miércoles, 13 de diciembre de 2017

Palmeras en Lugo... ¿en serio?

¿Palmeras? ¿En serio? Bueno, al menos no son ecualiptos
Hace algún tiempo les propuse que me sugirieran temas, y tenía pendiente uno que un lector me hizo llegar. He tardado por varios motivos, el primero de ellos es que es un tema que no conozco bien y en que me preocupa meter la pata con facilidad, pero como el sentido común finalmente es el que impera, me he decidido. La cosa va de árboles.

La “humanización” (una palabra espantosa) de la plaza Agro do Rolo (al nombre también le llega bien) se ha saldado con la colocación de un palmeral rollo Elche, supongo que animados por el cambio climático y las intenciones de convertir ese espacio en una cosa tipo paseo marítimo de Benidorm.

Será que no hay árboles autóctonos que pueden ser tan ornamentales o más que las puñeteras palmeras. No les digo que necesariamente haya que poner castaños o robles, que tardan mucho en crecer, y ya sabemos que la política de hoy es un plagio del “fast-food” llevado a los resultados inmediatos y la foto, aunque sería espectacular una plaza que dentro de unas décadas se convierta en un hermoso refugio para estas especies que parecen estar en peligro de desaparición… pero palmeras…

Tengo poca idea de botánica, y aún así me parece que robles, castaños, alcornoques, tejos, hayas, álamos, sauces, abedules, fresnos, laureles, o avellanos son más propios de nuestra Galicia que esa especie de piñas gigantes aunque escuálidas que han plantado en la plaza, y que si les soy sincero no sé muy bien qué función cumplen porque sombra, lo que se dice sombra, no dan mucha. Cualquiera de esas familias arbóreas sería más apropiada… pero palmeras…

Reconozco mi debilidad particular por un árbol en concreto, el sauce llorón, que no tengo ni idea de si es igual de ajeno que las palmeras a nuestra tierra, y que tiene muchos problemas en un espacio urbano porque las raíces tienen la fea tendencia de extenderse por todas partes y romper cuanto encuentran a su paso. De ahí la ignorancia que alegaba al principio para decirles cuál sería la especie de árbol más adecuada para esa plaza, porque a lo mejor hay motivos “técnicos” que eliminan del listado alguna variedad en favor de otra… pero palmeras…

La cubierta de la discordia
Hay protestas sobre la cubierta de los columpios (ahora llamados “parque infantil”) porque los niños se mojan, aunque si les soy sincero ese punto no lo comparto porque tampoco es que se trate de una campana hermética, sino de una especie de paraguas que protege pero no aísla completamente. Es lo que tiene el aire libre, que te mojas y cuando sopla el viento te despeinas. Si no les gusta hay alternativas cerradas entre cuatro paredes y bajo techo donde los niños no se manchan ni se estropean con los elementos.

¡Qué manía de no dejar amplios espacios libres!
Francamente, el diseño de la plaza es razonable. Amplia, con muchos bancos y con espacios para jugar. La única pega que le pongo son las malditas palmeras y que personalmente yo habría previsto colocar los asientos de hormigón de otra forma porque así no se podrá utilizar para grandes eventos. Quiero decir que este espacio sería fantástico para llevar un gran concierto, por ejemplo, pero con tanto trasto por el medio no es factible, igual que ha ocurrido con San Marcos y con otros sitios. Al menos esta plaza no está inclinada.

Más de 300.000 euros se han gastado en “humanizar” (en serio, ¿no le suena fatal?) esta plaza. Esperemos que cumpla su función. A pesar de las palmeras.

martes, 12 de diciembre de 2017

El idioma de Ikea y otras distracciones

La web de Ikea ofrece tres alternativas lingüísticas. Ninguna es el gallego. Pues vale.
 Ayer un amigo me envió una de esas cadenas que se difunden por Whatsapp para animarme a enviar un mensaje a Ikea protestando porque la página web de la cadena sueca está en castellano, catalán y vasco… pero no en gallego.

Mi primera reacción, como suelo hacer en estos casos, es meterme en la web y comprobar la veracidad de la información. En este caso lo es, la página ofrece tres alternativas lingüísticas y ninguna de ellas es el idioma de Galicia, lo que por lo que se ve molesta tanto a algunas persona que montan esta modesta pero quizá viral campaña, que me parece muy bien, cada cual ha de pelear por lo que considera oportuno. Veo que la web de la tienda de Coruña sí está en gallego, supongo que a ver si cuela.

La página de la tienda de Coruña sí está en gallego. Por si cuela
De todas formas mi reflexión es la siguiente… ¿no creen que sería mejor para nuestra tierra que los esfuerzos del público se dirijan a animar a los compradores a ir a la producción autóctona? Es decir, que está muy bien que los suecos no se hagan los ídem y pongan la página en gallego, para así “infiltrarse” mejor aún en una comunidad que ha pasado de los muebles de castaño y pino a los de contrachapado nórdico en un abrir y cerrar de ojos, pero sería más sano para la economía local que nos replanteásemos lo que compramos.

No quiero ser cínico. La mitad de mi casa es de Ikea, aunque tengo que reconocer que le estoy cogiendo un asco tremendo al sistema de “hágalo usted todo y lléveselo como pueda” a cambio de cobrarte relativamente poco dinero, será la edad. La mayoría de mis muebles son de hace ya unos añitos, cuando me independicé y no tenía dinero para comprar otra cosa (tampoco es que ahora pueda permitirme lo que me gustaría), pero siguen siendo lo que son, de Ikea, así que no entiendan que critico al comprador de esa monstruosidad porque yo también lo fui y aún pico de vez en cuando con alguna carallada de esas que cuestan pocos euros y dan servicio, aunque cada vez menos afortunadamente.

Que te vendan cosas de diseño resultón, que puedes combinar como quieras, y más que razonables de precio son los argumentos de peso que han hecho de Ikea un imperio mundial que hasta donde yo sé no tiene rival en el mundo del mueble. Hasta que a Amancio le dé por ponerse a ello, al menos.

Pero precisamente por eso, porque es un gigante con todos los triunfos en su mano, las campañas de difusión privadas deberían intentar recuperar la atención hacia el pequeño productor, el mueble de la “ruta” que todos conocemos camino a Sarria, de la madera “da terriña” (vamos a sacar a los eucaliptos de la ecuación) y ese tipo de cosas.

A mí que Ikea tenga la página en húngaro me parece que a Galicia ni le va ni le viene. Cuanto más ajena resulte su web a nosotros mejor, porque solo nos faltaba que encima nos vengan con el cuento de que “somos como vosotros”, “venimos en son de paz”. No tienen más que fijarse en los nuevos anuncios de Ikea (buenísimos por cierto) que quieren transmitir que no solo encajan en cualquier sitio sino que no son de peor calidad que los otros.

Las cadenas van a lo que van, a conquistar nuevos mercados y a cambiar oro y joyas por espejos y baratijas. Es la modernidad. Y nosotros somos sus cómplices. Estarán encantados si nos distraemos con el idioma de su web. Así la visitamos y a lo mejor hasta compramos algo.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Tras el fuego, el agua

Avenida de la Coruña anegada.
Fotograma de un vídeo publicado por La Voz de Galicia que pueden ver haciendo clic en ella.

Galicia fue arrasada significativamente por el fuego hace no demasiado tiempo. En aquel momento desde el Gobierno autonómico se culpó a los incendiarios y, cual Felipe II, a los elementos, no sin cierta razón. Ahora nos toca el agua.

Ambas situaciones presentan similitudes muy importantes, salvo que hasta donde yo sé no es posible que cuatro desgraciados hagan llover torrencialmente aunque sí pueden plantar fuegos en los sitios más impredecibles y en los momentos más inoportunos. La única diferencia está, pues, en el origen del problema, aunque su gestión siempre desata críticas. Sorprendentemente los que critican una cosa defienden la otra y viceversa. Es el tributo a pagar por la fidelidad a unas siglas, aunque apuesto algo a que esta vez no habrá manifestaciones ni nadie se rasgará las vestiduras por la "imprevisión", aunque ocurra lo mismo año tras año.

Ronda de las Fontiñas anegada.
Fotograma de un vídeo publicado por
El Progreso que pueden ver haciendo clic en ella
Cada vez que hay un temporal, ahora llamados de muchas maneras más rimbombantes, como “ciclogénesis explosivas” o cosas similares, los vecinos de ciertas zonas de Lugo se ven con el agua al cuello, casi literalmente. La Ronda de las Fontiñas, Avenida de la Coruña y otros puntos habitualmente conflictivos están anegados, dando espectaculares imágenes y causando problemas importantes a los vecinos que, con resignación, activan sus protocolos privados para estos casos, que son habituales.

¿Acaso no sabemos que en Lugo llueve? ¿Somos poco conscientes de que tarde o temprano el agua iba a llegar en ingentes cantidades? ¿Se trata de un error de previsión por el diseño de la red de sumideros, incapaz de evacuar estas trombas, o simplemente que estaban sucias por falta de mantenimiento? En el primer caso habrá que plantearse obras de adecuación para futuras ocasiones. En el segundo la cosa es más sencilla, cesar a los responsables y buscar gente que haga su trabajo.

Volviendo al paralelismo de antes, se puede decir que lo mismo ocurre con los incendios. También sabíamos que algún cabrón podría plantar fuego a nuestros bosques y lo suyo sería pedir la dimisión de quienes no han podido evitar la catástrofe… y en su día yo no lo hice por lo mismo que creo que en el caso del agua hay que ser prudentes. Primero habrá que aclarar las causas, si es un problema estructural o una dejación de funciones, y luego veremos qué medidas tomar. La prudencia en estas cosas suele ser la guía más recomendable, aunque imagino que a los afectados poca gracia les hará quedar en manos de una “comisión de estudio” de esas que no suelen valer de gran cosa.

Entre tanto, la iniciativa privada y la imaginación particular han de suplir la habitual incapacidad de lo público, y si hay que volver a los tiempos en que los vecinos vigilaban que las alcantarillas de su zona no estuvieran tupidas y esas cosas habrá que hacerlo… y denunciarlo por supuesto.

El cielo se ha abierto por fin, los embalses recibirán un alivio y los pozos volverán a dar agua. Los terrenos quemados se cubrirán de verde y Galicia una vez más se curará de las heridas causadas por la irresponsable mano de los que siendo simples moradores nos creemos dueños. Pero no será igual, nunca lo es.

jueves, 7 de diciembre de 2017

La máquina del tiempo como recurso cultural del lucense

Agendas culturales de otras ciudades que SÍ difunden sus acciones.

Para que luego digan que en Lugo no se hacen cosas.
  • El 1 de diciembre hubo una jornada de puertas abiertas en Xuven Lugo, en el Palacio de Ferias y Exposiciones.
  • El 2 de diciembre, día del orgullo LGTBI de la ciudad organizado por ALAS de Lugo, un “algo” que no se concretó en la información difundida pero que debió ser muy interesante, en la plaza de España.
  • También el 2 de diciembre una comedia musical familiar “Quero ser maior” de Axóuxere Teatro en el Local Hipócrita de Doctor Gasalla 18.
  • El 3 de diciembre una actividad de “terras de auga e cultura 2017” con comida de restaurante opcional y acceso a personas con silla de ruedas…
La herramienta del lucense
para acudir a los actos publicitados por el Ayuntamiento
(los nacidos después de los 90 no saben de qué les hablo)
Todo esto muy interesante e informado por el Ayuntamiento de Lugo. Lástima que lo difundieran a toro pasado el día 4 en el Boletín Cultural. Como tengo el DeLorean en el taller no he podido ir.

Cuando se dice que nuestra ciudad no tiene oferta cultural se miente. El problema de Lugo no es la escasez de actividades, sino la gestión de la difusión y la escasez de demanda. Entre que no nos enteramos de lo que se hace, que no tenemos un interés desmedido en enterarnos, y que cuando nos enteramos no vamos si el protagonista del sarao no sale en la tele… estamos como estamos.

Llenazos hasta la bandera en obras de teatro más que discutibles por el morbo de ver a una protagonista del Hola! o del Semana, mientras artistas de mayor calidad pero menos televisivos tienen escaso público y repercusión. En Lugo, y me incluyo como pecador colectivo, nos cuesta mucho trabajo ir a un espectáculo para ver si nos gusta el artista. Solo acudimos si ya lo conocemos de antes y lo hemos visto en la tele, y claro, así no hay manera. Hacerse famoso en Lugo es complicado, hay que serlo para que te compren la entrada.

Por otro lado la gestión de la Cultura en esta ciudad es nefasta. Los colectivos, profesionales e incluso aficionados a esta noble tarea claman unánimemente contra la desastrosa política de subvenciones (es lo que más preocupa), cesión de locales, difusión de acciones culturales y favoritismos descarados... pero como suele pasar en las ciudades pequeñas es algo que se dice en los bares y se raja en privado, pero que cuesta mucho más trabajo poner en negro sobre blanco con una firma identificable, no sea que en la siguiente convocatoria de ayudas haya algún “problemilla administrativo” que fastidie la concesión o que el contrato a dedo le caiga al competidor que gasta más energías en dar jabón al responsable del desaguisado que en su propia actividad.

La Voz de Galicia (30/11/17) recoge esta llamativa noticia
Aunque por ahora dedico más bien pocas energías a hacer un seguimiento de los contratos de Cultura, cosa que un día de estos miraré con tranquilidad y teniendo a mano Alka-Setlzer para los ardores de estómago, sí me ha llamado la atención la reciente noticia de la apertura de un expediente a una empresa de animación contratada por el Ayuntamiento. Eso de que riñan a una contrata es una novedad digna de mención en una ciudad donde la extravagancia es tener los papeles en regla si trabajas para el consistorio.

En definitiva, todo sigue manga por hombro, y va a ser difícil que se corrija principalmente porque la siempre encantadora Lara Méndez sabe que va a estar calentando la silla durante mucho tiempo gracias a la incapacidad de los demás grupos de tener una alternativa mínimamente viable. Si no hay riesgo de desalojo, para qué molestarse.

martes, 5 de diciembre de 2017

Lugo es el ayuntamiento más moroso de Galicia (y entre los 22 de España)


Los números no son lo mío. Soy el típico “de letras” al que hasta los años de las fechas históricas se le atragantaban porque venían en signos matemáticos, y hasta las operaciones más simplonas se me resisten como la tabla del 7, que me la tengo que pensar. Quizás ese es el motivo de que sea incapaz de entender que nuestro ayuntamiento presuma de las cuentas municipales y sea de los ayuntamientos más morosos de España.

Publicaba ayer El País que Lugo está entre las 23 entidades locales de España (22 ayuntamientos y una diputación, la de Cádiz) apercibidas por el Ministerio de Hacienda por su retraso en pagar a proveedores. Tenemos el dudoso honor de ser el único gran ayuntamiento de Madrid para arriba que está en ese listado, ya que los compañeros de vergüenza son casi todos andaluces (cinco de las ocho capitales de esa Comunidad están en el listado), canarios, madrileños y poco más. Ni uno solo en Asturias, Castilla, Cataluña… ni Galicia. Aquí solo nosotros.

El pago a proveedores se sitúa en Lugo en los 80 días, muy por encima de los 30 que señala la normativa, e incluso supera el plazo real tras la “trampa” de contar ese plazo desde los 30 días siguientes a la recepción de la factura, lo que convierte ese periodo en 60 días. Es decir, que los lucenses somos unos morosos. No somos los peores del listado, pero es que el mero hecho de estar ahí es ya un baldón importante.

La administración, así en general, tiene un poder desproporcionado sobre el desamparado ciudadano. En este caso, por ejemplo, si ellos se pasan alegremente por el arco del triunfo el plazo que las normas dicen que tienen que cumplir, la consecuencia es… ninguna. Sin embargo si usted se retrasa en el pago de un recibo aunque sea media hora le cascan un recargo, y si es más tiempo le cae una multa y les falta mandarle a casa a la Guardia Civil.

El Ministerio advierte que de proseguir en esta “teima” intervendrán la economía municipal, esa que nos venden como saneada y con superávit entre otras cosas porque si no pagas te sobra la pasta. A mí me pasaría igual, si no pago los recibos de agua, gas, luz, y dejo a deber la compra en el Gadis a final de mes me sobraría dinero por todas partes.

La gestión económica del Ayuntamiento de Lugo es desastrosa, tanto que en mi modesta opinión podría considerarse, si no delictiva, sí incuestionablemente inmoral. Contratos caducados que superan la treintena, innumerables facturas pagadas con reparos de legalidad que explican en gran parte esos retrasos, y un largo etcétera que pondría colorado a cualquiera que tenga un mínimo de decencia.

Me voy a parar un momento en lo de los reparos de legalidad, que todos oímos hablar de ellos pero mucha gente no tiene muy claros. ¿Qué son exactamente? Pues es muy sencillo, es un competencia del interventor del ayuntamiento (un funcionario que vela por la corrección de las cuentas y los pagos) por la que puede paralizar el pago de una factura si detecta irregularidades. La Ley General Presupuestaria habla de cinco casos tasados:
a) Cuando se base en la insuficiencia de crédito o el propuesto no se considere adecuado.
b) Cuando el gasto se proponga a un órgano que carezca de competencia para su aprobación.
c) Cuando se aprecien graves irregularidades en la documentación justificativa del reconocimiento de la obligación o no se acredite suficientemente el derecho de su perceptor.
d) Cuando el reparo derive de comprobaciones materiales de obras, suministros, adquisiciones y servicios.
e) Cuando se hayan omitido requisitos o trámites que pudieran dar lugar a la nulidad del acto, o cuando la continuación de la gestión administrativa pudiera causar quebrantos económicos al Tesoro Público o a un tercero.
Como ven son supuestos graves, e incluso pueden dar lugar a un delito de prevaricación si no se atienden.

Curiosamente estos reparos pueden ser “levantados” por la alcaldesa, pero personalmente yo no dormiría tranquilo firmando las facturas de ciertas concejalías cuya gestión deja bastante que desear. El tiempo dirá...

lunes, 4 de diciembre de 2017

Las togas son para el verano

Si les parece que había poco público aquí, en la Muralla había menos aún.

El o la psicópata que diseñó el estúpido e innecesario acto de aniversario de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad organizado por el Ayuntamiento, pensado exclusivamente para obtener una imagen que se pagará en antigripales, podrá presumir de muchas cosas pero no de empatía con los romanos y castreños que aún hoy pingan el moco a consecuencia de su genialidad.

Hacer un acto numeroso, largo y simbólico, con desfile y lucimiento de tropas es una cosa muy bonita… en junio. En diciembre, con el termómetro dudando si dar resultados positivos o negativos, no procede tener a doscientas personas congelándose para mayor gloria de la foto, siempre la puñetera foto. Vale que pensar que los romanos y los castreños no se abrigaban es una tontería, pero no es mucho más inteligente pretender que las togas y uniformes de los participantes, pensados para utilizar en verano, valgan igualmente para esta época. Pues no, no valen.

Hay que valorar positivamente que nuestra Alcaldesa, el Presidente de la Diputación y algún concejal más se mantuvieran firmes y acompañasen a los estoicos figurantes mientras algunos de sus compañeros de corporación huían despavoridos o se paseaban entre los sufridos lucenses dando instrucciones a las asociaciones con la tranquilidad que otorga en esa situación un grueso abrigo de plumas.

Algunas personas deberían recordar que los colaboradores del Arde Lucus no son profesionales, sino ciudadanos que quieren hacer algo por su ciudad y su buen nombre. Se agradecería que el nivel de tomadura de pelo fuera un poquito más bajo, por aquello de evitar la tentación de mandarlos a freír espárragos cualquier día de éstos.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 3 de Diciembre de 2017

viernes, 1 de diciembre de 2017

Descoordinación monumental

La Muralla de Lugo - Foto: Manuel Rego
Los actos por el 17º aniversario de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad son fiel reflejo de la realidad que sufrimos los lucenses en todos los temas: cada administración va por libre.

Los programas de actos del Ayuntamiento de Lugo y de la Xunta de Galicia, propietaria del monumento, que deberían ser complementarios y estar coordinados, en realidad se dan la espalda públicamente, anunciándose por separado e ignorándose como vecinos mal avenidos. El pobre nivel institucional de nuestros gobernantes se repite una vez más, dando pie a la decepción de una ciudadanía que asiste atónita a la inacabable campaña electoral en que estamos instalados y en que unos buscan perpetuar su cargo y otros conquistar prados provinciales más verdes.

El único punto de luz aparente en esta oscuridad es que la Xunta programa una interesantísima mesa redonda que tendrá lugar el sábado a las doce. En ella intervendrán, entre otros, el alcalde impulsor de la Declaración, Joaquín García Díez, y el que tuvo la fortuna de cosechar el resultado, José López Orozco. Los ponen al mismo nivel, les dan el mismo protagonismo más allá de siglas y de partidismos, pero no sabe uno si achacarlo a genuina generosidad o al intento de dar una patada en la espinilla dentro de casa. La experiencia no ayuda a ser optimista.

En cualquier caso es imprescindible que los lucenses tomemos conciencia de la situación, de la descoordinación monumental, de que veamos cómo se nos venden pequeños actos para tapar la inacción real en lo importante, que nos percatemos de que el éxito de una ciudad no se basa una fútil guerra continua entre sus instituciones. La Muralla fue construida como defensa, no para tirársela unos a otros.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 1 de diciembre de 2017