lunes, 25 de septiembre de 2017

‘‘Espionaje informático’’ en el Ayuntamiento de Lugo



Esta especie de película de espías casposa que se están montando con el tema de la supuesta vigilancia a los ordenadores de la oposición por parte del Gobierno de Lugo no deja de ser un divertimento que por ignorancia o por malicia se está usando desde algunos partidos para intentar desgastar a Lara Méndez. Como si hiciera falta inventarse argumentos ajenos a la situación de la ciudad.

La realidad no puede ser más sencilla: hay una serie de expedientes que contienen datos reservados e íntimos de ciudadanos como pueden ser sanciones u otras temáticas sensibles, a los que hay que acceder usando una clave y una contraseña. Tal y como obliga la legislación sobre protección de datos se registra quién y cuándo entra a ver los expedientes, pero eso no quiere decir que se haya accedido a los ordenadores de la oposición para cotillear, que es lo que parece que nos quieren vender. El comportamiento del gobierno local en este caso no solo es correcto, sino obligatorio porque la Ley obliga a llevar ese registro para proteger los datos del ciudadano.

Es cierto que no han estado finos a la hora de llamar la atención a la oposición por el uso de esa información, porque si bien es cierto que hay un deber de sigilo que se soslaya, que baje una persona a echar la bronca por dar ruedas de prensa no parece la forma más adecuada de tratar el tema, pero de ahí a una acusación de espionaje media un abismo.

Sorprende la que están montando con este asunto algunos partidos, y que incluso se implicara a Miguel Tellado, que con poca prudencia ha lanzado acusaciones gravísimas contra el gobierno de Lugo. Hablar de “hackeo” y de “entrar en los ordenadores” de la oposición no solo es una temeridad, sino que es demostrar que no se tiene ni idea de qué se habla. Con lo que nos cuentan nadie puede afirmar que hayan entrado a curiosear los archivos, que ni que tuvieran los códigos de lanzamiento de los misiles.

En cualquier caso una recomendación: utilicen portátiles y no los conecten a la red municipal y así tendrán sus secretos a salvo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

¡He visto un milagro!

Uno de los milagros más conocidos de la historia en la versión de Charlton Heston

Desde que tengo a Ducki en casa mis paseos son todavía más habituales, lo que nos viene bien a los dos y me da material para hablar de las cosas de Lugo que tanto nos interesan a ustedes y a mí (si no fuera así estarían leyendo otra cosa, digo yo). En algunos de esos recorridos las historias vienen solas en los sitios más insospechados, y hace un par de días en el parque de la Milagrosa (más conocido como el parque de FRIGSA) tuve el privilegio de ver un milagro. Lo que leen.

Paseaba tranquilamente cuando escuché los gritos desgarradores de una niña pequeña, que llamaba así la atención de su madre, los viandantes, los pájaros y creo que hasta de alguna farola porque mamá había decidido que era hora de marcharse a casa y la cría no lo tenía tan claro. Se ve que la nena no lleva bien que le lleven la contraria y clavó sus uñitas en el brazo de su madre con toda la fuerza que tenía, que no parecía ser escasa porque cuando retiró los dedos había heridas… y ahí vino el milagro ¡la madre le gritó!

Es lógico”, dirán ustedes… “si tu hija te hace sangrar porque le ha dado por imitar a Lobezno lo suyo es meterle un grito, porque el soplamocos que hace unos años era la receta que curaba esos males ahora es un delito que te puede llevar a la trena en menos que se dice “voy a llamar al teléfono del menor” así que como para jugársela”. Y comprendo que lo vean así, salvo por el pequeño detalle de que la madre de la cría es sordomuda.

La protagonista del milagro
¿Cómo va a gritar una sordomuda?” insistirá el desconfiado lector, reticente a buscar en Google el teléfono del negociado de reconocimiento de milagros en el Vaticano (por cierto si les pica la curiosidad de eso se encarga la Congregación para la Causa de los Santos y su número es el 39 (prefijo de Italia) 06 698 842 44). En respuesta a su pregunta le diré que sí, que estoy seguro, porque a esa señora la he visto en innumerables ocasiones en la calle de la Reina recogiendo firmas para una organización en apoyo de persona que sufren esta discapacidad. Se comunicaba con notorios aspavientos haciendo ver claramente su desgracia y logrando así conmover a mucha gente. Por supuesto si alguien quería aportar algún euro para la causa también lo recogían, pero eso era secundario, lo importante eran las firmas.

Luis, que te la han colado, que lo de las firmas era una estafa”. Oiga, me ofende que piense eso. ¿De verdad alguien cree que una persona se aprovecharía de la empatía de la gente para sacarle la pasta fingiendo ser de una asociación de ayuda a discapacitados para quedarse el dinero y así hacer un doble daño ya que nos hacen desconfiar de todos?

Pues puede ser, pero prefiero creer que he visto un milagro.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Las guarderías municipales de Lugo ''pasan'' de los niños celíacos

Comedor escolar en Lugo - Foto: Cadena SER
Isabel y Javier tienen un pequeño problema que se ha convertido en un quebradero de cabeza considerable: lo primero es que su hijo es celíaco, lo segundo es que en las guarderías municipales no adaptan el menú para estos chavales con la excusa, según dicen, de que luego les vienen “los otros” (en referencia a musulmanes y demás, entiendo) y les piden menús a la carta, como si fuera la misma situación.

La falta de todo (humanidad, sentidiño o lo que quieran) que implica la confusión interesada entre una intolerancia alimentaria, que no deja de ser una cuestión médica diagnosticada, y una opción personal como puede ser la religión es de entrada una solemne majadería, y una ofensa. Que en un comedor escolar no se ponga carne de cerdo para no molestar a quienes han optado voluntariamente por prescindir de ella en su dieta por las razones que sean (me da igual que sea una cuestión religiosa como que los papás del críos se hagan veganos) no se puede comparar a que se le ponga determinado alimento a un chaval porque le hace daño. Parece mentira incluso tener que decirlo.

Obligar a unos padres al trasiego de tápers (según la RAE se escribe así, yo qué quieren que le haga) es, entre otras muchas cosas, una ilegalidad. El artículo 40 de la ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición, dice claramente lo siguiente:

"En los supuestos en que las condiciones de organización e instalaciones lo permitan, las escuelas infantiles y los centros escolares con alumnado con alergias o intolerancias alimentarias, diagnosticadas por especialistas, y que, mediante el correspondiente certificado médico, acrediten la imposibilidad de ingerir determinados alimentos que perjudican su salud, elaborarán menús especiales, adaptados a esas alergias o intolerancias. Se garantizarán menús alternativos en el caso de intolerancia al gluten”.

Como verán, la última frase dice que en el caso de los celiacos no es opcional, ya que tiene tanta relevancia por el número de afectados que “se garantizarán” esos menús.

Es cierto que esa misma normativa dice a continuación que “cuando las condiciones organizativas, o las instalaciones y los locales de cocina, no permitan cumplir las garantías exigidas para la elaboración de los menús especiales, o el coste adicional de dichas elaboraciones resulte inasumible, se facilitarán a los alumnos los medios de refrigeración y calentamiento adecuados, de uso exclusivo para estas comidas, para que pueda conservarse y consumirse el menú especial proporcionado por la familia", pero también es cierto que contempla esta posibilidad como una cuestión totalmente excepcional así que solo cabe preguntarnos si las instalaciones de las guarderías (muchas de ellas nuevas) son tan malas que no es posible organizar menús alternativos o si el contrato es tan cutre que no permite ocuparse de este asunto tan importante en la vida diaria de mucha gente.

La Xunta cumple a rajatabla con este tema, y en las guarderías de la “Galiña azul” sí hay menús para diferentes intolerancias. Probablemente no sea un tema rentable, pero la administración tiene que ser eficaz antes que eficiente, es decir que ha de atender todos los casos en primer lugar y, en segundo, buscar la forma de que se haga esto con los recursos más ajustados que sea posible. De hecho hasta han editado una pequeña guía llamada “menús saudables no comedor escolar: Alimentación e nutrición na escola” que pueden ver en la web siguiente:

La foto, siempre la foto. Fuente: La Voz de Galicia
Cuando surgen este tipo de cuestiones, en que la política se inmiscuye en temas del día a día, las reacciones suelen venir dadas por dos factores. El primero es lo que te afecta el tema personalmente, ya que si eres el papá del niño que tiene la intolerancia da igual que gobiernen unos que otros, ves el asunto con más dureza porque te toca en primera persona. El segundo es la simpatía política, y contra esto hay un ejercicio mental que recomiendo siempre: piensa que quien toma la medida es el antagonista político del que lo hace para ver cómo reaccionarías en ese caso. Por ejemplo, ahora mismo quien hace esto de “tráete tu táper de casa que yo no voy a hacer un menú específico al rarito de tu hijo que si se pone malo no es cosa mía” son las guarderías gestionadas por el gobierno de Lugo, socialista; imaginen que es un gobierno del PP… y las declaraciones en prensa de los otros. No creo que las declaraciones de la izquierda bajasen de “atentado contra la salud de nuestros hijos”, y me quedo corto… y tendrían incluso algo de razón.

Es para hacérselo mirar.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Fraude de ley en las casetas del pulpo


Tras la publicación del artículo de ayer recibí un correo que me pide que explique mejor en qué me baso para decir que no se puede dar la concesión de las casetas a las “cascadas” de licitadores que se produjeron tanto este año como en 2016. Lo explico con más detalle a ver si queda más claro.

El fraude de ley que se está cometiendo con las casetas del pulpo por segundo año consecutivo es consecuencia de dos factores: el primero es la cabezonería por parte del gobierno local en no modificar las bases para evitar este tipo de trapicheos, y el segundo es que no se molestan en mirar las leyes.

La ley de contratos dice en su artículo 60 que no pueden contratar quienes hayan “retirado indebidamente su proposición o candidatura en un procedimiento de adjudicación”, lo que imposibilitaría que los mismos empresarios presenten varias ofertas diferentes.

Se puede argumentar que no lo hacen, que son diferentes personas de la misma familia o que utilizan distintas sociedades, pero la ley no es tan estúpida como para no prever esta situación por lo que se contempla la figura de las “empresas vinculadas”, que son aquellas que aunque tengan diversos CIF y nombres son realmente parte de la misma entidad.

Hay sentencias de tribunales como el TSJ de Madrid, que dice explícitamente que en casos como el que acabamos de describir “la presentación de sociedad dominante y filial a un mismo concurso, presentando cada una de ellas su oferta, permite concluir, sin duda alguna, que no se trata de dos licitadores distintos, sino de un solo licitador- la sociedad matriz- que decide porque así le conviene presentar dos proposiciones, la suya y la de su sociedad filial”. Es un fraude de ley como un piano y el Ayuntamiento no debería consentirlo.

En un concurso hay que intentar que la competencia sea libre y real, y en los procesos que ha llevado a cabo el Gobierno Local tanto en este año como en el 2016 no se da esto. Me sorprende que con los juristas que tienen en plantilla no se hayan dado cuenta de que esto es una ilegalidad que perjudica notablemente los intereses de la ciudad de Lugo.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 20 de septiembre de 2017

martes, 19 de septiembre de 2017

Las casetas del pulpo y sus tejemanejes como parte de la tradición

Casetas del pulpo - Foto: La V0z de Galicia

A pesar de su gran experiencia vendiendo pulpo en San Froilán, Manolo de Marce no sabe gestionar las crisis. Le dicen que se ha pasado con el espacio adjudicado para montar su caseta en San Froilán por unos centímetros y que le pueden hacer desmontar el tinglado y va el tío y ¡cambia la estructura para cumplir las bases! ¡Qué inocencia!

Tenía que haber aprendido la lección que La Bruxa, esa empresa que vino a Lugo a enseñarnos a cortar el bacalao… perdón, el pulpo, y hacer lo que le sale de las narices, reuniéndose con la alcaldesa y con el gobierno local para suavizar las posibles sanciones y pasarse por el arco del triunfo las bases de la adjudicación. Recordemos que el bueno de Irimia, un empresario de éxito que ha logrado todos sus objetivos en Lugo tal y como anunció, a falta de la caseta tradicional que exigían las bases hizo aterrizar una especie de nave espacial en las cuestas del parque para atender allí a la gente y no pasó absolutamente nada. Ni tejado a una o dos aguas, ni cierre de madera, ni precios puestos en carteles bien visibles, ni rabo de gaita. Cumplir las normas es de paletos, por lo que se ve. 

Manolo, un gran profesional de la hostelería, con una experiencia tremenda en ferias, tiene el ridículo convencimiento de que las reglas están para ser cumplidas, que las bases son un documento que hay que seguir y si te avisan de que te estás columpiando has de corregir antes de que sea tarde para evitar problemas. No se ha enterado de nada.

Dejando la ironía a un lado, es llamativo el celo que ha puesto este año el Ayuntamiento en el cumplimiento estricto de las bases. Eso sí, unas bases absurdas que nuevamente hacían que no se exigiera ser un profesional del sector para poder montar una caseta mientras que sí se pide para las barracas o para los puestos de venta de gastroarte.

El Gobierno se empecinó y se negó a cambiar las absurdas bases que crearon el pasado año el conflicto del Pulpogate, lo que habría evitado que volviera a haber tejemanejes con la adjudicación, como ha pasado al renunciar ¡cinco firmas! que en realidad eran de la misma empresa. Con sus múltiofertas se aseguraron la adjudicación sin que se les penalice de ninguna forma, y la operación le ha costado a las arcas municipales la friolera de 21.270 euros.

Cuando se firma una puja hay que cumplirla... o renunciar
a explotar el servicio.
Es sorprendente que se viole alegremente la Ley de Contratos del Sector Público una vez más. Si antes se hacía a favor de la Bruxa ahora se repite la historia, porque entiendo que la caseta de Aurora debería quedar “descalificada” porque el artículo 60 de dicha norma dice claramente que “son circunstancias que impedirán a los empresarios contratar […] haber retirado indebidamente su proposición o candidatura en un procedimiento de adjudicación”.

Vamos, que la legislación ya prevé esta circunstancia porque tontos no son, pero aquí parece que nos hacemos los sordos cuando interesa.

Pues nada, así seguimos. Eso sí, después se pide a los demás que pongan dinero para las fiestas. Quizá sería más razonable obtenerlo de donde se supone que hay que sacarlo y no pasando una especie de “impuesto revolucionario” a quienes ya pagan todo el año lo que tienen que pagar.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Vuelve la gran cita anual del cine en Lugo

Un gran número de películas donde elegir...

Hoy comienza la 39ª Semana Internacional de Cine de Autor de Lugo. Un año más la organización del grupo cinematográfico Fonmiñá, presidido por el incombustible Julio Giz, trae a nada menos que siete ubicaciones diferentes una larga serie de películas para todos los públicos y cortos que harán las delicias de los aficionados al celuloide.

Me ha llamado mucho la atención que haya siete sedes. El Auditorio Gustavo Freire (seguimos allí hasta que nos abran el nuevo, que a este paso podrá ser escenario de una película de zombis), la Diputación, el Vicerrectorado, el MIHL, la Vieja Cárcel, el Museo Provincial y la Biblioteca Provincia proyectarán los títulos elegidos para esta semana.

Mantener durante casi cuarenta años un festival como el de Lugo es una tarea de titanes, de héroes entregados a una causa por la que trabajan sin descanso y sin premio alguno. Ni siquiera se ve un reconocimiento demasiado profundo a su labor lo que no parece desalentar a estos grandes luchadores por su objetivo que no es otro que dar un contrapunto al cine comercial que, ese sí, llena las salas con superproducciones huecas como las que lamentablemente nos estamos acostumbrando a ver sin demasiado espíritu crítico. Me incluyo, que yo soy de los que van al cine pensando en pasar un buen rato y aunque hay películas duras que me han hecho reflexionar, sí es cierto que la mayoría de las que vamos a ver son meros "divertimentos" sin mayor trascendencia que la de pasar un par de horas agradables, que por otro lado tampoco es un objetivo que tenga nada de malo.

Ignoro las ayudas públicas que reciben este tipo de festivales. No seré yo el que apoye que todos estos temas se financien con dinero público, liberal que es uno, pero tampoco veo lógicas algunas cifras que se publican sobre lo que se paga de nuestros impuestos a otras citas que no tienen ni la entidad ni la tradición de nuestro festival lucense. Por ejemplo, el XIII Play-Doc. (Festival Internacional de Documentais de Tui) recibe de la Xunta de Galicia la nada desdeñable cantidad de 32.400 euros, y la 8ª Mostra Internacional de Cinema Periférico un pellizco de 24.161,28 €. El Festival Internacional de Curtas de Bueu también obtiene financiación autonómica de 22.000,00 €.

Me preocupa no haber podido encontrar con facilidad cuántos se ha aportado a la Semana de Internacional de Cine de Autor de Lugo, porque al final ves que no hacen más que presumir de tanta transparencia y tanto rollo, pero cuando quieres conocer la financiación destinada a este tipo de cuestiones no hay forma de localizarla.

En fin, a lo que íbamos, que anímense a echar un vistazo a esta larga y completa cartelera, que seguro que encuentran algún título que les tiente… ¡o varios! Las entradas son gratuitas en gran número de películas ya que solo se cobran las del ciclo infantil (2,50 euros la entrada), las de “Lo mejor del Año” (4,00 euros) y las del ciclo oficial (5,00 euros), e incluso para estas de pago pueden entrar en el Facebook de Lugo Monumental donde verán que hay un sorteo de entradas para todos estos ciclos.

¡Disfruten del cine!

viernes, 15 de septiembre de 2017

La penosa gestión de los contratos municipales



El Progreso nos trasladaba recientemente una información obtenida del grupo de  Ciudadanos en que se hacía un breve resumen de los principales contratos caducados en el Ayuntamiento de Lugo. 35 contratos, ¡35!, son los que están en esta situación y de ellos de únicamente 13 están iniciados los trámites de renovación o quedaron desiertos, único caso este último hasta cierto punto ajeno a la responsabilidad municipal. De los otros 22 no sabemos nada. 

Algunos de esos contratos llevan caducados desde el año 2011, como el del mantenimiento de la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) que encima es noticia recientemente por estar funcionando de forma incorrecta lo que hace que Lugo esté vertiendo al río agua contaminada. Ahí es nada, y eso que se les paga cerca de medio millón de euros al año, que yo hay días que no los gano. 

Por supuesto también están en este listado nuestros viejos conocidos de Cechalva, la empresa de la grúa municipal, que se levanta otro medio millón de euros, y que es la que supuestamente le daba un sueldo Nescafé a Liñares y otros cargos municipales, lo que explicaría muchas cosas como la desidia a la hora de convocar un nuevo concurso y la pachorra con que se toma todo este asunto. 

En la misma situación están otros contratos como los del mantenimiento de la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable, otro tema “menor”) caducaron en el año 2012 y suponen más de un millón de euros al año, la gestión de la recaudación por casi ¡CINCO millones!, o la recogida de basuras, que “solamente” supone superar los siete millones de euros anuales, una pasta. 

La noticia en El Progreso del miércoles. La tabla es escalofriante.
Por si esto fuera poco siguen sumándose al listado otras cuestiones más recientes. Por ejemplo, tal y como era previsible el “contrato puente” que hicieron a las carreras para abrir la vieja cárcel de cualquier forma porque se les echaban encima los plazos (si no abrían antes del 31 de marzo – creo que era esa fecha – perdían las subvenciones europeas) ha caducado y durante todos esos meses “no han tenido tiempo” de sacar un contrato como Dios manda para la gestión del asunto. 

La alcaldesa está firmando casi a diario el pago de facturas con reparos de legalidad. Esto es un informe que el interventor hace y en que explica que determinada factura tiene algún tipo de vicio: no existir contrato, estar éste caducado, que el procedimiento no se ajuste a lo legalmente establecido… Con lo que realmente ese control por parte de los funcionarios que tienen la capacidad para hacerlo no se produce porque se puede “soslayar” con una resolución de la Alcaldía. Y así sucesivamente. 

Llama la atención que un supuesto gobierno de izquierdas, de esos a los que se les llena la boca defendiendo que todo tiene que ser público, tenga 82 servicios externalizados (eso es “privatizado” pero dicho en políticamente correcto) por 31 millones de euros, que son un tercio del presupuesto anual y en la práctica mucho más, ya que los sueldos de los empleados municipales se llevan la parte más grande del presupuesto. 

Personalmente no tengo nada contra la externalización de servicios… si se hace bien, claro. Al Ayuntamiento le resuelve muchos más problemas de los que le crea que una entidad privada recoja la basura o se encargue del mantenimiento de los jardines, pero siempre y cuando se haga bien. El problema que tenemos en Lugo es que los contratos son un desastre. Se hace todo deprisa y corriendo, de forma chapucera y así pasa lo que pasa, que se dejan unos huecos como la Puerta de San Fernando de grandes, y las empresas, que no son tontas, los utilizan como es su derecho. Baste ver la cutre adjudicación de las casetas del pulpo y la que han liado con eso, pero no es el único, ni el último, ni el más grave de los casos que tenemos sobre la mesa.