viernes, 21 de abril de 2017

El casco histórico de Lugo, ¿Patrimonio de la Humanidad?

Tres Patrimonios en un punto ¿Podrían ser cuatro? Foto: La Voz de Galicia
Tanto las asociaciones de todo tipo, incluidas las vecinales y empresariales, como la ciudadanía en general han recibido con bastante indiferencia la propuesta de Lugonovo de pelear por el título de “Patrimonio de la Humanidad” para nuestro casco histórico. Podría parecer sorprendente en cualquier otro sitio, pero en Lugo el pasotismo es, lamentablemente, moneda de cambio habitual.

El origen de esa desgana probablemente se deba a que el impacto de la declaración de nuestra Muralla como Patrimonio por la Unesco, así como del Camino y de la Catedral no han supuesto el revulsivo que se suponía, y si bien es cierto que ha aumentado el número de turistas, no se ve que se haya creado una industria realmente importante más allá de lo que habría logrado la ciudad por sí misma sin esa distinción.

Probablemente hizo más por el flujo de visitas aquel famoso eslogan de Don Alfredo Sánchez Carro - “...y para comer, Lugo” - que la subida a los altares culturales de nuestros principales monumentos, o al menos es lo que parece percibirse como impresión en la calle, y seguramente esa forma de verlo tenga bastante que ver con la realidad.

El problema de Lugo no ha sido que la declaración de Patrimonio no funcione, sino que no se explota adecuadamente. No hay más que ver el jugo que le está sacando Mondoñedo al tema del Camino del Norte y a la declaración de su Catedral como Patrimonio de la Humanidad, que vemos hasta en la sopa día sí y día también gracias a la excelente labor de su alcaldesa, Elena Candia, quien sí ha sabido aprovechar el título para tirar por lo suyo.

La habitual miopía municipal de todo lo que no suponga réditos cortoplacistas en forma de voto, hace que se preste muchísima más atención a organizar charadas en el cementerio o conciertos en el mercado que a promocionar el que sin duda es uno de los fenómenos de peregrinación más importantes del mundo. Total, el peregrino no vota en Lugo así que les importa un cuerno lo que opinen.

jueves, 20 de abril de 2017

Dios da Camino a quien no tiene dientes

Uno de los innumerables mapas que destacan Sarria por su "hecho diferencial"

La alcaldesa de Sarria, Pilar López
Cuando un representante político alumbra una iniciativa, en ocasiones no compartes el criterio pero comprendes por qué lo hacen. En otras no. Este último es el caso del anuncio de la Alcaldesa de Sarria, Pilar López, que ha comunicado a un mundo indiferente que luchará porque se “estiren” los 100 kilómetros que ahora se exigen para obtener la Compostela al hacer el Camino de Santiago, lo que trae como consecuencia directa que los miles de peregrinos que ahora empiezan su andadura en su población no lo hagan. No lo entiendo.

Ser punto de inicio del Camino es un chollo. Para empezar por lo obvio, te sitúa en el mapa. ¿Cuántas personas de Europa conocen Sarria por el mero hecho de haberse molestado en ir allí a iniciar su ruta? ¿Esas mismas personas recordarán lugares como Palas de Rei, Melide o Arzúa por haber pasado por allí? Tengo mis dudas.

En el año 2016, según la siempre eficiente (incluso para lo malo) Oficina del Peregrino, iniciaron en Sarria el Camino un total de 71.766 personas, lo que supone un 25,83% del total. Es la población que encabeza el listado, seguida de lejos por Saint Jean Pied de Port con menos de la mitad, 33.656 personas (12,11%). ¿Por qué iba Sarria a renunciar a este tremendo escaparate? ¿Qué lógica tiene pasar a ser un lugar del montón?

Si 71.766 personas iniciaron el Camino en Sarria de alguna forma tendrán que llegar allí, lo que aumenta notablemente la demanda de transportes públicos para la ciudad, tanto de autobuses como de trenes, lo que implica que sean un destino prioritario en los planes de las empresas concesionarias y de Fomento a la hora de diseñar futuras líneas.

Por mucho que la Alcaldesa de Sarria diga que la gente no se queda a dormir, me cuesta bastante creer que la gente se baje del autobús o el tren y se eche a andar así por las bravas. Malo será que no tomen algo antes de iniciar ruta, o que no compren alguna chilindrada de última hora, y 71.766 chilindradas son muchas de nuestro señor.

Dios le da pan al que no tiene dientes, y personalmente siempre he sentido envidia de Sarria por su “hecho diferencial”, su característica de ser la primera población importante que está a más de 100 kilómetros de Santiago por la ruta más transitada. ¡Y quieren cargarse eso!

La asociación Lugo Monumental, con la colaboración del gran Chencho Pardo, el aval del Obipado de Lugo y el patrocinio de La Voz de Galicia editó una credencial propia de Lugo con la intención de convertir nuestra ciudad en la “Puerta del Camino Primitivo”, aprovechando la circunstancia de que estamos a unos 103 kilómetros de la tumba del Apóstol. Ya ven lo que es la vida. Unos quieren lo que otros desprecian.

En cualquier caso, modificar ese criterio es, en mi opinión, una tontería. Es arbitrario, claro que sí, pero también lo será cualquier otro. Se hablaba de 300 kilómetros, que es una cifra tan aleatoria como la de los 100, y también de que comience en la frontera de Galicia con Castilla y León, como si ese hecho político fuera palabra de Dios. En su día se optó por un número redondo, 100, y es una cosa tan discutible como aceptable ¿A qué viene ahora ponerse a cambiarlo? ¿Acaso hay algún interés oculto?

Lo que me sorprende es que quien pone esto sobre la mesa ahora sea la representante de una de las poblaciones más beneficiadas por la distancia actual. Si Pilar López piensa que habrá más intensidad de servicios con gente de paso que con gente que comienza allí, me parece que se equivoca radicalmente.

miércoles, 19 de abril de 2017

Los autobuses de Lugo siguen sin plan

Los años pasan. Los problemas permanecen. Los ciudadanos esperan.
El BNG hizo divulgó ayer su demanda de que se haga público el proyecto de transporte que la empresa adjudicataria de los autobuses urbanos tendría que haber presentado al gobierno municipal. Supongo que el corolario lógico sería decir “o que se haga público que se incumplió ese compromiso ante el silencio del gobierno local”, pero esto es de mi cosecha.

Rubén Arroxo recuerda que la empresa tenía un plazo de un año desde la firma del contrato, que se produjo a principios de 2016, y a día de hoy no se ha hecho público. Añade que su grupo tiene propuestas y sugerencias para el transporte urbano y que por eso necesitan que se conozca el proyecto que la empresa adjudicataria tenía la obligación de presentar.

El BNG pone el dedo en la llaga. Su postura relativa al tema de movilidad y humanización de la ciudad es más que razonable y coherente, teniendo como faro el exitoso modelo de Pontevedra y su incuestionable defensa del peatón, la bicicleta, el transporte público y la racionalización del vehículo privado (por ese orden). Arroxo nos recuerda acertadamente que el año ya ha pasado y que seguimos pendientes de saber por dónde y en qué horarios van a pasar los autobuses de Lugo.

Como suele suceder en Lugo con tantos y tantos temas, el problema del transporte no se ha enfocado utilizando el sentido común, sino el oportunismo y la propaganda política. Bandazos, acelerones y frenazos en el diseño del tráfico en Lugo no ayudan a que se pueda pensar en una verdadera red de transporte urbano pública, que adolece de muchísimos fallos que se podrían corregir prestándoles algo de atención.

La base para esto sería tener un plan de movilidad como Dios manda. Lo había y se pagaron por él bastantes miles de nuestros euros, pero está guardado en un cajón cogiendo polvo y no se le hace ni caso porque de hecho ya está desfasado por la realidad. Ni siquiera contempla las más recientes peatonalizaciones, que descoyuntan todo el sistema planteado en el documento, que ya tiene unos añitos (es de 2009 si mal no recuerdo).

Si no tenemos esa base, si no contamos con una primera visión general de cómo queremos que funcione el tráfico en Lugo, malamente podemos adaptar a dicha perspectiva la circulación de autobuses, y precisamente por eso no tiene el más mínimo sentido que hayan sacado a concurso el contrato de los buses urbanos sin una planificación ni un proyecto, que le han encasquetado a la empresa concesionaria para sacarse de encima el marrón de hacerlo ellos.

Curiosamente, y a pesar de que como les digo es la empresa la que tiene que hacer el proyecto, se desarrolló una gran campaña publicitaria en que la alcaldesa iba de barrio en barrio “recogiendo las demandas de los usuarios” para, una vez impresas y encuadernaditas, remitirlas a la empresa. Vamos, una forma de hacer ver que se hace sin hacer, táctica maestra que puede colar en alguna ocasión pero menos si se utiliza en todas. Aquí no se trata de coger un plano de Lugo y dibujar con rotuladores de colores, la cosa es bastante más compleja y me parece que no se afronta con la debida seriedad.

Incluso a un liberal como yo le sorprende que esas decisiones descansen sobre los hombros de quienes intentarán economizar lo más posible sus obligaciones, y creo que se ha partido de un mal concepto de “liberalizar”, que no significa “que la empresa haga lo que le apetezca”. Lo lógico habría sido sacar a concurso un servicio de transporte urbano ya diseñado, con sus paradas, sus frecuencias y sus horarios bien explicados para que las empresas puedan “pujar” por gestionar ese servicio con cierta garantía de saber con qué se van a encontrar. No es el caso.

Veamos qué pasa, aunque mi instinto me dice que las líneas serán parecidas a las de ahora solo que vendidas con más eficacia. Total, los anuncios los pagamos nosotros...

martes, 18 de abril de 2017

Una visita sobre el Camino que ignora el Camino

Monolito en la entrada del Camino en la Muralla. Sorprendentemente no visitado.

El Viernes Santo tuvimos visita en casa. Vino un amigo al que le propusimos ir a una ruta guiada de las organizadas por el Ayuntamiento de Lugo, y elegimos la dedicada a Camino Primitivo de Santiago, por ser diferente a los trayectos habituales por la ciudad y porque, seamos sinceros, me picaba la curiosidad por saber qué es lo que explicaban del Camino en Lugo.

Empezaré por decir que la guía fue amena y los datos aportados razonablemente interesantes, presentados con gracia (a pesar de que una parte importante del público no parecía estar muy por la labor de seguir las bromas a la guía) y que me enteré de cosas que no sabía. Algunas incluso ciertas, aunque no todas.

La duración superó las dos horas, lo que en una visita pagada por fondos públicos es algo digno de respeto. Para los usuarios fue gratuita lo cual hay que recalcar porque ya sabemos que lo que no cuesta dinero (insisto, al usuario directo) parece que tiene que ser de menor calidad y no, para nada, fue muy positiva y detallada. La guía que nos condujo por nuestras calles tuvo referencias de todo tipo a la historia de la ciudad en diferentes épocas (no cayó en el manido monotema del Lugo romano sino que habló de las épocas medieval y moderna, lo que me gustó muchísimo), y a costumbres actuales como el tapeo o el uso de la Muralla como circuito deportivo.

Quiero dejar claro que la impresión fue muy positiva. Lo repito tanto porque ahora empiezo con las críticas, y no me gustaría que pareciera que lo que no me gustó eclipsa a lo positivo. El esfuerzo de la guía fue encomiable y creo que los fallos a los que voy a aludir son más de la organización que de la persona que enseñaba Lugo a los turistas.

Esto es lo único importante, la noticia
para que la gente crea que se hace lo que no se hace.
El primer gran error es el título de la visita. Si te apuntas a un recorrido titulado “Camino Primitivo de Santiago” das por sentado que se centrará en eso, ¿no? Pues no. En las dos horas y un poco que duró el asunto, solo ese “poco” se dedicó al Camino, del que se nos dieron vagas referencias que ocuparon escasos minutos. Sí se mencionó que desde Lugo se puede conseguir la Compostela, pero creo que esa fue la única cuestión de interés que se dijo.

Ni siquiera recorrimos el tramo del Camino “intramuros”, cosa que daba por sentada pero que no se produjo. Solo fuimos desde San Pedro (ni salimos a la ronda a ver el monolito que habla la peregrinación de Alfonso II) hasta la Nova, donde nos desviamos del trazado para bajar por delante del Ayuntamiento y los Franciscanos hasta llegar a la estatua dedicada a César Augusto y Paulo Fabio Máximo donde se informó a los turistas de la existencia del Arde Lucus... fiesta que según la información oficial facilitada nació a iniciativa del Ayuntamiento de Lugo, quien “hace doce años decidió vestir a los niños de los colegios de romanos para ver qué sabían de esa época de la ciudad” y después la fiesta se “contagió” a los padres y abuelos que vieron que era muy divertido. ¡Así se escribe la historia, ya ven! Creo que algún día habrá que plantearse documentar realmente el nacimiento del Arde Lucus al que, como todas las cuestiones exitosas, le salen padres (y sobre todo madres) como hongos.

Monolito en el tramo ignorado
Pero a lo que íbamos, la visita terminó frente a la Catedral, desde la que se dirigió erróneamente por la calle Santiago a los interesados en hacer el trazado del Camino en Lugo. Eso ya me lo esperaba, la verdad, visto el lamentable estado del primero de los recorridos de peregrinación a la tumba del apóstol una vez pasada la Puerta del Carmen. Da vergüenza y era evidente que el Ayuntamiento engañaría a los turistas como viene haciendo habitualmente para que no hagan fotos de lo que han demostrado que creen que es mejor esconder que arreglar.

El Camino Primitivo es un tesoro que muchas ciudades matarían por tener. En Lugo lo único que importa es que la concejala pueda decir por ahí que “miren si le damos importancia al Camino que hasta hacemos rutas turísticas sobre ese tema”, cosa que ya anunciaron en prensa como un gran éxito sin que tenga la menor relevancia para su criterio que en esa visita se dediquen cinco minutos de los 130 a la ruta de peregrinación.

Quiero felicitar a la guía. En esas dos horas hizo un buen repaso a la historia de la ciudad. Fue una visita muy completa y vuelvo a repetirlo porque no me gustaría que se entendiera este artículo como una crítica a su buena labor. El problema creo que es que se le echó encima el “marrón” de ofrecer una visita sobre un tema que no estaba en cartera con el fin de que parezca que se hace lo que realmente no se hace: promocionar el Camino.

Publicidad engañosa. No hubo tal ruta por el Camino.

jueves, 13 de abril de 2017

La vieja cárcel



Lugo cuenta con un nuevo centro cultural: la vieja cárcel. Un maravilloso espacio limpio, amplio, céntrico... y vacío. Se une a las demás estructuras de la ciudad, que hay que dotar de contenidos, lo que no es sencillo viendo la no por no esperada menos triste experiencia del MIHL, un fracaso tanto de público como de utilidad.

La vieja cárcel tiene muchas ventajas frente al museo de Frigsa, siendo la más importante de todas su ubicación. También cuenta con coquetos espacios en las celdas, respetadas con exquisito gusto y que pueden dar mucho juego si se utilizan correctamente.

Una forma de darles contenido podría ser ceder su uso a particulares y entidades del mundo de la cultura. Incluso a empresas, sí. Podrían servir tanto de oficinas para asociaciones de ese ámbito como, más bonito todavía, talleres para los artistas. Imaginen un pintor en una celda, una escultora en otra, la tercera dedicada a un ceramista... todas ellas cedidas gratuitamente con un único compromiso: permitir que los visitantes observen su actividad desde la galería. Podría ser precioso... ¡y útil! Las demás salas se podrían utilizar para exponer el resultado de la actividad de los artistas que trabajen en las celdas, y además sería un espacio común, un punto de unión. Hasta se podrían plantear fórmulas de autogestión para los interesados, hay mucho que hablar sobre esto.

La reforma de la vieja cárcel ha costado 5,7 millones de euros, una cifra notable si tenemos en cuenta que el presupuesto para reformar el Hospital San José es de tan solo 3 millones y la extensión es sensiblemente mayor, pero lo importante ahora que ya está el dinero gastado es ponerlo a funcionar. Que no sea otro desastre como el MIHL.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 12 de abril de 2017

miércoles, 12 de abril de 2017

Lo importante no es la fe, sino la persona que la profesa


En mis tiempos fui catequista. Recuerdo que la fe era un bálsamo que ayudaba a curar los disgustos y que además tenía una ventaja enorme que era la confesión. Contabas al sacerdote lo que habías hecho mal y sabías que si tenías genuina intención de no volver a caer y te arrepentías sinceramente eras perdonado nada menos que por Dios a través de su franquicia terrenal.

Es una de las muchas ventajas de la religión. De las desventajas no hace falta hablar porque ya se encarga generosamente una parte de la sociedad de hacer binomios vergonzosos como cura=pederasta o cosas similares, tomando una parte por un todo y obviando las grandes cosas que han hecho personas en nombre de una creencia que, como toda creación humana, tiene luces y sombras.

Cuando vienen los malos tiempos la tentación de rezar a un poder superior está arraigada en nuestro ADN, y buscar consuelo en la fe puede ser positivo para mitigar la pena por la pérdida de familiares y amigos. También te da una esperanza de eternidad, de pervivencia tras el inevitable final. El problema es que la religión no se elige: o crees o no crees.

Personalmente sufrí lo contrario de una “iluminación”. Un “apagón” podríamos llamarle, y ayer me encontré con una amiga que me hizo reafirmarme en esa falta de fe. Una de las mejores personas que conozco, amable, educada, simpática, buena gente, casada con un hombre que es su perfecta media naranja porque reúne sus mismas cualidades y su bonhomía. A la pregunta de “¿qué tal estáis?” la respuesta terrible: “Mal. Mi marido se cayó y se quedó en silla de ruedas”.

¿Qué clase de Dios todopoderoso y de amor infinito puede consentir que a las buenas personas les pasen cosas así? ¿Justifica la supuesta libertad del ser humano, ese famoso “libre albedrío”, la maldad de los accidentes? ¿Acaso pensar que una supuesta vida después de la muerte va a recompensar a los justos y castigar a los injustos es razonable?

Respeto a las personas creyentes, igual que puedo respetar a quien no piensa como yo en otros ámbitos, pero soy incapaz de entender cómo se puede justificar ese tipo de situaciones con fe. A mí, desde luego, ver ese tipo de cosas es lo que me hizo perderla.

¿Te hace peor persona no tener fe? Supongo que dependerá del caso. Habrá quien piense que si no hay “justicia final” tras la muerte puede hacer lo que le venga en gana y dañar a sus semejantes de cualquier forma porque no tendrá consecuencias. Sin embargo conozco gente así a montones, y no todos son ateos ni mucho menos, hay monstruos tremendos de misa semanal. Por otra parte, también habrá quien piense que si no hay un paraíso tras esta vida tendremos que intentar estar aquí lo mejor posible, y eso solo se conseguirá si todos arrimamos el hombro. Cada cual reacciona de acuerdo a su naturaleza.

El sentimiento religioso es muy fuerte en mucha gente, y a gran parte de la población le ayuda a ser mejores personas, aunque solo sea por miedo al castigo del día después. También es, junto al amor, la mayor fuente de creación artística de la Humanidad hasta la fecha, y aunque solo sea por eso tiene lógica respetarla, siempre y cuando no intente imponer sus criterios a los demás, cosa harto complicada en uno y otro sentido.

Obviamente el mismo sentimiento que hace que una persona entregue su vida al servicio a los demás, en un hospital, una misión o lo que sea convierte a otros taladrados en asesinos de masas en nombre de su fe. Pero si no mataran por su Dios lo harían por su bandera, por su equipo de fútbol o por su licor de manzana favorito. Chalados los hay para todas las causas.

Al final se trata de respetarnos unos a otros y de no menospreciar a los demás por sentir que hay un poder superior que nos vigila, o de no menospreciar a los demás por sentir que no hay un poder superior que nos vigila. Cada cual es muy libre de pensar lo que considere oportuno.

Lo importante no es la fe, sino la persona que la profesa ¿Qué quieren que les diga?, hoy estoy filosófico.

martes, 11 de abril de 2017

La nueva obra de la vieja cárcel


Mantener elementos de las celdas, un acierto.
 Ayer les hablé del fantástico concierto que la LUCA nos ofreció en el patio de la antigua cárcel, y hoy les hablaré del edificio en sí mismo, tal y como quedé de hacer.
La impresión es positiva, sin duda alguna. Una estructura amplísima, reformada con buen gusto (salvo las escaleras, la entrada y la cafetería donde se abusa demasiado del mármol en mi modesta opinión) y predominando las líneas sencillas y el blanco nuclear como único color en contraste con la madera y la piedra. En lo que se refiere al continente, casi nada que objetar salvo pequeños detalles.
El primero es el ya mencionado, el mármol. Excesivo para mi gusto (pero insisto, sobre gustos...) donde yo habría puesto probablemente granito del país o incluso pizarra. La sensación del mármol es bonita los días de sol y calor, pero demasiado fría para el clima lucense.
Por otro lado la “biblioteca” es absurda. Darle ese nombre a un espacio donde solamente hay una mesa y ocho sillas (literalmente) es, además de pretencioso, una tontería. Hasta como sala de lectura me parece demasiado escasa para su fin, a menos que su único objetivo sea “que se vea” y no “que se use”, cosa que parece razonablemente creíble si vemos que los escasísimos libros de la supuesta “biblioteca” ni siquiera tienen el típico sello de “propiedad de la biblioteca municipal de la antigua cárcel” o similar.
La supuesta "biblioteca"
Insisto en que en mi opinión sobra el edificio delantero. Quizás cuando propuse eliminarlo completamente fue exagerado, pero al menos reducirlo a sus dimensiones originales (de planta baja) habría sido lo razonable. La cafetería se podría hacer igual en la parte trasera, la principal, y además podría abrirse el acristalamiento tanto a la zona de la plaza de la Constitución como al propio patio de la cárcel, que sería precioso, pero bueno, ahora ya está y no vamos a darle vueltas.
Lo que es la cafetería no sé yo... Muy bonita para visitar brevemente pero un asadero cuando hace sol para estar sentado tomando algo. Las vistas muy chulas, porque además no se me ocurre ningún otro sitio de todo Lugo (público, quiero decir) en que se pueda admirar la Muralla desde cierta altura. Da una perspectiva única de nuestro principal monumento, un acierto que ya pensó en su momento Ramiro, el de La Palloza, cuando se hizo cargo del restaurante de la estación de autobuses, aunque a él no le dejaron hacer la reforma que quiso pero ya sabemos que la todopoderosa administración gusta de ejecutar las obras que no permiten a los particulares.

El patio en sí me parece perfecto, una obra indiscutible a la que no se pueden poner pegas. Incluso han tenido el buen gusto de mantener las puertas de las celdas con los ventanucos originales (donde se pudieron conservar), lo que me parece que le da un aire extraordinario. Tanto me ha gustado que auguro que el breve salón de actos (que no pudimos visitar porque estaba cerrado) tendrá poco o ningún uso porque “las fotos” quedan más bonitas en el patio, que es un entorno diferente y muy estético.
En general me ha gustado muchísimo. Supongo que el mantenimiento será una locura porque es todo tan blanco y tan níveo que cualquier manchita se ve a la legua, pero ya cruzaremos ese puente cuando lleguemos a él.
Muy bonita vista desde la cafetería
Lo que sí me parece disparatado es el presupuesto. 5,7 millones de euros (en otras fuentes se hablaba de 13 milloines), que vienen a ser 950 millones de pesetas (una pasta) para reformar un edificio es muchísimo dinero. Para que se hagan a la idea la reforma del Hospital San José que está haciendo ASPNAIS tiene un presupuesto de aproximadamente la mitad del dinero que costó la reforma de la antigua cárcel. Con 3 millones están vaciando entero un enorme complejo, al que están cambiando todo el tejado también, para construir la nueva sede, residencia, oficinas y talleres para la asociación, frente a los 5,7 de la obra de la cárcel. Me cuesta creer la diferencia de precios hasta que recuerdo que ASPNAIS es una entidad privada que tiene que ver lo que gasta y el Ayuntamiento tira de talonario común y de dinero de la Unión Europea, así que le da igual ocho que ochenta.
Lugo tiene ahora un nuevo edificio dedicado a la cultura, que se une al existente auditorio de Frigsa, el MIHL, el futuro auditorio de Magoi y los demás espacios que se usaban en plan “moderno que lo flipas” para hacer actividades, como el mercado y la plaza de abastos.
Algo me dice que el incremento de actividad en la antigua cárcel va a suponer una merma en la oferta cultural de los demás centros. Ojalá me equivoque, pero no sé yo hasta qué punto había necesidad de construir edificios como setas, todos destinados a la misma finalidad. Hasta donde yo sé no había problemas de disponibilidad, pero insisto en que ojalá esté mal informado.
Vamos a dar un voto de confianza y esperemos lo que resta de 2017 para ver si se le da uso a toda esa red de centros o si, por el contrario, van “rotando” su actividad para que no se vean todos vacíos.
Me gustaría dar una idea con el fin de que se ponga a andar: ofrezcan a los particulares las celdas para diferentes actividades. ¿Cuáles? Las que propongan los propios interesados. Imaginen en la celda 24 un taller de pintura de un artista local, y en la 33 una chica haciendo obras de arte reciclando libros (esto último es real, que he visto fotos y es una pasada lo que hace esta mujer). Que tengan allí su propio espacio, con sus materiales, y que a cambio de esa cesión gratuita permitan que los visitantes puedan contemplar cómo trabajan. No me digan que no sería algo digno de ver.