantasía se ata ¡al edificio! Sí, ya sé que unas cinchas no van a tirar las enormes pilas de piedras que llevan ahí siglos, pero es llamativo que precisamente en una de esas bases todavía está la huella de los últimos daños causados a un inmueble que debería ser mimado por lo histórico y lo simbólico. Será que no hay plazas en el centro donde montar carpas, o será que quienes las ponen no tienen muchas ganas de andar por la calle con este frío. 

Francamente, será que estamos de puente o que me canso de repetir estas cosas, pero ya no sé cómo decir que hay que tener un poquito de cuidado… ¿será la clásica prédica en el desierto?

Muy bonitas las luces, supongo.

viernes, 9 de febrero de 2018

Otro magnífico edificio de Lugo que me da que va a quedar abandonado

La entrada de las instalaciones de ASPNAIS, que en breve quedarán vacías.


Cuando les digo que en Lugo no tenemos remedio en ciertas cuestiones no lo hago por decir, sino porque me resulta una dolorosa realidad. Ayer, contestándome a lo de la propuesta del Colegio en San Fernando una persona de Lugonovo me indicaba que es imposible porque hay un informe municipal que dice que sería ilegal. Consultada tal cosa, resulta que ahora me cuentan que tal informe no existe, que fue simplemente una “opinión de pasillo”, un comentario que dijo el primero que pasó por allí. El de En Marea (bueno, ya saben que se ofenden mucho si uno dice que son de Podemos, o de En Marea, pero la confusión interesada en épocas electorales les molesta menos, pero ya saben de qué hablo) insiste en su existencia. Pues nada, habrá que pedir por escrito que se aclare esta cuestión para ver quién nos está tomando por idiotas.

La desconfianza viene de esa costumbre tan arraigada y muy pedestre de inventarse argumentos si no los hay, y achacar las opiniones personales y subjetivas a “informes técnicos”, como aquel del servicio de economía que decía que los argumentos que se presentaban contra las tasas de ocupación de vía pública eran una estupidez, aunque luego Su Señoría los aceptó y anuló parte de esas tasas. No todo lo que firma un técnico es cierto, sino una opinión, autorizada, pero opinión a fin de cuentas. Las decisiones las tienen que tomar los políticos, que para eso están, y los técnicos han de hacerlas viables o dar razones objetivas para descartarlas, pero no imponer su criterio por razón de un título. Si quieren gobernar, que se presenten a las elecciones… y ganen.

El Cuartel lleva tres lustros vacío. Casi prefería que siguiera ahí el ejército durante todo este tiempo, que al menos lo tenía funcionando. Pero Lugo funciona así. Dejamos que las cosas se estropeen para después gastar ingentes presupuestos de dinero público en arreglar lo que con una fracción estaría en perfecto estado.

Otro ejemplo de falta de previsión: todos sabemos desde hace años que ASPNAIS abandonará en breve las instalaciones que tiene en la Rampa de Claudio López. Han realizado en un plazo brevísimo la adaptación del San José, algo apropiado para una entidad privada, ya que si fuera un tema de la administración a estas alturas aún estarían redactando las bases de adjudicación del proyecto de demolición de las zonas a eliminar, por decir algo.

La espectacular parcela donde está ahora ASPNAIS
La que deja ASPNAIS es una impresionante parcela de más de 3.000 metros cuadrados, con otra pegada de otros 4.000 y con edificaciones de 4.000 metros cuadrados construidos. Vale que estarán un poco desfasadas, pero no me dirán que no sería un sitio magnífico para hacer una residencia de personas mayores, con un extraordinario jardín que se podría abrir al público, con centro de día e instalaciones de todo tipo. Ya lo mencioné en este mismo blog hace un año, pero lógicamente nadie me hizo caso, por eso insisto.

El centro de ASPNAIS es de la Xunta, otro melón que a ver para qué se usa. ¿Pasará años cerrado a cal y canto, pudriéndose y deteriorándose? ¿Dejarán de funcionar los ascensores y las máquinas por falta de mantenimiento? ¿Se pudrirán las puertas y ventanas, se romperán los cristales y habrá vandalismo en un espacio tan amplio? ¿Se dejará de cuidar el jardín?… Todo eso se podría evitar con un poquito de previsión.

Sabemos que ASPNAIS se trasladará en este año, puede haber una duda de unos meses, pero lo hará. ¿Hay algún plan para usar el espacio que deja? Lo dudo bastante, porque ya nos lo habrían vendido cien veces con ruedas de prensa y gráficos de colores. Probablemente habrá que darle un repaso a las instalaciones, claro, pero nada que ver con las extraordinarias cifras que costará ponerlo a andar dentro de diez años, cuando tengan a bien despertarlo del letargo que en breve comenzará.

A día de hoy tiene 39 habitaciones, fácilmente ampliables porque espacio hay para dar y tomar. Lejos de las más de doscientas plazas de las Gándaras, lógicamente, pero no todo tienen que ser grandísimos complejos, la residencia de mayores de La Milagrosa tiene 50 por ejemplo.

En cualquier caso lo que no puede pasar es que esto sea otro mamotreto vacío, muerto del asco. Miren cómo está el antiguo hospital de Castro, abandonado a su suerte por la Diputación. ¿Pasará igual aquí? Tiene todas las trazas.

El hospital de San Rafael, abandonado a su suerte. Foto: La Voz de Galicia

jueves, 8 de febrero de 2018

Censura 2.0

El puzzle del delito
Tengo miedo. Verán, en la entrada de casa tengo un puzzle de 8.000 piezas y de casi tres metros de largo que reproduce los frescos pintados por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Hasta hoy me parecía una impresionante obra de arte, pero estoy empezando a temerme que sea un delito, porque salen figuras desnudas y es posible que sean ángeles o santos o algo así y me puedan meter en la trena por tener eso en casa por un delito de odio contra la religión, o por una falta de respeto a vayan ustedes a saber lo qué. Vale que debajo de esos dibujos se elige al Papa y que lleva ahí unos cuantos años sin que nadie haya protestado, pero tal y como se están poniendo las cosas no me parece algo a tomarse a la ligera y como nos pongamos tontos acabamos como los del Estado Islámico, cargándonos obras de arte porque son inmorales.

La gran ofensa. ¡En Instagram!
Supongo que habrán visto la noticia del chaval al que le han cascado 480 euros de multa por un fotomontaje que hizo y que subió a Instagram en que sustituía la cara del Cristo de nosequé de Jaen por la suya. La cofradía que saca la imagen a pasear se ofendió mucho y lo denunció, y sorprendentemente Su Señoría consideró que tenían razón y que había motivos para condenar al muchacho.

En mi opinión se nos está yendo la pinza definitivamente. ¿En qué cabeza cabe que se pueda sancionar a alguien por semejante tontería, por poner en un cartel DE CARNAVAL una imagen de un señor disfrazado de Papa o por cosas de ese estilo? Ya ni siquiera hablamos de la sagrada libertad de expresión, sino de puro sentido común, de que nos tomamos las chirigotas carnavalescas como ofensas y las idas de olla de un chaval en redes sociales como una cuestión de Estado que hay que castigar mientras, eso sí, a Liñares lo tratamos de usted por la calle, seguimos sin saber quién fue el Señor X del GAL porque eso no interesa, la financiación de los partidos es la cueva de Alí Babá, y a Bárcenas hay que hablarle con la debida consideración, no sea que le parezca mal que le llamen chorizo.

Las normas tienen que ser claras, pero también tienen que ser limitadas y razonables. Es cierto que tampoco podemos meter en el cajón de la libertad de expresión las barbaridades que cada uno quiera decir para conjurar sus demonios internos, y si alguien quiere disfrazar de arte la amenaza o la vejación hablamos de otro asunto.

A mí personalmente no me parece mal que multen a un tío por decir en una canción que hay que descerrajar dos tiros en la cabeza al Rey, igual que me parecería fantástico que lo multaran por decir eso mismo del pescadero de la esquina, el frutero o el guardia urbano. Lo importante no es el cargo, sino la amenaza, así que si algo me sobra en la famosa sentencia del rapero ese al que condenaron hace poco no es su delito de amenazas, sino lo de las “ofensas a La Corona”. Ese camino es peligroso, porque las ofensas son subjetivas y La Corona debería tener la piel algo menos fina, sobre todo si se le mentan a los elefantes o las queridas, algo que ha salido en toda la prensa del mundo mundial. También es cierto que al rapero no se le condenó por esto último sino por lo de las amenazas, que es otro asunto que sobrepasa claramente la libertad de expresión.

Pero una cosa es una amenaza, la exaltación del terrorismo o cosas similares y otra muy diferente esta especie de Censura 2.0 en la que hay que tener un cuidado terrible cada vez que se abre la boca. Los mismos que defienden que se pueda hacer un cartel de Carnaval con un Papa ponen el grito en el cielo si una chica va enseñando mucha carne porque es sexismo, y callan si un tío muestra la suya, que se ve que eso está bien (los anuncios de colonias con tíos en ropa interior se ve que no son sexistas sino “arte”, digo yo). Las mismas personas que ven en cincuenta sombras de Grey (por cierto no lo he leído) el nuevo Kamasutra a pesar de que por lo visto es un manual de sado dicen que las mujeres no pueden ser azafatas en las carreras de coches (maldita la gracia que les haría a las chicas quedarse sin trabajo), y los que afirman que los enanos no pueden hacer anuncios de precios pequeños de telefonía móvil son los que claman por la igualdad de oportunidades laborales. Los que defienden que los niños no pueden hacer nada navideño en el cole porque es ofensivo meterles asuntos religiosos en el centro educativo, se vuelven locos para disfrazarlos de demonios, brujas y cadáveres ambulantes por Halloween… y así podríamos seguir.

Agustín González acusando a todo bicho viviente de un
"contumaz regodeo en la concupiscencia"
Toda esta gente debería ver la película “La Corte de Faraón”. Es de los años 80 pero está ambientada en el franquismo y uno de los personajes que más me gustan es un cura encarnado magistralmente por Agustín González. Como buen censor el cura de marras veía pornografía y ofensas por todas partes, incluso donde no las había, y si uno lee los informes reales de la censura se da cuenta de que muchos eran una panda de enfermos y obsesos que trasladaban a los demás su retorcida visión del mundo. Ahora volvemos a las andadas, pero atacando por todos los frentes imaginables.

Miren el buen gusto no se puede regular. ¿Que el fotomontaje del chaval de Jaén no le gusta? Pues lo bloquea en el Instagram y listo. ¿Que el Carnaval le resulta ofensivo? Pues oiga, váyase de vacaciones a Irán durante esos días porque precisamente se inventó para ser irreverente… Y por favor, no me vengan con lo de "pues que se metan con los árabes, que con esos no se atreven" porque el fundamentalismo ajeno no justifica el propio. Si no por esa regla de tres los tribunales islámicos harían razonable que vuelvan las hogueras de la Santa Inquisición.

El problema es que le dan tanta importancia a estas tonterías que no solo logran distraernos de cosas más importantes sino que encima acojonan al más pintado para dibujar, escribir o hablar de cualquier asunto, no sea que se ofenda alguien. La represión ha vuelto, y ahora es peor porque todo hijo de vecino se ha sacado el carnet de censor.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Un colegio en San Fernando


El viejo cuartel de San Fernando (Imagen de Google Earth) sigue esperando un destino.

En el año 2014 la Asociación Lugo Monumental se vio obligada a recurrir a la Fiscalía para pedir que se estudiase el deterioro del Cuartel de San Fernando, lo que provocó que al menos se hicieran obras de consolidación para frenar su deterioro. Lamentablemente hoy seguimos debatiendo sus usos.

Ayer el historiador Adolfo de Abel Vilela defendía en ese edificio un Museo de la Romanización. Desde Lugo Monumental consideramos que ese museo es tan necesario para esta ciudad como lo es el Gugghenheim para Bilbao o El Prado para Madrid. Nuestro pasado romano merece el protagonismo que siempre se le ha negado, y hay almacenes llenos a rebosar de piezas que en cualquier otra ciudad serían por sí mismas objeto de estudio y de exposición… Ese Museo es necesario, pero no en San Fernando.

El enorme Hogar de Santa María, una ubicación perfecta
para el Museo de la Romanización. (Imagen de Google Earth)
Cuanta más importancia le damos al depósito arqueológico de Lugo más sentido tiene elegir el Hogar de Santa María como sede del Museo, aunque sea por una cuestión de espacio. Los 5.280 metros cuadrados de San Fernando palidecen frente a los 12.632 de Santa María, que está en una parcela de casi 20.000, y cuyos actuales servicios son relativamente fáciles de trasladar. ¡Será por inmuebles públicos sin uso en Lugo! El Museo de la Romanización necesita mucho espacio porque debe contar con grandes áreas de depósito de piezas no expuestas, zonas para investigación, laboratorios, despachos, biblioteca… y todo eso no cabe en la parcela de la Plaza del Ferrol pero sí en Santa María.

En cuanto al coste… en lugar de hacer ese museo el Ayuntamiento ha enterrado millones de euros en el infrautilizado MIHL, un juguete que como sucede con los regalos navideños caros de los niños caprichosos, ha sido arrinconado porque ahora toca dar todo el protagonismo a la vieja Cárcel. Por su parte la Xunta de Galicia ha incumplido sistemáticamente su promesa de utilizar el viejo cuartel para el Museo, como incumplió su proyecto de auditorio, que se fue del centro donde debiera haber estado por razones que todavía no han sido aclaradas.

Modelo de ciudad viva:

En Lugo se echa de menos un plan de ciudad y de sus barrios. ¿Qué queremos hacer del casco histórico de Lugo? ¿un parque temático para turistas o una ciudad para vivir? ¿un modelo que busque mareas de visitantes como Santiago de Compostela o un barrio vivo y habitado como el centro de Pontevedra? El turismo es una innegable fuente de riqueza pero también es un depredador que se cobra un precio muy alto, y si lo dudan visiten la otrora paradisíaca Playa de las Catedrales.

Desde Lugo Monumental queremos un barrio en que los lucenses deseen vivir, con familias disfrutando de sus calles peatonales, pequeños comercios en que conocen a sus clientes por el nombre, con esa hostelería acogedora que nos ha hecho famosos en todas partes... Si además logramos atraer turismo, será fantástico, pero no podemos basar nuestro modelo de casco histórico en una especie de Disneylandia romana.

Para fijar población el servicio más demandado por las familias es la educación. El único colegio público del recinto amurallado es el Quiroga Ballesteros, claramente insuficiente, y de ahí la idea de llevarlo a San Fernando. Quien considere que ese espacio es “demasiado bueno” para ser un centro educativo se equivoca. Ningún edificio lo es. Los colegios tendrían que ser palacios, catedrales del conocimiento para formar a los lucenses del mañana. Nuestro futuro, el futuro de Lugo, no merece menos.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 7 de febrero de 2018