viernes, 26 de mayo de 2017

Cuidado con los cebos envenenados para perros


Comida envenenada en la zona de Plaza del Rey
En redes sociales se está alertando de que en varios puntos de la ciudad algún desgraciado está sembrando comida envenenada para que las mascotas la tomen y mueran. Así de crudo y así de disparatado. Ahora se habla de la zona de Plaza del Rey y las calles de esa parte de la ciudad.

No es la primera vez que ocurre y lamentablemente no será la última. Una búsqueda de noticias relacionadas nos lleva a diferentes momentos en que se ha denunciado algo similar, como las aparecidas en Montirón hace tres años aproximadamente.

Los problemas de convivencia que generan las mascotas son reales. Los propietarios de perros que dejan las plastas de sus animales tiradas por ahí tensan la situación porque es natural que a la gente le de asco. Yo también tengo perro y me repugna ya no solo pisar la típica caca abandonada, sino incluso verla y olerla. No tengo ninguna necesidad de aguantar la porquería ajena.

Tener perro implica una serie de deberes muy serios: sacarlo a pasear varias veces al día, educarlo para que no dé el coñazo a terceros, y recoger sus cacas. Esto último no es agradable, por supuesto, pero es el precio que has de pagar si quieres tener perro, y si no estás dispuesto te quedan dos opciones: comprar una finca donde tenerlo encerrado (pobre animal) y que haga sus necesidades donde no moleste a los demás, o, mejor aún, no tener perro. Es lo que hay.

La noticia no es nueva, ni será la última lamentablemente
Sin embargo, dando por sentado todo eso, tengo que reconocer que me costaría muchísimo no inflar a bofetadas al cabrón que se dedica a poner trampas mortales para perros si lo llegara a pillar. Puedo entender su enfado, y hasta comprendería que se dedicara a hacer fotos o videos de quienes no recogen los excrementos de las mascotas y los colgara por ahí o hiciera denuncias en plan cruzada... pero matar al pobre animal...

Esta sociedad en que vivimos se radicaliza día a día. Probablemente la relajación en el cumplimiento de las normas tenga parte de culpa, ya que se crean situaciones que van tensando la cuerda hasta que un mal día se rompe, pero no hay justificación para ciertos comportamientos.

Les hablaba el otro día de las terrazas y hubo quien incluso aseguró que son “peligrosas”, un disparate que realmente me cuesta creer que se ponga por escrito... y sin embargo comprendo que haya gente que esté cansada no por el uso sino por el abuso. Que se pongan sillas y mesas entorpeciendo el paso en aceras estrechas o que no haya control alguno sobre los límites fijados para instalarse hace que la gente perciba una “selva” y reaccione cortando por lo sano: pidiendo que se eliminen.

Pero una cosa es una terraza, que es un tema serio porque es una forma de vivir de mucha gente, y otra una vida, aunque no sea humana, que es más serio todavía. Matar a un pobre perro porque su dueño es un cochino no es proporcional, lo miren como lo miren.

¿Quién puede querer dañarlo?
Tras un año en casa de su anterior propietario, desde primeros de mes volvemos a tener en casa (y ahora definitivamente) a Ducki, ese precioso labrador retriever al que estuvimos añorando durante los once meses que no estuvo con nosotros. Solo pensar que, como buen representante de su raza y por lo tanto glotón como él solo, nuestro pobre Ducki se coma un cebo envenenado y le pase algo me revuelve el estómago, literalmente. Y ahí ya no se trata de pillar al que lo hace y que lo multen. El dinero no devuelve la vida a los muertos ni mitiga el sufrimiento. Solo castiga levemente a quien provoca un daño desproporcionado al crimen cometido... y eso que ya ni hablamos de la posibilidad de que un crío toque algo de eso y se lleve las manos a la boca... después lloraremos y diremos que "no pretendía hacer eso".

Vigilancia, concienciación y empatía son las claves. Y humanidad, para respetarnos.

jueves, 25 de mayo de 2017

¿Podríamos recargar GRATIS el coche eléctrico en el Ceao?

Hace ya una década que el entonces alcalde Orozco inauguró la “planta de energía” del Ceao, una instalación que nos costó la friolera de 756.000 euros (más de 125 millones de pesetas para los de antes) y que hasta donde tengo entendido solo funcionó unos meses y allí quedó, a mayor gloria de la Administración.

Paneles del centro de energías del Ceao
Foto: El Mundo
El problema, por lo visto, es que genera electricidad pero que no se puede aprovechar por razones legales, de esas tan extravagantes que uno se pregunta en qué clase de país vive, donde se obstaculiza la generación de energía limpia por un lado, y se hacen inversiones disparatadas en una instalación inútil por otro.

La cuestión es que diez años después el tema sigue ahí parado, muerto de risa, y cogiendo polvo hasta que se “sanfernandice” y haya que tirarlo o meter otra millonada para que funcione de nuevo, como tantas cosas (rebicíclate, fábrica de la luz y demás fantasías).

El BNG, sin embargo, ha hecho una propuesta muy interesante: crear en ese lugar un punto de recarga gratuito para coches eléctricos. De esta forma se podría aprovechar la energía y, como no se revierte en la red general, entiendo que no debería haber inconvenientes. No tengo ni idea de si esta propuesta es viable, pero sonar suena bien.

Lo de los coches eléctricos tiene un fallo gordo: lo de que te deje tirado y tengas que buscar un enchufe para recargarlo y seguir camino. Vamos, lo que nos pasa a todos con el móvil pero a lo bestia.

Nunca comprendí muy bien el sistema de recarga que se plantea. Creo que lo lógico sería que todos los coches llevasen la misma batería, que fuera universal con unos requisitos, y que cuando se estuviera agotando pudieras ir a un punto de recarga y cambiar la batería por una cargada pagando la energía. Vamos, igual que se hace con las bombonas de butano, que no tienes “tu bombona” sino que tienes “una bombona” y te la cambian por otra llena cuando hace falta. Podría ser la única forma de que esa recarga fuera inmediata.

El problema de esta idea, entiendo, es que las baterías con carísimas y que entiendo que no les hace mucha gracia cambiar una nueva por una vieja que ya estará “viciada”. Esto lo digo desde el total desconocimiento porque no entiendo de esas cosas más que lo que la vida diaria me enseña con el teléfono... pero supongo que todo es ponerse a buscar soluciones globales.

En cualquier caso, volviendo al asunto, el BNG hace una propuesta que me ha sonado muy bien. El único problema que le veo es estar allí tirado con el coche enchufado esperando a que cargue, pero eso se podría arreglar metiendo una cafetería con una terraza... y así el Ayuntamiento hasta podría cobrar esas tasas tan disparatadas que tanto le gustan. ¡Si hasta les vamos a hacer ganar dinero y todo!

miércoles, 24 de mayo de 2017

El ''engorde'' de las tasas de las terrazas de Lugo

Las terrazas de Lugo pagan las tasas más caras de Galicia - Foto: La Voz de Galicia
El Ayuntamiento de Lugo, sentencia judicial mediante, ha tenido que envainársela y modificar las tasas de terraza que aprobó el año pasado y que dispararon las que ya eran las más caras de Galicia. Pasaron alegremente de 59,64 euros por metro cuadrado (recuerden que en Vigo, por ejemplo, el coste es de 5,34 €, menos de la décima parte) a 145,54 euros, y tras un recurso de la APEC contra la tasa de grúas, la administración municipal se ve obligada a cambiar sus criterios.

Ahora esa tasa baja a 57,96€ por metro cuadrado... lo que convierte nuestras terrazas nuevamente en las más caras de Galicia aunque hayan bajado un eurito por metro para ver si cuela y nadie protesta. Pero como casi todo en la casa consistorial, el cálculo se ha hecho mal... otra vez. Veamos la razón.

Para calcular el importe a pagar se utiliza una fórmula que pretende esconder un incremento artificial del coste, que los propios servicios técnicos calculan en 1,61 € anuales por metro cuadrado pero que aumentan multiplicándolo por 36, con lo que llegan a esos mágicos 57,96 euros por metro cuadrado, por ejemplo, en las terrazas de la zona 1 (las calles de primera categoría) que son las de zonas tan conocidas como la Plaza de España.

¿Cómo hacen para convertir ese euro con sesenta y un céntimos en casi 58 euros? Usando la fórmula siguiente: Tasa = M*C1*C2*C3*C4*C5*C6. ¿Qué esconden todas esas letras?: 
  • M es el precio de partida. Es el coste de utilización de un metro cuadrado de suelo, que el propio ayuntamiento calcula en 1,61 € basándose en el precio del suelo en el Catastro.
  • C1 es el tiempo de uso en días y dividido por 365. Por ejemplo si se quiere pedir la terraza para todo el año sería 365/365, con lo que sería 1 y no variaría la cifra. Si se pide para seis meses sería la mitad y demás. Este coeficiente es un poco absurdo porque la propia tasa solo permite pedir trimestre, semestre o anualidad, con lo que lo lógico sería decir simplemente que se pagará en proporción al tiempo utilizado, pero así se lía más el tema y es más confuso, lo que ayuda a esconder lo que viene más tarde.
  • C2 son los metros cuadrados. Vamos a darlo por bueno también porque se puede meter aquí o añadir después, es irrelevante.
  • C3 Aquí empieza lo bueno. Este multiplicador responde a si se realiza un uso “permanente del suelo si es de más de seis meses”. Es decir, que si el uso es de menos de un año se multiplica el coste por dos y si es anual se multiplica por tres de una forma total y completamente arbitraria. Es una forma de “inflar” la tasa, ya que el tiempo que se paga ya se calculó en el modificador C1 y no tiene lógica pagar dos veces por lo mismo.
  • C4 Otra forma de aumentar alegremente la cifra, ya que esto responde a unas supuestas “Molestias y ruidos, ocupación de zonas de tránsito y demás”. Se llega a triplicar la tasa porque según el ayuntamiento todas las terrazas se ve que son molestas y ruidosas y ocupan zonas de tránsito. Lo primero podríamos aceptarlo, pero lo segundo es ridículo porque en zonas de tránsito las terrazas se prohíben en la ordenanza, ya que no se autorizarían. Por lo demás, el hecho de ocupar espacio en la vía pública es precisamente la naturaleza de esta tasa, con lo que duplicarla o triplicarla porque se lo ha dicho Dios no tiene mucha lógica.
  • C5 Probablemente sea el coeficiente más ridículo. Se trata de un “coeficiente de riesgos” que supone que existe peligro para el ciudadano. Según el Ayuntamiento una terraza supone un riesgo medio para el ciudadano… sin que expliquen la razón. Podría comprender que en esa escala del 1 al 3 las grúas o los andamios sean un 3 y las vallas y zanjas un 2, por ejemplo… pero una terraza… ya me dirán lo peligrosa que puede ser. Totalmente arbitrario y recuerden que al multiplicarse por esta cantidad el hecho de que sea un 2 en lugar de un 1 duplica el importe de la tasa a pagar.
  • C6 Es la más surrealista de todas. Se trata de los “gastos inducidos” al Ayuntamiento (servicios de limpieza, de seguridad, control…). Según su extravagante criterio si la ocupación es de menos de tres meses se triplica la tasa y si es de más de tres meses “solamente” se duplica. Este coeficiente grava el trabajo ordinario que el Ayuntamiento ha de realizar, y no tiene ningún sentido. Además, recuerden que los concesionarios de las terrazas tienen la obligación de limpiarlas (sí, es cierto que algunos no lo hacen, pero eso es otro cantar, que los sancionen por cochinos) y los servicios municipales no tienen que entrar ahí. 
¿A qué nos lleva todo esto? A que una tasa de 1,61 euros se multiplica por 36 para poder mantener los ingresos municipales. El problema es que eso es, a mi entender, ilegal por lo que se abre la puerta a un nuevo recurso de la tasa por arbitraria y abusiva, como en realidad es.

Vuelvo a mi ejemplo de cabecera. Una terraza que en Lugo le cueste al empresario 5.500 euros en Coruña le supondrían 2.375 y en Vigo únicamente 500… Y por mucho que algunos se quejen, los precios de las consumiciones no son comparables, sobre todo teniendo en cuenta que en otros sitios no te ponen tapas.

El Ayuntamiento vuelve a crear una tasa injusta y desproporcionada. Sus propios cálculos les han traicionado así que someten a la tasa a un "engorde" artificial para seguir cobrando lo que consideran conveniente. Veremos qué dicen los tribunales, porque ya les digo desde ahora que esto acabará allí si no recapacitan, y no creo que eso pase porque tampoco lo hicieron en la ocasión anterior cuando se les avisó de su error.

martes, 23 de mayo de 2017

El chapucero mercado pre-Arde Lucus

Como ahora hay que promocionar la vieja cárcel por encima de la Luna todo se hace allí, tenga o no tenga sentido. Una instalación cultural es para lo que es, y pretender que los comerciantes te la promocionen encerrándose un fin de semana en el recinto para que te lleven público es, como mínimo, chocante. Y lo digo yo, liberal convencido, y que propuse que los artistas pudieran vender sus obras en la vieja cárcel, pero es que me refería a cuadros y esculturas y no a chorizos y quesos.

Quesos y chorizos... ¿de época?
Foto: Ayuntamiento de Lugo
Este fin de semana, sin ir más lejos, se celebró en el salón central de la instalación un mercado presuntamente de artesanía y complementos relacionados con el Arde Lucus, en el que había productos de primerísima calidad… y al que añadieron sin que nadie entienda muy bien la razón un puesto de quesos y chorizos. Será herencia de cuando se hacía todo en la plaza de abastos, que era lo que tocaba hace escasas fechas, o será que la esencia paleta de la organización entiende que eso encaja en cualquier sitio.

De esa feria me quedo con dos cosas: que sí se autorizó la venta (como era lógico) cuando se nos dijo a todos que no se podía vender (lo que ya no es tan lógico), y que me han convencido de que la organización de ese evento tiene que volver a las manos en que estaba antes, ajena a la administración.

Sobre lo primero, decir que fue más que llamativo que a pocos días de declarar en el Pleno municipal que en la antigua cárcel no se puede vender nada porque de lo contrario se arriesgan a perder la millonaria subvención del plan URBAN, la alcaldesa y la concejala que soltó semejante chorrada fueran con un fotógrafo a inmortalizarse frente a los puestos en que se vendían varios artículos.

Lara y Basadre visitando los puestos de VENTA
Foto: Ayuntamiento de Lugo
Esto plantea dos preguntas: ¿acaso era mentira lo que Basadre dijo en Pleno? ¿O era verdad y están arriesgando a la ciudad a perder unos cuantos millones de euros? En cualquier caso algún grupo de la oposición debería pedir explicaciones, porque sea cual sea la opción verdadera merece, como mínimo, que alguien se ponga colorado, cosa que dudo que pueda llegar a suceder.

En cuanto a lo segundo… ¿qué quieren que les diga? Lo de este fin de semana fue un pálido reflejo de la idea que Lugo Monumental llevó a cabo hace ya unos años: Vestimenta. La que se inició como una feria previa al Arde Lucus para que los lucenses pudieran ver la oferta de artistas y diseñadores, y que se celebró en el Salón Regio del Círculo de las Artes los dos primeros años, se organizó en esta ocasión de forma chapucera y sin publicidad alguna. El motivo es que a quien lo montó le importa un cuerno que los que fueron se ganen la vida.

¿Tan difícil era poner un par de pendones (me refiero a colgantes, que nadie se preocupe) en las ventanas de la cárcel, o al menos un vulgar cartelón en la puerta para que los que pasan por delante puedan saber que se está celebrando dentro tal o cual cosa? Es una cuestión de puro sentido común, porque con colgar en el Twitter de la concejalía un mensajito no va a ir la gente en manada a ver qué se hace allí, como comprenderán. Tan paletos para unas cosas y tan excesivamente modernos para otras.

Soy un gran defensor de que la sociedad civil haga sus actividades sin contar con la administración por varios motivos, y uno de ellos es que si la asociación de empresarios que organizó Vestimenta en sus primeras ediciones siguiera haciéndose cargo de ese evento, otro gallo les cantaría a los comerciantes. Aunque solo sea porque ellos mismos se implicarían en la organización con el legítimo fin de vender más, que para eso montan sus puestos. A la concejala de turno lo único que le importa es la foto en el periódico y poder meter en la memoria de actividades una página más, y si eso implica que otras personas se tiren allí metidos tres días para nada… pues que se jodan... Para eso están a su servicio, o eso parece que creen algunos.

lunes, 22 de mayo de 2017

Cuatro historias de autoeditores

La mesa en pleno en la noticia publicada por El Progreso

La autoedición se suele considerar una forma secundaria de sacar un libro a la luz, que se da cuando te lo rechazan las editoriales y no te queda más remedio que afrontar por libre el riesgo de pagar tú la imprenta y lanzarte al vacío. Sin embargo, el pasado sábado se demostró en la mesa redonda organizada por la Federación de Libreros en la Feria del Libro de Lugo, que esto no es así necesariamente.

Héctor Castiñeira
De los cinco ponentes que estábamos solamente uno se metió a la autoedición porque le habían rechazado en las editoriales, y, cosas de la vida, es el más exitoso de los cinco y al que luego esas mismas editoriales persiguieron para publicar sus libros. Se convirtió en un fenómeno de masas con su “Enfermera Saturada”. El lucense Héctor Castiñeira, una persona amable y cordial a la que no se le suben a la cabeza los 150.000 libros que lleva vendidos (¡mi madre!) es el ejemplo de lo que la mayoría aspira a hacer, aunque con excepciones.

Lo de Héctor además promete, porque si consiguió llegar a esas cifras con un tema tan particular como la enfermería, lo que no hará ahora con la maternidad y su nueva "mamá saturada". Les voy a confesar una cosa: su primer libro lo compré un poco por compromiso (y porque él me caía bien)... y me reí como un descosido. Me lo leí de una sentada, literalmente, y aunque algunas coñas no las pillé bien porque son un poco "técnicas" en general me lo pasé de miedo. Con lo siguientes ya iba con otro espíritu y eso es peligroso, porque creas expectativas... que no defraudó. El último, el de mamá saturada, es el mejor.

Dr. Neira Pampín - Foto: El Progreso
Una de esas excepciones de las que les hablaba antes sobre el concepto de éxito,  también estaba sentada a nuestro lado. El siempre interesante doctor Neira Pampín, un hombre renacentista del siglo XXI, va ya por su tercer libro, y la prueba de que no busca una notoriedad revolucionaria es que el primero de ellos lo imprimió para uso doméstico, para sí y sus amigos porque, como nos confesó, al ser un libro de poemas le produce pudor que lo lea gente que no le conoce. Esa especie de “desnudez” literaria también la sentía Rosalía de Castro, que se dice que en su lecho de muerte pidió que se quemaran los manuscritos que no había publicado. Ya ven. Afortunadamente nuestro convecino sí se animó a publicar "El Quijote de madera" y "El sabor amargo de la fruta madura", y este último confieso que no lo he leído pero que me han entrado unas ganas que ni les cuento.

Pero a lo que íbamos, que no siempre se pretende estar en el “top ten” ni esas cosas, aunque mentiríamos si no reconociéramos que todo escritor tiene un puntito de amor propio (como el resto de los mortales), si bien con escalas como todo en esta vida. Tampoco entienda nadie que el hecho de tener éxito significa que eres más narcisista que los demás, que no van por ahí los tiros.

Juan J. Prieto - Foto: La Región
Los otros dos compañeros de mesa, Juan Prieto, autor de “La primera Meiga” y Pablo Piñeiro, con “De tu corazón a mi libro” aportaron sus experiencias, radicalmente diferentes a las de los demás. El primero, publicista de profesión, se animó a publicar el libro y fue librería a librería “colocándolo”, que es una de las cuestiones más duras de la autoedición. Ahora Juan está lanzado a conquistar el resto de España en papel, porque en digital ya lo hizo más que bien superando a Matilde Asensi y a Julia Navarro en su campo, que es mucho decir.

La historia de la primera mujer condenada por brujería por la Santa Inquisición es un punto de partida fantástico que hace el libro muy atractivo. Además yo que llevo un montón de tiempo con una novela histórica rondando por la cabeza admiro profundamente el valor de quienes se atreven con ese tema, que es más que peliagudo por si se te mete un tomate en pleno siglo XII o algo así.

Pablo Piñeiro
Foto: Faro de Vigo
Pablo Piñeiro fue el único de los cinco que recurrió al “crowfunding”, que viene a ser una forma de Sociedad Anónima pero sin anonimato. Buscas que la gente haga aportaciones a cambio de las cuales te comprometes a diferentes recompensas, según su importe: un libro firmado, el libro y un audio de una de las historias en su caso… o incluso una cena con los autores. Como Pablo es modelo imagino que esto último habrá funcionado razonablemente bien, pero el proyecto lo vale por sí mismo porque la idea es tan buena como sencilla (ambas cosas suelen coincidir): escuchar historias de amor de personas reales y pasarlas a un libro.

En el libro de Pablo hay de todo, como en botica, y nos contó una de las que más le impactó y que fue de una prostituta que se enamoró de su jefe. No les digo más que les reviento el final, pero confiesen que algo ya les ha picado la curiosidad.

Cuatro apasionantes puntos de vista que tuve el honor de acompañar en esta Feria del Libro, y que nos dieron a todos diferentes perspectivas de cómo se puede llegar a un fin similar, aunque con diferentes resultados también. Un orgullo haber podido presentarlos y mi agradecimiento a los organizadores. Ha sido un placer.

viernes, 19 de mayo de 2017

¿Tiene un libro en mente? Pues mañana tiene una cita que le va a interesar

Publicar un libro es algo realmente apasionante. La verdad es que es que siempre quise hacerlo y desde que sacamos a la calle los recuerdos y recetas del Verruga unas cuantas personas me han preguntado cómo hacerlo. La verdad es que las leyes no te lo ponen excesivamente fácil, y cuando ves que el Ministerio de Cultura convoca subvenciones por un millón de euros pero deja fuera a la autoedición en favor de los grandes sellos te das cuenta de que no será un camino de rosas. Sin embargo merece mucho la pena.

Lugo está celebrando en este momento la Feria del Libro, ubicada como es habitual en la Plaza de España. Entre los muchísimos actos que los profesionales del sector han organizado está una jornada dedicada a la autoedición, lo que es de agradecer porque mi impresión es que es un tema que suscita interés entre muchas personas que tienen en la cabeza o incluso ya en papel, un libro que quieren imprimir, que incluso están dispuestos a sufragar pero que no se atreven a dar el paso porque saben que les complicará mucho la vida el tema de los trimestres de IVA y esas cosas.

Se celebrarán tres actos sobre autoedición: uno sobre libro infantil, otro sobre experiencias de autoedición y una mesa redonda que tratará sobre el asunto. En esta última tengo el honor de participar como moderador, acompañado por cuatro exitosos autores del mundo de la autoedición: Juan José Prieto, autor de La primera Meiga, el Doctor Neira Pampín, y El sabor amargo de la fruta madura, Pablo Piñeiro con De tu corazón a mi libro, y Héctor Castiñeira, popular por sus “alter ego” de Enfermera Saturada y más recientemente Mamá Saturada, su nuevo y merecidísimamente exitoso personaje.

Como ven un elenco de lujo para una cita en que aquellas personas que quieran preguntar directamente a estos grandes escritores (me refiero a los otros cuatro ponentes) sus dudas sobre cómo se lanzaron al mundo de la edición en primera persona. Quizá entre todos podamos ayudarles a dar ese paso fundamental entre la idea y el hecho, entre la concepción y su realización, y puedan sentir esa hermosa sensación de tocar, ver, oler y hasta escuchar el crujido de las páginas que contienen tus palabras.

Así que ya saben, si están pensando en lanzarse vengan y pregunten a quienes lo han hecho con éxito (vuelvo a referirme a los otros cuatro ponentes). De todo se aprende.

Mañana sábado día 21 a las 19:45 en la caseta de eventos de la Feria del Libro de Lugo. ¡Allí nos veremos!… (si mi salud me lo permite que llevo un par de día algo fastidiado).

martes, 16 de mayo de 2017

''Bautizos'' civiles en Lugo

El concejal comunista de Lugo, Carlos Portomeñe (al menos el que se define como tal, otros quizá también lo sean pero prefieren disimular) propuso ayer la celebración de “bautizos civiles” en el Ayuntamiento de Lugo. A estas alturas de la película la propuesta no solo no es sorprendente sino que lo raro es que hasta este momento ningún grupo lo haya llevado a Pleno, sobre todo teniendo en cuenta la competencia atroz que hay entre los cinco grupos de la oposición para ganar la competición del “más difícil todavía”.

Un bautizo civil. Foto: El Faro de Vigo
El tema puede parecer una chorrada, y probablemente lo sea para una parte importante de la población, pero para otros a lo mejor no lo es tanto y precisamente por eso no tiene nada de malo. Paso a la explicación.

El bautizo es un sacramento católico, al igual que los otros seis: confirmación, penitencia, comunión, la unción de enfermos, orden sacerdotal y matrimonio. Algunos de ellos reflejan los aspectos más importantes de la vida: el nacimiento, el paso de la niñez a la pubertad y de ésta a la edad adulta, la creación de una familia y la muerte. El que la Iglesia, con gran inteligencia, haya marcado con una cruz (últimamente estoy sembrado con los juegos de palabras) las etapas vitales del ser humano no quiere decir que se apropie del hecho causante, sino de su representación pública, por lo que cualquier alternativa civil tiene lógica, salvo en algún sacramento como el de la orden sacerdotal por razones más que evidentes.

"Fofucha" de primera comunión
La celebración causada por el nacimiento de un hijo de una fiesta o un acto público en la casa de todos, que es el Ayuntamiento, no tiene absolutamente nada de malo. A quien sea creyente le tendría que importar un rábano, porque la idea no obliga a nadie a sustituir la pila bautismal por el salón de Plenos, ni impide que el que quiera acudir a un templo lo haga. Simplemente abre una puerta a otras opciones, igual que ocurrió en su día con el matrimonio civil o el divorcio. Hasta donde yo sé la caída de bodas religiosas a favor de las otras no se debe a una prohibición o un impedimento de la ley, sino a lo contrario.

Todo lo que no sea obligatorio y simplemente conceda derechos a la ciudadanía es bueno, incluso aunque se trate de cuestiones ornamentales como la que nos ocupa. ¿Es algo necesario? por supuesto que no. Tampoco lo son los museos, los conciertos, el arte y muchas cosas que son indiscutibles. Se trata simplemente de que quien no sea religioso y quiera hacer una bienvenida "a lo grande" lo pueda hacer en un marco comparable al religioso. Lo que quiera hacer cada uno de su fiesta ya le va en el ADN y no en la creencia, eso es otro asunto.

España es un Estado aconfesional, que no ateo. Esto quiere decir que tiene que tener en cuenta las creencias de la población, e incluso la falta de creencias de la población. Y si es una tontería que no hará nadie... pues tampoco pasa nada por aprobarlo. Ya veremos si funciona o no con la práctica. Además la existencia de un derecho no se mide por cuántas personas lo ejerzan.

También se están poniendo de moda las “primeras comuniones” civiles. Eso sí que me parece una chorrada porque por definición la comunión es lo que es, un acto esencialmente religioso. Si se compara con el abandono de la infancia entonces sí, pero de hacerlo de esa forma habría que llamarlo por su nombre, por carca que resulte: la “puesta de largo”. Ahí no veo yo a Carlos, la verdad, aunque nunca se sabe.