viernes, 18 de agosto de 2017

Cómo no reaccionar en un atentado. Incluso a distancia



Francamente no sé qué clase de mundo estamos creando. Un hijo de puta coge un furgón y se dedica a atropellar a personas cuyo grave crimen es pasear por la calle en un día de verano, y la reacción de algunos cuando ven la desgracia no es echar una mano a los heridos sino tirar de móvil y grabarlo todo. No sea que se pierdan el Pulitzer.

¿Imaginan que una víctima es de su familia? ¿Alguien a quien quieran? ¿Les parece normal esa exposición a un público carroñero ávido de sangre como en el circo romano? 

He tenido la mala suerte de ver varios accidentes y desgracias y en algunos también hice de improvisado reportero tribulete para algún medio de comunicación, pero respetando siempre la intimidad de las personas y por supuesto cerciorándome antes de que no había heridos o que estaban correctamente atendidos. No comprendo otra forma de proceder. 

Pero no solo se comporta de una forma extraña o inadecuada quien está en el lugar de los hechos. También a distancia podemos ser desconsiderados y poco civilizados con el uso de las redes sociales. 

Cuando se produce un atentado hay dos formas de difundir información. Una es la práctica diciendo dónde se puede donar sangre o cómo se puede ayudar a localizar vehículos o personas implicadas. La otra es la del morbo sensacionalista, las imágenes "gore", el mal gusto y, lo que es peor aún, ayudar a quienes se inventan noticias a lograr difusión o "retweets" o lo que coño sea. La contención no ha sido jamás una característica patria española y las redes sociales no ayudan. 

Sentidiño a la hora de compartir. Sólo hacerlo de fuentes oficiales y mirar las cuentas de la policía o de las fuerzas de seguridad. No demos a compartir alegremente a lo primero que leamos aunque ponga la típica tontería de "lo han dicho en las noticias" o "la policía dice que"... Por supuesto lo de dar información de dónde hay controles debería ser considerado incluso delictivo. 

Maduremos también en esto, que no es un circo, es algo muy serio.

jueves, 17 de agosto de 2017

Una experiencia de cine

Es la puerta del Círculo, sí...

Aunque normalmente suelo preparar el artículo del Blog el día anterior a su publicación, nunca creo haberlo hecho cerca de las cinco de la mañana. El motivo, estar desde las ocho de la tarde en el rodaje de La ley del Plomo, la película que se está desarrollando en Lugo y que tiene como uno de sus escenarios el Círculo de las Artes.

Lo de fumar el puro puede que fuera lo peor
Como no podía ser de otra forma me presenté a la selección y me cogieron para figurante. Esto viene a ser que no me verán en la película porque soy una de esas personas que apenas se distinguen, y que salen de espaldas o sabe Dios como, pero solo el estar aquí ha merecido la pena para quitarme de encima la curiosidad.

La experiencia es bastante caótica. Por una parte es interesante y por otra cansa. Ver desde dentro el tema le quita a lo de la profesión de actor gran parte del encanto porque no imaginan el rollo que es repetir una y otra vez lo mismo para conseguir la toma que desea el director, como es lógico... y esperar, esperar y esperar. El aburrimiento de las esperas se compensa con la satisfacción de la curiosidad... Pero no de todo.

"Al menos ves a Luis Tosar"... aunque sea a cierta distancia. Pero lo ves en acción, es cierto y es divertido. Ves que nadie se le acerca porque todos entendemos que está trabajando y no para firmar autógrafos o hacerse selfies con la gente, y se te hace raro porque no hace tanto andaba por Lugo como cualquiera y hasta me dio un recado para él una amiga común que no me atreví a darle.

También es peculiar ver el Salón Regio del Círculo transformado en un cabaret de los años 20. Me van a perdonar que no ponga foto de eso pero tampoco es cosa de destripar todas las imágenes de la película en Lugo.

Más de 150 figurantes además de los actores principales y un enorme equipo de técnicos y de personal de maquillaje, vestuario, luces y demás hacen que se vea lo difícil que es llevar a cabo una producción de este nivel.

Próximamente irán a Pontevedra y luego a Monforte. Es cansado participar porque empezamos a las 8 de la tarde y nos tendrán aquí hasta las 7 de la mañana pero les recomiendo que si pueden se apunten. Es una experiencia y siempre es mejor hacer de más que de menos.


Infórmate sobre la película en estos enlaces:

En IMDB - http://www.imdb.com/title/tt7104984/

En Sensacine - http://www.sensacine.com/peliculas/pelicula-253258/

En Filmaffinity - https://www.filmaffinity.com/es/film939356.html

miércoles, 16 de agosto de 2017

Otra oportunidad perdida en San Fernando

El triste aspecto que presenta la parcela trasera de San Fernando, un espacio que podría ser mangífico y que es un vertedero.

Hace aproximadamente un año se derribó el muro perimetral de la parte trasera del cuartel de San Fernando. La obra se hizo supuestamente porque ese lienzo presentaba peligro para los viandantes y era inestable, y se sustituyó por una verja de metal que, francamente, es todavía más fea que el muro que había, que ya es decir.

El cuartel antes de la "mejora" en junio de 2016
La que era una zona cerrada y tapada a la vista se ha convertido en una zona cerrada y visible, llena de maleza, basura y gatos. ¿Tan difícil era aprovechar la actuación para hacer un jardincito que permitiera ganar ese espacio para la ciudadanía? ¿Para qué nos ha servido tanta excavadora y tanta parafernalia si el terreno sigue vedado para su disfrute?

El cuartel del San Fernando es un símbolo de la desidia, de los encontronazos entre administraciones de distinto signo político, y sobre todo de la cabezonería de quienes se han metido entre ceja y ceja que ese edificio tiene que tener un uso como museo que va contra el más elemental sentido común, ya que hay usos mejores que además también resolverían el problema del deseado Museo de la Romanización. Pero aquí estamos, sin museo, sin colegio y sin perrito que nos ladre.

El derribo en septiembre de 2016
La política de ir tapando vías de agua a poquitos refleja una pobre visión de ciudad. Lugo necesita ambición y perspectiva de conjunto, cosa que parece escasear bastante, y las obras que se vayan ejecutando tendrían que ir completando ese proyecto global. Si se gasta el dinero en una cosa que luego hay que cambiar o mejorar ya me dirán ustedes si eso es invertir o quemar pasta de todos.

El terreno del que hablamos, el de la calle Quiroga Ballesteros, sería un punto perfecto para iniciar ese nuevo Lugo que tanta falta nos hace. Un jardín sencillo, con unos banquitos y unos columpios es todo lo que haría falta. Pero no, mejor tener un solar lleno de porquería.

A día de hoy, en Agosto de 2017

lunes, 14 de agosto de 2017

El 2% de la Plaza de Abastos

Plaza de abastos de Lugo - Foto: Ola Estudio

Cuando compré mi primera vivienda fue un piso muy viejo que reformé. Por cuestiones que no vienen al caso la vendí y compré la segunda, que es donde vivo ahora y también la reformé, y para ambas obras solicité subvención. La primera me la concedieron pero la segunda se me denegó porque, con cierta lógica, hay un margen temporal que impide que la misma persona pida en menos de 10 años una segunda subvención para el mismo fin.
Pero se ve que ese razonamiento se aplica, como tantos otros, de forma diferente si eres un particular que si se trata de la todopoderosa administración, porque de otra manera no se explica que el Ayuntamiento de Lugo haya pedido, y obtenido, una subvención de la Xunta de 14.000 euros para reformar el sótano de la Plaza de Abastos.

La Plaza de Abastos de Lugo sigue siendo el principal mercado
de la ciudad. Foto: La Voz de Galicia
No deja de ser peculiar que tras haber “invertido” casi un millón y medio de euros en poner la plaza de abastos al día el adecentar y arreglar un espacio bastante amplio (estamos hablando del toda la planta inferior del edificio de Santo Domingo) solamente cueste 28.000 euros, el 2% de lo gastado en el total. O lo uno fue muy caro o lo otro es muy barato.

Nadie duda de la importancia de la obra en sí misma, ya que el sótano de la plaza sigue siendo un lugar poco recomendable e incluso me atrevería a decir que de dudosa legalidad en un local en que se venden productos frescos y de alimentación, pero aquí no hablamos de si es necesaria esa actuación, que claro que lo es, sino de si los presupuestos son proporcionales y razonables, que claro que no lo son.

Las obras públicas siempre son muchísimo más caras que las privadas por razones que escapan a mi comprensión. La nueva legislación sobre contratos nos deja claro que a la hora de buscar un proveedor el precio ha de primar sobre otras consideraciones, pero se ve que los que hacen reformas a los particulares enloquecen cuando les piden un presupuesto público y así nos luce el pelo, con acciones multimillonarias de difícil entendimiento. La que hablamos es solamente un pequeño ejemplo.

Es una buena noticia que tras casi dos años de plaza reformada por fin se vaya a acometer la última parte que hacía falta, de forma imperiosa. “Sen tempo non foi” como se suele decir, y esperemos que la finalización esté a la altura del resto de la obra... Pero permitan que tenga serias dudas sobre la gestión presupuestaria para que ahora haya que gastar más dinero en ese "dos per cent".

viernes, 11 de agosto de 2017

Abella está camino de perder la guerra

Pasillos fantasma y locales vacíos un día cualquiera por la tarde.

No soy fan de los centros comerciales. De hecho les tengo bastante manía por varias cosas, entre ellas el olor (no sé si se han fijado que todos tienen ese característico aroma a aire acondicionado y ambientador), la falta de aire libre, y la fea costumbre que tienen de prescindir de negocios locales en favor de las grandes franquicias. Prefiero mil veces sufrir las inclemencias del tiempo y pasear por las calles de cada ciudad (mejor si puede ser en su casco histórico), visitar las tiendas una por una (aunque cada vez van quedando menos de las que tienen encanto), parar a tomar un café en una terraza (sí, incluso en invierno) que estar enlatado en esos monstruos de hormigón a los que voy cuando no me queda más remedio. Por ejemplo en Lugo no queda más que acudir a Las Termas o Abella para ir al cine.

Baute y las autoridades
inaugurando la ya cerrada tienda de UPIM
Foto: www.atravesdemiarmario.com
Sin embargo, y a pesar de la introducción, no creo que sea buena noticia para la ciudad la caída en picado de una apuesta tan cara como fue el Centro Comercial de Abella. La inauguración del nuevo mamotreto fue el día 18 de noviembre de 2015, es decir hace menos de dos años, y desde aquel aquel acto, realizado a bombo y platillo y con todas las autoridades, la cosa fue de mal en peor. Ni la puesta en marcha de tiendas con presencia de “invitados de honor” como Carlos Baute (esta duró solamente un año) ha conseguido llevar público a Abella.

Hace un par de días estuve dando un paseo por allí y parece el escenario de una película postapocalíptica de zombies. Solo perviven cinco comercios: el supermercado Leclerc, Benetton, Fifty factory, Chicco, y una tienda de parafarmacia llamada Fontfarma. De hostelería solo quedan abiertos la cervecería La Sureña y el 100 montaditos tras caer también Pans & Company, y de servicios únicamente están el gimnasio, una lavandería automática de autoservicio, el karting y los cines.

No creo que 11 negocios de diferentes tamaños puedan mantener por sí mismos el centro comercial durante mucho tiempo. En los escaparates se anuncian “próximas aperturas” de diferentes comercios pero llevan puestos ya algún tiempo y no parece que vayan a cristalizar, así que el futuro no es demasiado halagüeño.

Las tiendas que hay en el centro comercial de Carrefour también fueron cayendo una tras otra y solo perviven unas poquitas, pero no es comparable porque realmente aquello es más un supermercado con anexos que un centro como los que hablamos.

¿Cuál fue el error de Abella? ¿La ubicación? ¿La promoción? ¿La elección de los comercios? El no haber contado con la presencia del “imperio” Inditex no es positivo, porque como todo el mundo sabe arrastra a mareas de personas, y quizá por eso los gestores de diferentes centros le dan enormes ventajas a las marcas de Amancio Ortega para que se instalen en sus áreas. Sin embargo eso no lo explica todo.

Probablemente la ubicación no sea la más adecuada. Si ese mismo centro se hubiera levantado en San Fiz creo que la historia no sería la misma: más cerca de la zona universitaria, a un paso de un barrio poblado como es el de Fontiñas, a una distancia razonable del centro e incluso de Aceña de Olga… pero claro, el precio del terreno obviamente no es el mismo.

Abella está perdiendo la guerra de los centros comerciales, y tarde o temprano parece que seguirá los pasos de otros fracasos como el Dolce Vita de Coruña o los problemáticos mantenimientos del Espacio también de Coruña o Área Central de Santiago.

Y encima es un mal edificio para reutilizarlo… 

jueves, 10 de agosto de 2017

¿Queremos que Lugo se convierta en Benidorm?

Se puede entender lo molesto del tema pero las pintadas son excesivas, claramente.


A los muchos términos que la prensa acuña día sí y día también para denominar nuevos fenómenos (o no tan nuevos) se ha unido uno nuevo: “turismofobia”. Las campañas que ciertas personas están orquestando contra empresas que alquilan coches, instalan empresas de uno de los sectores más productivos de España o incluso contra los propios turistas han puesto sobre la mesa un debate que, seamos sinceros, no es necesariamente malo, aunque sí lo son los extremismos.

Durante sesenta y cinco años mi familia regentó un conocido restaurante (nota publicitaria: si quieren saber las recetas del Verruga hagan clic a la derecha de este artículo, donde sale el tema del libro, y lo tienen en su casa incluso dedicado y sin gastos de envío) que se nutría de clientes locales y también de turistas. Hubo muchas personas que venían año tras año como una tradición más, clientes para los que el Verruga era una visita obligada. Con esto quiero decir que no tengo nada contra el turismo, ni mucho menos. Sin embargo sí reconozco que creo que se nos está yendo de las manos.

Hubo un tiempo en que esta playa estaba vacía
Según la pesca excesiva esquilma nuestros mares y las talas descontroladas destruyen el Amazonas, el turismo es una fuerza destructora que convierte la personalidad de cada lugar en un decorado de película de serie B y la tradición propia en llavero. No puedo evitar recordar con cariño aquellas muchas tardes que nos íbamos a Las Catedrales y estábamos cuatro gatos mal contados, por el tema de que es una playa “muy incómoda” porque “cuando sube la marea no hay playa”. Hoy día la peregrinación de turistas es tal que se han tomado medidas (ridículas por cierto, si ven que me despisto recuérdenme que otro día hablemos del estúpido sistema de control implantado en esta playa) para, supuestamente, proteger el arenal.

También estudié en Santiago de Compostela, y le tengo mucho aprecio a una ciudad que hoy día es un parque temático, con la Catedral al frente de una prosaica y hasta me atrevería a decir que herética actividad comercial. Al multimillonario negocio del Camino de Santiago (sí, yo mismo he intentado atraer a Lugo parte de ese filón, lo sé) al frente del cual se sitúa un ambicioso personaje que quiere todo el pastel para él, le falta un Cristo que expulse a los mercaderes del templo.

Ver mundo es bonito, pero lamentablemente nuestra ajetreada vida y los medios de transporte de masas han hecho que nadie viaje, sino que simplemente hagamos turismo. La diferencia es bastante evidente. Mientras que esos libros de viajes del siglo XIX o del XX trataban sobre experiencias, contacto con personas de otros ambientes, culturas e incluso religiones e ideologías, hoy la masificación ha hecho que todo se reduzca a la foto típica, el plato típico, el traje típico, la excursión típica y el “no te puedes perder” tal cosa.

Magalluf, foco del turismo cutre de botellón
Los principales polos de atracción de turismo en España son auténticas colonias donde es difícil encontrar un restaurante con la carta en castellano, y en lugar de venir a empaparse de nuestra cultura muchos turistas vienen a empaparse en alcohol y desmadrarse como no podrían hacer en sus países sin serias consecuencias legales.

Con todo esto no pretendo hablar contra el turismo, sino contra la masificación y la exageración, como en todo. Es muy difícil ordenar a los millones de visitantes que España tiene cada año, pero quizá no sería mala idea replantear el modelo que tenemos y que provoca que en ciertas zonas, afortunadamente no en nuestra ciudad por ahora, haya problemas de convivencia entre ambas “especies”, el foráneo y el local.

En Lugo no sufrimos aún las consecuencias de estas hordas, y el turismo que tenemos todavía es razonable y de cierto nivel cultural, que suele llevar aparejada también una respetable dosis de educación (por favor, no confundir esto con gente con pasta, colectivo en que no faltan sobrados, bordes y gilipollas). Estamos en un momento en que la ciudad empieza a ser conocida así que quizá no sería mala idea intentar enfocar nuestros esfuerzos a atraer a cierto sector de visitantes, los que vienen a observar y no a reventar.

Nada más lejos de mi intención que dar la razón a los que defienden esa llamada “turismofobia”, pero tengo que reconocer que yo tampoco quiero que mi Lugo querido se convierta en Benidorm. ¿Y ustedes?

miércoles, 9 de agosto de 2017

¿Por qué la A8 no tiene miradores?

Impresionantes vistas desde uno de los puentes de la A8
 Se dice que no hay mal que por bien no venga, y ayer por la tarde me ocurrió algo que en principio no tiene nada de bueno: una retención de hora y media en la autovía A8 porque un camión tuvo un accidente y quedó atravesado cortando completamente los dos carriles en sentido Lugo.

El camión accidentado. Ya ven que la cosa iba para largo.
Una vez visto que el conductor del camión no había sufrido daños de gravedad (viendo el accidente es increíble que solamente tuviera una pequeña herida en una mano) y mientras hacíamos tiempo para esperar a la Guardia Civil y los servicios de emergencia, a los que por cierto hay que felicitar por su rapidez y eficacia, tuvimos tiempo de charlar los conductores que estábamos allí parados y fijarnos en el paisaje, y eso es justo lo que me hace reflexionar sobre la falta de miradores de esta impresionante autovía.

La A8, sobre todo en la zona de Mondoñedo, es una sucesión de puentes y viaductos que abren a los viajeros una serie de paisajes imposibles de ver desde cualquier otro punto, y precisamente porque tuvimos la oportunidad de estar parados en uno de esos puentes tuvimos la excepcional ocasión de ver con detenimiento lo que teníamos delante, un espectáculo natural impresionante.

Visto lo visto es raro que en todo el recorrido no haya ni un solo mirador donde parar para observar el paisaje. He estado en otros lugares con espacios para detenerse que palidecerían de envidia ante estas increíbles vistas, solo posibles en un entorno como el que podemos disfrutar en rincones de Galicia.

Además hay lugares perfectos para hacer un pequeño merendero, un apeadero, un apartado donde detenerse a tomar un bocadillo y respirar aire puro. A los lados de la autovía vemos continuamente pequeños montes que están a pocos metros del trazado de la carretera, y sería sencillo poner unas sencillas explanadas.

No sé qué inversión supondría hacer algo así, pero seguro que saldría más rentable que algunas de las ocurrencias a las que nos tienen acostumbrados nuestros próceres.