viernes, 23 de septiembre de 2016

Quedarse a medias

El 3 de marzo de 2014 el Pleno del Ayuntamiento de Lugo aprobó, a iniciativa del BNG, una bienintencionada proclamación por la que se declaraba el municipio “libre de circos con animales”. Lamentablemente la cosa se quedó a medias como suele ocurrir en Lugo, y no pasó de un simple documento político de cara a la galería sin trascendencia administrativa.

No se tradujo en una modificación de la ordenanza municipal de tenencia de animales del 7 de octubre de 2008, que en su artículo 5.i prohíbe específicamente utilizarlos “en espectáculos, peleas y otras actividades si eso puede ocasionarles sufrimientos o sometimiento a condiciones antinaturales”, que es tanto como no decir nada. Es muy relativo justificar legalmente que un animal sufre en un circo pero no en un espectáculo de carreras en el Arde Lucus, un concurso de saltos de hípica, una muestra de cetrería o en un desfile tradicional de ganado por San Froilán. Desde luego no es muy natural para una vaca pasear por la calle de la Reina.

Por supuesto hablamos de exageraciones, ya que nadie discute esas actividades, pero no olvidemos que Lugo es exagerado en ocasiones, y que en esta ciudad se denunció a la cabalgata de los Reyes Magos por no tener los vehículos en regla, así que yo no daría herramientas a lo tonto que luego pasa lo que pasa.

Hay casos más extremos, ya que lo mismo nos pasa con la llamada “fiesta nacional”. El referido artículo de la ordenanza permite expresamente la celebración de corridas de toros. Otro acuerdo plenario de febrero de este año también “liberaba” la ciudad de esa costumbre, pero mientras no se modifique la ordenanza tengo mis serias dudas de que haya sustento legal a una prohibición a una corrida de toros si alguien pide autorización.

Es el problema de hacer las cosas a medias, que son incongruentes. Las iniciativas aprobadas en pleno buscaban un efecto político pero se les olvidó lo más importante, que era incluir la modificación de la ordenanza para que el gobierno tenga una herramienta legal con la que impedir la celebración de estos espectáculos. A día de hoy entiendo que tienen las manos atadas.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 23 de septiembre de 2016

jueves, 22 de septiembre de 2016

Todos podemos ser héroes, y todos podemos necesitarlos

Pablo Ráez es un chico de 20 años de Marbella del que quizás han oído hablar aunque no le pongan nombre. Es el andaluz que fue diagnosticado de leucemia y que retransmitió al mundo su lucha contra la enfermedad y colaboró enormemente a que el número de personas que se ofrecen a ser donantes de médula aumentase espectacularmente. Yo entre ellos.

Los humanos somos así. Tenemos una conciencia adormecida en muchos temas porque es inabarcable colaborar con todo y sufrir por todos. Por mucho que lo intentemos nadie puede ser Superman y estar a todo, así que necesitamos estos toques de atención cada cierto tiempo para poner las cosas un poco en su sitio.

Siempre he sido contrario a los “días de”. El “día de la madre”, el “día del árbol”, el “día de la lucha contra la discriminación”... me parecían tonterías porque son actitudes que hay que mantener los 365 días del año y no solamente cuando lo manda una organización de acuerdo con las administraciones. Sin embargo reflexionando sobre el asunto te das cuenta de que no sobran, porque son recordatorios puntuales que a quienes están concienciados con los temas no les hacen falta, pero al resto sí.

No nos queremos más en Navidad, pero sí que nos gusta estar juntos en las fechas señaladas. ¿Es arbitrario? Por supuesto que lo es, pero no necesariamente malo siempre que te lo tomes con cierta dosis de proporcionalidad, como un toque de aviso de lo que es importante en el día a día.

Pablo Ráez ha puesto sobre la mesa un tema que es importante. La donación de médula no es ninguna tontería. El donante puede sufrir molestias de cierta consideración porque hay casos en que incluso te tienen que aplicar anestesia general para la extracción. No es lo habitual, por supuesto, pero en los casos más “benévolos” supone un trastorno de alguna importancia.

Sin embargo, ¿qué es sufrir un par de días de molestias si puedes salvarle la vida a alguien? De hecho, imaginen que una persona querida tiene un problema como el de Pablo... ¿No les parecería proporcional que una persona de Tarragona esté dispuesta a pasar un pequeño mal trago si supone salvar la vida de alguien a quien queremos? Pues esto funciona así, y si queremos que sean generosos con nosotros lo lógico es hacer lo propio.

La fundación del tenor José Carreras, quien sufrió en sus propias carnes la desesperación de no saber si aparecería alguien compatible o no, es, llamativamente, la que tramita el alta en el sistema nacional de donación de médula, y te lo ponen muy crudo. Nadie que lea la documentación que envían puede decir que no sabía que la cosa era complicada, pero insisto en que la posibilidad de devolver la salud a alguien bien merece la pena.

Además, hay que tener en cuenta algo muy importante. Para darte de alta solo te piden que escupas en un frasco. Con eso tienen material suficiente para conocer tu perfil genético o lo que sea que necesitan, y meterte en el ordenador. Solamente te llamarán para donar médula si eres compatible. Esto no es como lo de las transfusiones, en que donas y se guarda hasta que hace falta, aquí solo requieren tu pequeño sacrificio si hay alguien que necesita tus células, con lo que la donación es 100% útil.

Les invito a pensárselo seriamente. No les supone ningún esfuerzo apuntarse, y si les llaman, aunque no les haga mucha gracia el tema de las agujas (y a quién sí) tienen que pensar en que si han cogido el teléfono para contactar con usted es porque alguien es compatible y le puede salvar la vida. Literalmente hablando. Todos podemos ser héroes, y todos podemos necesitar héroes. Ésta es una forma de hacerlo.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Día de comprobaciones

Ayer fue un día de comprobaciones.

Comprobé que lo que habíamos hablado ayer en el blog de los estorbos que pueden ser las bicicletas ancladas a las bases instaladas por el Ayuntamiento es una realidad. No en todas, obviamente, que alguna está bien puesta como la de la calle Obispo Basulto (a pesar de ser fea con ganas y no pegar con el entorno), pero en el caso de la calle de la Reina poner la bicicleta en la base y atascar el paso por la parte más próxima al lateral de la calle es todo uno. Confío en que lo cambien en breve.

También comprobé que cuando hace buen tiempo y el comercio hace buenas ofertas la gente acude en masa. El Street Market (lo siento no me resisto a criticar otra vez la manía de utilizar anglicismos para una cosa que se puede nombrar en castellano o en gallego sin problema alguno) fue un éxito nuevamente, aunque esta vez hay que decir que me paseé por los puestos sin ver casi nada para hombre. La ropa de mujer y de niño ocupaban el 90% de la oferta.

Y por último comprobé que el PP en Lugo sigue manteniendo un poder de convocatoria sin rival. Fui al mitin central de los populares en Lugo a invitación de Joaquín García Díez, quien lleva dos semanas saltando por toda la provincia y haciendo kilómetros como si él mismo fuera candidato en esta cita electoral. Me llamó y me animó a ir así que allá nos fuimos varios amigos y hasta mi suegra. De hecho al final nos juntamos un grupito bastante considerable de 10 personas (eso ya sería un cuarto de la afluencia que tuvo Pedro Sánchez) aunque entre los cientos de simpatizantes que había en Veterinaria era una gota en un océano.

Ya sé que no hace falta que te inviten, pero desde que me desvinculé del partido no he vuelto a estas celebraciones porque francamente me resultaban habitualmente aburridas. No fue el caso afortunadamente, y además estaba Cristina Cifuentes que me simpatiza bastante y siempre es un atractivo.

Les conté que el otro día había ido al mitin de Ciudadanos (también por invitación de Olga Louzao), y tengo que decir que probablemente la oratoria de Albert Rivera y de Inés Arrimadas supere a la de Cifuentes o incluso a la del propio Feijoo, pero no así el contenido. Me gustaron muchas cosas de las que dijeron Rivera y Arrimadas, pero no tanto el que dedicaran una buena parte de la intervención a criticar a los demás partidos. Feijoo no lo hizo para mi agradable sorpresa.

De hecho reflexionó sobre el tema, y aclaró que no estaba allí para ser negativo ni poner verdes a sus contrincantes (y eso que lo tiene fácil) sino para hablar en positivo y explicar qué quiere hacer durante cuatro años más.

Me gustó. Evidentemente en ideología comulgo bastante con Feijoo. De hecho cuando dejé el PP él fue una de las razones que me hizo pensármelo y por las que estuve quizá más tiempo del que habría aguantado sin su presencia, y ayer confirmó mis buenas impresiones sobre él.

Tengo que agradecer a Joaquín que me llamara, incluso que insistiera porque no me veía muy convencido de ir, porque fue una tarde muy agradable, más aún con las cañas que nos tomamos al salir del mitin en pandilla y que fueron uno de los mejores momentos del día.

¿Que me ha salido un artículo loando a Feijoo? Pues sí, para qué nos vamos a engañar. Estamos en campaña electoral y aunque intento evitar el tema político como la peste hay días en que uno, politólogo que es, no puede evitar meterse en el asunto.

¿Que si esto supone que volvería al PP? A día de hoy no. Muchas de las cosas que me hicieron marcharme siguen estando ahí, y desde que me fui me siento más libre para opinar. No porque nadie tuviera la osadía de decirme qué tengo que opinar, quizás porque ya sabían que conmigo eso funciona bastante mal (bueno, lo intentó alguien después de marcharme y le salió el tiro por la culata) sino porque yo mismo me autocensuraba. Lo hacemos todos, "defender los colores", aunque también hay que decir que no hace falta abandonar un partido para poder ser crítico ni mucho menos. Quizá si el tiempo retrocediera, que es una costumbre que no tiene, habría actuado de otra forma pero ahora lo hecho, hecho está.

martes, 20 de septiembre de 2016

Por fin tenemos aparcabicis (estorbando, pero los hay)

Imaginen lo que ocupan las bicis
aparcadas ahí...
Paseando por la calle me encontré ayer con dos novedades bastante sorprendentes: por un lado el inicio de las obras de consolidación del antiguo cuartel de San Fernando (que no restauración ni puesta en funcionamiento, no se me vengan arriba, solamente están intentando que no se nos caiga encima), y por otro la instalación de unos apoyos para bicicletas, a los que llaman “aparcabicis” desde el gobierno municipal.

Como de lo primero tengo poca información más allá de la evidente y me suena más a cosa de campaña que otra cuestión, me voy al segundo tema que me interesa más a corto plazo.

Lo primero que te llama la atención es la época en la que se instalan los aparcabicis. Justo después del verano. Ahora que viene el frío y la lluvia se acuerdan de poner estos estacionamientos por todo el casco histórico, supongo que con la sana intención de que los ciudadanos, bien arrebujados en sus gruesos abrigos y sus bufandas y protegidos bajo los inevitables paraguas, vean y aprecien lo mucho que se lucha por las bicicletas. En cuanto a la utilidad, ya se usarán un año de éstos.

El de Hacienda peca del mismo problema
Otra cuestión bastante peculiar es el emplazamiento y orientación de algunos de estos dispositivos. Solo vi dos, en la calle de la Reina, pero aunque me pagaran por ello me costaría trabajo decir dónde se podrían ubicar peor. Han puesto dos juegos en la parte de la Reina que está llegando a Santo Domingo de tal forma que cuando se instalen bicicletas en ellos interrumpirán el paso de los peatones tanto en la acera lateral como en la central. Como decía Paloma, la de “Aquí no hay quien viva”, “¡Que se note, Juan, que se note!”.

El otro juego de dos dispositivos está junto a Hacienda, y tiene el mismo problema, que lo han puesto de tal manera que no puede estorbar más el día que alguien tenga la idea de encadenar ahí su bici.
Una zona más lógica para instalar los "aparacabicis"
Es llamativo porque tenían zonas mucho más adecuadas para poner esto de otra manera. Por ejemplo tal y como señalaba ayer el siempre observador Alberto Lugilde (nota al margen: me resulta increíble que el PP nunca lo haya llevado en un puesto decente en la lista a las municipales), en el inicio de la calle Juan Montes, en el lateral de Hacienda, hay un espacio enorme y muerto de risa donde se podrían haber puesto los aparcamientos de diez o doce bicicletas sin estorbar absolutamente a nadie.

La ubicación de los aparcamientos de bicicletas tiene que tener al menos tres características fundamentales: estar bien situados para que sean útiles, estorbar lo menos posible y, esto ya sería para nota, adaptarse a la climatología. Vamos que no sería descabellado ponerles una pequeña marquesina como se ve en otros países en que la lluvia es menos frecuente que en Lugo.

Lo de reutilizar las bases del extinto Rebicíclate, eso que duró unos meses pero que lleva años estorbando en nuestras aceras, ya lo considero ciencia ficción. No será porque no se les haya sugerido una y otra vez, utilizando el más elemental sentido común, pero se ve que mantienen la esperanza de que si riegan bien la zona vuelvan a crecer las bicis de préstamos solas. Otra explicación no le veo.

Artículo 51 de la Ordenanza de Circulación
Ah, por cierto ya que hablamos de bicicletas por el centro, aprovechemos para recordar que en Lugo sí se puede circular por las zonas peatonales pero con “sentidiño”, es decir, respetando la prioridad absoluta e indiscutible del peatón (la bici invade SU espacio, no al contrario), conduciendo a una velocidad moderada (la ordenanza habla de 10 km/h) y evitando maniobras bruscas o temerarias. Lo dice la ordenanza de circulación del Ayuntamiento de Lugo en su artículo 51, así que no tiene discusión. Si no se fían lo pueden consultaren el texto legal.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Monforte se traslada a los años 40

En la batalla
El sábado en el Museo del Ferrocarril de Monforte tuvo lugar una recreación histórica espectacular, aunque lo de “recreación” es más por la época que por el acto en sí, ya que lo que se reprodujo nunca tuvo lugar históricamente. Era el supuesto asalto a un tren de oro nazi que huía de Dusseldolf camino a Berlín durante la invasión aliada de Europa en la II Guerra Mundial, cosa que jamás sucedió.
Al evento acudimos bastantes curiosos, calculo que unos 1000 como mínimo, y por una módica entrada de 3 euros podías ver de cerca muchas cosas, como la joya de la corona del Museo, una locomotora Mikado totalmente restaurada y en perfecto estado de funcionamiento. Impresiona estar de pie al lado de ese monstruo de acero.
El  Mercedes de José Ramón
La recreación estuvo completada con la participación de varios vehículos como tanquetas, motos con sidecar, incluso un tanque y dos Mercedes de época, uno de ellos uno descapotable perteneciente a la colección de José Ramón (de la pastelería Madarro), y que fue de lo que más llamó la atención, rivalizando en protagonismo con la propia Mikado, que ya es decir.
La representación también sirvió para grabar un documental. En la primera parte del mismo una serie de paisanos de la zona huían en el tren de la ciudad ante la amenaza de las tropas americanas, y compartían convoy con el oro alemán que se dirigía a Berlín para su mayor protección. Hubo detenciones de aliados que pretendían volar el tren y de ciudadanos que no tenían la documentación en regla (aquí el único fallo que vi de la representación es que uno se iba partiendo de risa mientras lo detenían, cosa poco creíble). La segunda parte, en otra zona del museo, fue una batalla entre los defensores del tren, los nazis, y los americanos que por supuesto acabaron ganando. No sería plan de que vencieran los malos. En esta segunda parte había incluso un tanque y pirotecnia como para dejar sordo a cualquiera. Parecía que estabas en medio de una película.
Si les soy sincero me sorprendió que hubiera tanto público por lo inmovilistas que solemos ser, pero por otra parte me llamó la atención que hubiera tan poco pensando en el esfuerzo que debió suponer montar todo aquello. Bien es cierto que si hubiera más gente no tendría dónde meterse, porque no tuvieron la previsión de poner unas gradas para que todos pudiéramos ver bien la representación. Supongo que por cuestiones económicas.
Me gustan los ferrocarriles y me gustan los museos del ferrocarril. El de Ponferrada tenía unas piezas espectaculares, aunque las últimas veces que pasé por allí no las vi, no sé si están de reformas o algo (tampoco entré, solo pasé por delante, pero se ve el interior) y el de Madrid, en la estación de las Delicias, tiene entre otras curiosidades un vagón restaurante antiguo en el que puedes tomarte un café en un entorno llamativo y por poco dinero. Para ser Madrid, claro.
Las patrullas vigilando el convoy
Siempre que veo cosas con cierta solera, como las antiguas locomotoras de vapor, los espectaculares vagones de madera, la estética inigualable de los coches de época, e incluso los edificios que ya peinan canas, me pregunto si la humanidad ha avanzado en cuestiones visuales o vamos hacia atrás. No conozco ningún coche de hoy en día que se pueda siquiera aproximar a la elegancia y la clase del Mercedes que custodia José Ramón, ni un AVE, por práctico que sea (que lo es) se asemeja en lo más mínimo a esos vagones-museo que visitas con veneración por lo antiguo.
Los civiles huyendo de la batalla
Probablemente muchos cambios se deban a la aerodinámica y esas cosas, no se lo discuto, pero permitan que eche de menos la elegancia de diseños de hace casi cien años que nos dan sopas con hondas. Incluso, dejando a un lado ideologías y cuestiones morales (aunque no sea fácil), hay que admitir que los nazis en esto sabían lo que se hacían, y no en vano gran parte de sus uniformes los diseñó Hugo Boss. En la representación había un puesto de complementos de época, y si no fuera porque mi estómago no me permite ponerme una gorra con una esvástica, me habría traído una de los alemanes.
En fin, felicidades al Museo del Ferrocarril de Monforte de Lemos, a la coruñesa Asociación The Royal Green Jackets (que colaboraron con el tinglado) y a todos aquellos que hayan tenido algo que ver. Ha sido memorable.

 


 

viernes, 16 de septiembre de 2016

Vender tus ideas por un plato de lentejas

Vaya por delante que la objetividad de la que nunca he presumido hoy está quizá más ausente aún que de costumbre. Esto es un blog, y como tal es subjetivo, personal y de opinión, y cuando trato temas de personas a las que aprecio o por las que siento algo menos amable se nota. Tampoco es que lo intente disimular demasiado, aunque hay ocasiones en que por lo visto dejo entrever antipatías que no son reales.

Acto de Ciudadanos en Lugo
Ayer estuvieron en Lugo Albert Rivera e Inés Arrimadas arropando a la candidata de Ciudadanos por Lugo, Isabel Cendán (quien por cierto, ha mejorado extraordinariamente su discurso) y a la de la Xunta, Cristina Losada (sigue igual de mal, una pena). Pero no voy a centrarme en todo eso sino en algo relacionado con otra persona que también vino a poner su granito de arena: Marta Rivera de la Cruz, lucense por la que siento cariño aunque solo sea porque una de sus novelas “En tiempo de prodigios”, me ayudó enormemente a superar un duro trago cuando falleció mi abuela Emilia.

Pero vamos al tema. Estos días se constituyeron las comisiones del Congreso de los Diputados y en Lugo tenemos varios representantes en ellas. La más llamativa probablemente haya sido la de Marta como presidenta de la Comisión de Cultura, y no porque no tenga méritos más que suficientes para serlo (ser escritora de éxito debería puntuar para estas cosas, no sé si es el caso) sino por los apoyos recibidos, entre ellos el las Mareas, encarnadas en este caso en Fernández Bello, alias “Fernán Vello”.

La postura de este diputado es difícil de explicar y fácil de entender. Lo complejo de argumentar el apoyo a nuestra convecina se debe a que Marta, entre sus muchos méritos, tiene el haberse convertido en una de las bestias negras del nacionalismo excluyente, ese contra el que luchan muchos en diversas agrupaciones pero que elige cada cierto tiempo un pimpampún al que disparar colectivamente.

Ficha de Fernández Bello en el Congreso

Pero si tenemos en cuenta que sobre Fernández Bello recae la secretaría primera de dicha comisión a lo mejor se empiezan a aclarar las dudas. Es decir, un cambio de cromos en toda regla. El diputado del grupo de Podemos (por abreviar el nombre del grupo al que pertenece, que ya sabemos que según él no tiene nada que ver con dicho partido) ha dicho que en política hay que tragar sapos. Sin embargo si te lo sirven bien quizás hasta el batracio es digerible, y como decía la canción de Mary Poppins “con un poco de azúcar esa píldora que os dan, satisfechos tomaréis”. Cambien azúcar por carguito y la ecuación se resuelve sola.

Fernández Bello (lo dice la web del Congreso no yo), diputado por Lugo a pesar de residir en La Coruña (lo dice él no yo) no me cae bien. No me gusta que me pongan de cabeza de lista a alguien que vive en otra provincia, como si en vez de un representante al Congreso enviáramos a una modelo a un concurso de misses, donde es habitual el transplante de vecindad, pero no se trata de eso únicamente. De hecho no tenía referencia personal sobre Fernández hasta que intenté ayudarle a pulir una metedura de pata que tuvo y su reacción fue malísima, supongo que por no reconocer el error, pero oiga, yo qué quiere que le haga si se ha equivocado. Encima de que intentas ayudar...

Para que no piensen que la cosa va de ideologías les voy a poner otro ejemplo de gente que sí se hace querer a pesar de estar en las antípodas políticas: Ruben Arroxo. Hasta me voy a comprometer a no volver a escribir, salvo esta vez, lo de “antes Arrojo”.

Rubén es un tipo francamente simpático y afable. Ayer me lo encontré repartiendo propaganda electoral y fue tan amable como siempre. El cachondeo que me traía con el apellido lo podría justificar haciéndome el bueno y diciendo que lo ponía para que lo identificara todo el mundo, ya que antes de modificarlo era persona conocida por sus éxitos deportivos y el cambio podría inducir a error, pero sería una falsedad porque sí, es cierto, lo ponía porque me resultaba llamativo el asunto.

Rubén Arroxo. Foto: El Progreso
Sin embargo qué quieren que les diga, lo hiciera por lo que lo hiciera es muy libre de ponerse el apellido que le apetezca y al menos ha tenido la decencia de hacerlo legalmente, de cambiarlo de verdad y no de cara a la galería. Fernández Bello es Fernández Bello en su DNI, en la papeleta y en cualquier documento legal, y lo de “Fernán Vello” es una especie de seudónimo chuli, y encima le parece mal que se lo recuerden, igual que le parece mal que le traigan a colación que está en el grupo parlamentario de Podemos. Nada que ver con la normal aceptación de los dos apelativos de la que hace gala el amigo Julio Giz / Xulio Xiz, ni con el compromiso con sus ideas de Rubén Arroxo.

No me gusta En Marea, lo reconozco. No es un tema de ideas porque tampoco estoy de acuerdo con el BNG pero los respeto bastante más. No es que tenga miedo a los de Luis Villares ni que piense que como las encuestas les dan bien (dentro del fracaso) me preocupe por lo que vayan a hacer, es que simplemente me caen mal. Me parecen un grupo capaz de pactar con Satanás por el consabido plato de lentejas, y su discurso hace aguas por todas partes, ya que van de nacionalistas pero todo cuanto nos dicen que harán en el Congreso queda supeditado a lo que mande su jefe de filas, Pablo Iglesias. Es lícito, por supuesto, pero me molesta la propaganda en sentido contrario igual que me rechina escuchar a Rita Barberá que se mantiene en la poltrona por respeto a los ciudadanos.

Si yo fuera nacionalista, que no lo soy, no podría apostar por una agrupación con ese corte. Me iría sin dudar al BNG, que tiene sus cosas como todos pero al menos es coherente, para bien y para mal. No me gusta su ideología, claro que no, pero sí su capacidad de seguir el rumbo que se han marcado y, ya que estamos, me enamoran sus candidatas cada vez que las oigo hablar. Tanto Olaia Rodil como Ana Pontón son personas que se hacen respetar porque hablan con la autoridad que da la convicción y con argumentos, estés o no estés de acuerdo con ellos. Así da gusto escuchar.

Desde luego no veo a Ana Pontón de secretaria de una comisión de cultura presidida por Marta Rivera (no me saquen la frase de quicio, hablo desde su punto de vista, no desde el mío). Antes deja el cargo.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Este domingo, homenaje a Julio Giz

Esta tarde viene a Lugo Albert Rivera. Me lo dijo Olga Louzao, que tuvo la gentileza de invitarme al acto que tendrá lugar a las 19 horas en el Hotel Méndez Núñez. Es público así que si como yo tienen ustedes curiosidad por ver en persona a uno de los protagonistas de la política nacional del momento ya saben por dónde ir. También estará Inés Arrimadas. A ver si consiguen atraer a más público que el que arropó, por decir algo, a Pedro Sánchez hace un par de días. Solo logró reunir a unas decenas de curiosos.

Siguiendo con el momento “anuncios de interés”, y en vista de que soy más despistado aún de lo que pensaba (que no es fácil), les cuento que el homenaje a Julio Giz no es el sábado como yo pensaba sino el domingo. Como lo he estado diciendo mal a todo el mundo estos días, intento compensar aquí la metedura de pata y si me han escuchado hablar de fechas quédense con la que es: domingo día 18.

Por si no saben de qué va, la asociación de amigos y vecinos de Porta da Cima propuso organizar un merecidísimo reconocimiento al bueno de Julio. Habrá un acto en el Auditorio de Villalba a las 12 de la mañana, la inauguración de un recuerdo de Julio en el parque de la villa, y después una comida. Si están interesados en ir a la comida pueden dirigirse a Galicia Dixital, en la calle Noreas.

El domingo, insisto, día 18. No les pase como a mí que pensando que era el sábado cambié un tema que tenía para el mediodía del domingo y ayer de rebote me enteré de que me había confundido de fecha. Y eso que lo apunté, pero lo apunté mal. Ya ven.

Julio es una gran persona, y como tal merece un gran homenaje. Se suele decir eso de la gente a la que se ofrecen reconocimientos, pero en este caso nadie discutirá que es de justicia. Qué menos para alguien siempre amable, siempre atento y siempre dispuesto a prestar su inconfundible e inmejorable voz a todos los actos que hay en Lugo. Te encuentras a Julio presentando los actos más importantes de la ciudad y, lo que es más meritorio, también los más pequeños. No hay causa sin importancia para él, que siempre echa un cable a toda entidad social, benéfica o cultural que se lo pide y así cuenta en su haber con miles de presentaciones, literalmente.

Lugo le debe mucho a este hombre. En el aspecto cultural qué les voy a contar de uno de los fundadores de Televisión Lugo, de este melómano incurable, de quien lleva las riendas del grupo Fonmiñá que hace un esfuerzo titánico año tras año para traernos la Semana Internacional de Cine de Lugo…

Obviamente esto no es un resumen de sus virtudes sino de mi impresión sobre él. Seguramente me dejo muchas cosas en el tintero porque escribo de memoria así que si desean saber más sobre sus aportaciones les recomiendo que busquen en Google. Eso sí, tienen para rato porque no hay acto cultural al que no asista (salvo solapamientos, que por ahora lo de la ubicuidad no lo domina) ni causa con la que no colabore… y siempre con Lugo por bandera.

Creo que es una de las cosas que más me gusta de Julio, la forma en que ejerce su compromiso con nuestra ciudad, con nuestra provincia y con nuestra tierra: Lo hace sin aspavientos ni exclusiones, logrando evitar la politización de su cariño a la cultura gallega, y tanto responde a Julio Giz como a Xulio Xiz. No sé de nadie más que haga esto. Tiene tan metida en la cabeza la pluralidad y riqueza de Galicia que probablemente ni siquiera se da cuenta de cuándo le hablan en castellano o en gallego.

El domingo iré a rendirle un merecido homenaje, y les invito a que se animen a venir. Recuerden, el domingo 18 a las 12 en el auditorio de Villalba. El domingo, no se me despisten.