viernes, 24 de febrero de 2017

Cuando el Ayuntamiento hace lo que a ti te prohíbe


Hay ciertos temas en que la unanimidad “de boquilla” es absoluta: Servicios sociales, educación, sanidad, medioambiente, cultura... son cuestiones en que cualquier politiquillo que se precie dice que todas esas cosas son “esenciales” y que una alteración de las mismas es terriblemente mala y una “lacra” que hay que atajar. Y es lógico, por supuesto.

Sin embargo esos principios tan cacareados son más fáciles de predicar que de llevar a cabo, y te encuentras con que las prohibiciones que se exigen a los particulares son toleradas cuando quien hace la cafrada es la administración.

Un ejemplo práctico: en la espantosa carpa que, una vez más, se ha instalado tras el Ayuntamiento para venta de productos de Carnaval, se ha recurrido al anclaje sobre el mobiliario urbano y los árboles de la propia plaza. Esto, que el más elemental sentido común nos dice que no es correcto, supondría una sanción para la empresa que tuviera la osadía de hacer tal cosa salvo que lo haga amparada en el paraguas de Papá Estado, e incluso se prohíbe textualmente en el vigente pliego de bases de los puestos de San Froilán de los años 2016 a 2019.

Decían las bases, en su punto 14º de “prohibiciones”, que se vedaba expresamente “clavar elementos punzantes así como colocar carteles, tomas de agua, instalar abrazaderas o cualquier elemento de sustentación o apoyo sobre el arbolado existente...”. Esto, que parece responder a una obvia lógica de conservación del patrimonio natural, no se respeta en la carpa de Carnaval, y no me vale el “es que se les fue” porque es una cuestión habitual y recurrente cada vez que ponen ese horror ahí, que es a menudo. 
Prohibido a los particulares, aunque lo haga la administración

¿Por qué tenemos que seguir tolerando que lo que hace la administración se impida al particular, o viceversa? Si la cuestión es un tema menor, ¿por qué se le prohíbe a los ciudadanos? Y si no lo es ¿por qué lo hace el Ayuntamiento?

Este ejemplo por supuesto se puede calificar de anecdótico, salvo por lo habitual de la situación y porque es algo que es extrapolable a muchos otros temas: La depuradora municipal que incumple la normativa y ahí sigue, mientras es sangrante la persecución al señoriño que se hace una casucha para sobrevivir en un terrenito donde no molesta a nadie (¡ojo! defiendo que se cumplan las normas, ¡pero todos!), o la puerta del propio ayuntamiento que incumple el PEPRI, la principal ordenanza urbanística del casco histórico ya que, inconcebiblemente, prohíbe la madera en su color natural.

Ya no digamos nada de las aberrantes construcciones que se hacen contra la Muralla: la Domus del Mitreo, que supuso aquella bestial roza al monumento o el ascensor ¡tan utilizado! tras la Diputación para acceder al adarve. Si se le ocurre a un particular no hay terreno que le llegue para escapar de la justicia y la ira de la administración.

Por supuesto tiene que haber normas, y nadie discute tal cosa. Quizá sí podríamos entrar a debatir sobre si es necesaria la actual diarrea de leyes, decretos, ordenanzas, órdenes, instrucciones y demás que los pobres mortales hemos de soportar mientras las entidades que los emiten se las saltan alegremente con la impunidad que les da saber que aunque hagan cafradas la multa la pagaremos entre todos, y si no miren lo que va a pasar con el Garañón.

Lo malo es que además estas cosas no se denuncian, o simplemente quedan en el tintero de la protesta en los bares porque ninguna organización se anima a dar los pasos necesarios para atajar tanta tontería. Las que quieren hacerlo muchas veces no tienen medios, y las que pueden hacerlo no están por la labor por razones que no comprendo.

Quizás es que sigo pensando que lo normal sería que todos jugásemos con las mismas reglas, y que fuera irrelevante que seas un pobre diablo que quiere instalar un puesto en las fiestas para ganarse la vida o la todopoderosa administración. ¡Inocente que es uno a estas alturas!

jueves, 23 de febrero de 2017

La valentía de Lara Méndez

Esta imagen tiene los días contados - El Garañón - Foto de La Voz de Galicia

Hay que ser valiente para mantener tu opinión frente a ataques constantes de otras personas, y ese esfuerzo solo se relativiza cuando estás convencido de que tienes razón pese a quien pese. Pero existe una muestra de intrepidez tan grande como esa, y sin duda más meritoria: el coraje de reconocer el propio error y modificar el comportamiento porque has descubierto que te equivocabas y eres lo bastante fuerte como para corregirte a ti mismo.

Ayer la alcaldesa, Lara Méndez, anunciaba un giro copernicano respecto a la postura que desde el primer momento mantuvo su gobierno respecto al trascendental asunto de las torres del Garañón, e hizo pública por sorpresa su nueva intención de meterles la piqueta y derribarlas, abandonando proseguir con recursos (que se preveían inútiles) contra las sentencias que anulan las licencias de construcción y urbanización otorgadas por su anterior jefe de filas, el exalcalde López Orozco.

No solo acepta dichas sentencias, que destruyen cualquier argumentación que se pueda mantener a partir de este momento en contra de la autoría de las torres por parte de los gobiernos en que era alcalde Orozco y concejal de urbanismo Besteiro (obsérvese que ningún tribunal ha puesto en tela de juicio el famoso Plan General de los años 60 que concedía edificabilidad a ese terreno), sino que ha anunciado que se consignarán 300.000 euros de los presupuestos (por cierto, estamos acabando febrero… a este paso…) para derribar el polémico engendro, rindiéndose a la realidad y aceptando por la vía de los hechos una cuestión contra la que votó en pleno hace apenas un mes. Recordemos que Carlos Portomeñe (ACE) propuso precisamente eso en una enmienda a una propuesta del PP, que fue aprobada a pesar de la oposición de la alcaldesa. Hoy ha rectificado y eso es bueno, le honra.

Orozco y Lara - Foto: El Progreso
Releo lo escrito hasta ahora, y puede parecer que estoy siendo irónico, pero no pretendo tal cosa. Para dejarlo claro, y hasta con cierta dosis de vulgaridad, les diré que Lara Méndez le ha echado huevos a este asunto. Es lo que hace falta para plantarse frente a su propia gente (incluido su antecesor) para decirles públicamente “chicos, no solo habéis metido la pata hasta el corvejón con esto sino que seguir litigando es una pérdida de tiempo y de recursos así que vamos a ser prácticos”. No es un papel fácil pero merece, sin lugar a dudas, un aplauso de todos los lucenses de buena fe.

A partir de ahora se abre un escenario incierto para las arcas municipales. ¿Tendremos que indemnizar con unos cuantos millones de euros, o con muchos millones de euros, al promotor por los daños que se le han causado? ¿Nos libraremos si se demuestra que hubo algún acto ilícito en la concesión de la licencia? Son preguntas importantes, graves, que pueden hipotecar nuestras cuentas para muchos años, pero para las que la existencia o no de las torres durante su resolución no influye en absoluto.

Lara Méndez con el bastón de mando que ayer usó
Foto: CadenaSer.com
Lara Méndez ha tomado una decisión digna de una regidora. Pase lo que pase con la indemnización, Lugo se librará por fin de esas torres y desde el mirador del Parque de Rosalía volveremos a disfrutar de las vistas de las que nos privaron. Nos va a costar una millonada, pero eso iba a pasar con o sin torres, así que mejor sin ellas.

¡Bravo, alcaldesa! Hoy puede que sea, hasta ahora, el día que más merece ese título.

miércoles, 22 de febrero de 2017

El Arde Lucus y la democracia del ''Me Gusta''

En plena polémica (la enésima) sobre carteles en que está involucrado el Ayuntamiento de Lugo, y con un ánimo más bien poco conciliador, nuestra concejala de Cultura nos viene a llamar cerrados de mente, es decir, paletos. No así, claro, pero no hace falta leer mucho entre líneas para adivinar el desprecio de sus palabras, que se traducen en un “es que no sabéis de esto” muy propio de quien tapa sus carencias con ataques a las opiniones ajenas. Si Basadre hubiera salido a decir “pues a mí me parece bonito” no sería criticable, porque sobre gustos no hay nada escrito.

Bien es cierto que no seré yo quien diga que la labor para elegir carteles sea sencilla, al contrario me parece que es harto complicado responsabilizarse de un tema en que hagas lo que hagas habrá detractores. Por eso es más o menos comprensible la decisión salomónica de poner tierra de por medio y buscar una elección popular democrática “a tope de power” y hacer descansar en el público las decisiones peliagudas, como si no les pagásemos a nuestros próceres para hacer exactamente eso.

El problema es cómo lo han enfocado, a través de Facebook. El sistema de votación por “me gusta” de la red social tiene ciertos problemillas. El primero y más obvio es que no estamos hablando precisamente de un foro libre de trolls (cuentas falsas), con lo que no sabes si los votos recibidos por un cartel son reales o de perfiles creados al efecto para conseguir apoyos. Les diré que yo me fío muy poco de esas cosas, e incluso en algunas en que fui beneficiario indirecto reconozco que las cifras no encajan, no parecen reales.

Por otro lado, aun dando por sentada la veracidad de los votos, que insisto en que es dudosa como la experiencia con “las 7 mejores” nos demostró, parece que el concepto de democracia se restringe a un público muy concreto: el universo objetivo al que se dirige la encuesta es el de “personas que tiene Facebook”, lo que cierra el abanico a un montón de lucenses que son ajenos a redes sociales o incluso a Internet.

Incluso si consideramos la red de redes como un método válido para crear un muestreo, cosa harto discutible, lo suyo sería al menos intentar garantizar que tras el teclado hay una persona real, y no un grupo de interés, y eso se consigue a través de herramientas digitales como las que utilizan algunos partidos políticos de nuevo cuño (Podemos, sin ir más lejos, es el ejemplo más claro) para sus elecciones internas.

Probablemente alguno estará pensando que es matar moscas a cañonazos, pero si tienes el cañón solo hay que comprar pólvora y balas, y es que lo más grande es que nuestro bienamado ayuntamiento ya pagó nada menos que 17.666 eurazos a una empresa llamada Agora Voting S.L. para “implantar un sistema de votación Online”. Lo contrataron para los presupuestos participativos en el año 2015 con lo que lo suyo sería utilizar ese sistema de votación, porque aquí hay solamente dos posibilidades: o costó esa barbaridad para una cosa tan breve como aquella campaña publicitaria (a dos meses de las municipales, esas casualidades de la vida) y no se puede utilizar para nada más (lo que sería un escándalo por el despilfarro) o la pueden utilizar para lo que quieran y no recuerdan que la tienen, no quieren recordarlo, o no interesa usarlo.

¿Que Facebook es más popular? Nadie lo discute, pero el sistema más sencillo es poner en esa plataforma la votación y después publicitar a través de todas las redes que se puede elegir el cartel. No parece muy complicado, ¿no les parece?

Lo que despista es la disparidad de criterios. En San Froilán se eligió aquel bochornoso cartel mediante el sistema de “jurado profesional” (¿eso quiere decir que les pagaron?), mientras que para Arde Lucus se tira de votación popular matizada, porque volverá otro “jurado profesional” (insisto, ¿eso quiere decir que les pagarán?) a matizar la elección del público no sea que nos salga otro Chiquilicuatre y la liemos. Nos falta saber el sistema para seleccionar (y pagar, supongo) el cartel de Carnaval, pero si hay bases y éstas contemplaban la originalidad deberían devolvernos el dinero porque el propio autor reconoce que fusiló su propio diseño de 2014. Ya que Basadre salió a hablar del cartel habría sido bueno que hubiera especificado si costó dinero, cuánto costó y cómo se seleccionó el espantoso resultado final. Por saber, claro.  
Por cierto, algunos carteles chulos (en mi opinión) del concurso:

 





martes, 21 de febrero de 2017

''La caridad que se pregona no es caridad, sino vanidad''

"La caridad que se pregona no es caridad, sino vanidad". Empiezo el artículo con la frase de Filomena Veiga, abuela de una amiga, que resume perfectamente lo que les voy a contar hoy.

A veces la prensa te hace leer cosas que te van encendiendo según vas tragando frase tras frase. En La Voz de Galicia del domingo me encontré un reportaje a dos páginas de esos que te indignan de tal manera que esperé a hoy para publicar este artículo por ver si se me pasaba el cabreo. Pues no, al revés.

Les hablo de una loa en dos planas a la Federación de Vecinos, centrada en Miguel Ángel Corredoira como “alma mater” de la reclamación de servicios para el HULA, ya saben, hemodinámica, radioterapia y medicina nuclear. Vaya por delante que no tengo nada contra Corredoira (de hecho me parece un tipo afable), y no niego su esfuerzo y su duro trabajo en favor de una causa que nos ha beneficiado a todos, pero es que esa no es la cuestión.

Hablar del “liderazgo” de la Federación, o de que es una “lucha de la Federación” me parece una tomadura de pelo. No es que sea falso, pero es criminalmente incompleto sobre todo obviando a figuras como el recordado y añorado Doctor Miguel Ángel González, auténtico artífice de la reclamación y del que ni se menciona su nombre salvo un despiste en un pie de foto equivocado de alguien que seguramente sí sabía por donde van los tiros.

El Doctor González, éste sí
fue el que inició todo.
Foto: La Voz de Galicia
Esto no debería ser política, aunque la inconcebible serie de errores (por decir algo suave) cometidos por el PP en Lugo hizo que se convirtiera en una cuestión clave en las municipales (y estaban avisados, por cierto). El problema es que para algunos esto realmente no era política de partidos, sino una forma de lograr recursos y audiencia que hoy día siguen intentando explotar.

Centralizar esa reivindicación en la Federación eliminando del reportaje a “Abre la Muralla” (si bien se menciona de pasada a Vicente Quiroga), la desaparecida enfermera Susana Iglesias Lugilde, Julio Méndez (que es quien empezó con la idea de las movilizaciones), Xoán Rompe, Ana Argiz, Oscar Poy, Bárbara Quintas, Fina Rubinos y muchas otras personas (sí, me dejo mucha gente fuera) que dedicaron tanto o más esfuerzo y recursos a esto es un insulto a la verdadera esencia de la reclamación. Casi todos los que empezaron con esto son gente que no buscaba un reconocimiento sino un fin, y por eso callan y sufren ante estas cosas. Incluso a alguno le costó algún disgusto dentro de su “casa”, aunque francamente hablo de personas a las que les importa un cuerno que les critiquen cuando saben que tienen razón y el tiempo acaba por dársela.

Cuando Orozco quería apropiarse de un mérito ajeno como la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad tenía al menos la elegancia de decir aquello de “esto fixémolo entre todos”, con lo que incluía al público en la frase y quedaba como un señor. Aquí no ha pasado eso, la apropiación del tema por la Federación es realmente escandalosa.

Muchos fuimos a la manifestación que reclamó los servicios a tres días de las municipales sabiendo que apoyábamos una noble causa. También sabíamos que se nos estaba utilizando para dar un palo electoral al PP en Lugo, pero francamente en este caso me parece más que merecido por su triste gestión del asunto. Pero al menos deberían cortarse un poco para intentar fabricar una memoria histórica alternativa y dejar que, una vez alcanzado el objetivo de hacerles perder votos y (secundariamente para algunos) tener esos servicios en Lugo, la reclamación descanse sobre los hombros del Dr. González, el verdadero creador de esto. Él no pregonaba su papel en el asunto, porque, repito, ''la caridad que se pregona no es caridad, sino vanidad''.

Por desgracia al doctor Miguel Ángel González no se le puede entrevistar y no puede disfrutar de las medallas sociales que supone haber logrado el objetivo. En cualquier caso si está en algún lugar no le harán falta esas tonterías y le llegará con saber que ayudó a que muchas personas sufran menos que antes, y no hay mejor medalla que esa. Supongo que si está donde debe tampoco sentirá resentimiento contra quienes cambian los apellidos de su iniciativa, pero los que seguimos en el mundo sí tenemos derecho a indignarnos y recordar que fue usted, Doctor González, quien empezó todo esto y quien tiene el mayor mérito porque no lo hizo por motivos políticos ni económicos sino por que era lo que había que hacer. Allá donde esté, ¡gracias!

lunes, 20 de febrero de 2017

El cartel sí que es una carnavalada

Si pensábamos que en San Froilán nuestro sentido del ridículo colectivo había alcanzado sus más altas cotas y la estética lucense había tocado fondo con el cartel de las fiestas nos equivocábamos. Aun había margen para ir a peor y el nuevo anuncio de las fiestas de Carnaval ha batido todas las marcas en cuanto a la moderna técnica del “cortar y pegar”.

El bodrio con que se promocionarán estos días de desenfreno es una cosa hecha con bastante poco gusto, basada en líneas de colores casi aleatorios (el “casi” es intencionado) y unas figuras superpuestas con menos armonía que dos hipopótamos bailando un vals (salvo los de Fantasía, por supuesto).

Destacan algunos guiños más descarados y otros ligeramente menos visibles en un primer momento. Por ejemplo, en la parte central es bastante obvia una bandera republicana, destacada con bastante poca sutileza entre colores sospechosamente más apagados que los demás. La combinación de tres elementos colocados en el mismo orden no parece casual, y probablemente si esa bandera representara el franquismo habrían salido voces a punta pala a atacar la provocación. Lo más triste es que seguro que han pensado que eran inteligentísimos “deslizando” una cosa tan groseramente obvia.

Otro de los elementos llamativos es que se considere el traje regional gallego un “disfraz”. Entiendo, por los brillos, que debe ser tal cosa en esa foto, y probablemente esa falda no sea de tela sino de plástico, deduciéndose además del conjunto que todos son disfraces confeccionados con materiales reciclados, que es “súper guay”. Sin embargo, siendo la concejalía de Cultura, turismo y protección de la lengua, y haciendo como se hace gala de una defensa poco menos que talibana de ciertos asuntos (por ejemplo la concejala brama cada vez que alguien dice que nos "disfrazamos" en Arde Lucus), es llamativo el cachondeo sobre la vestimenta tradicional de nuestra tierra. A mí me ha sorprendido, la verdad, si bien tampoco es que me haya escandalizado.

Estos temas son cuestiones menores, si les soy sincero. Me pasa lo mismo que con el cartel de Coruña en que sale un monigote disfrazado de Papa y que ha causado que nuestra convecina Aurora Carro haya demandado al ayuntamiento herculino, cosa que no me cabe en la cabeza. El carnaval se supone que ha de tener un punto de transgresión, de ruptura, de exceso antes de las penitencias de la cuaresma (como si siguiera respetándose ese periodo de sobriedad y recogimiento, que aquí lo que nos va es la jarana, pero esa era la idea original), y tomarse en serio esas supuestas “ofensas” es una tontería. ¡Anda que no hay cosas serias de las que preocuparse!

El problema de este cartel, creo yo, no es ni la referencia al traje gallego ni la bandera republicana, es su cutrez. Es feo, soso a pesar del colorido y más vulgar que el reguetón. No parece un anuncio digno del carnaval de una ciudad, sino más bien el de una orquesta pachanguera de los años ochenta.

No tengo ni idea de si ese cartel ha ganado algún tipo de concurso, si lo ha elegido un jurado “profesional” o si han cogido el que sobraba de las fiestas de 1.985 de Rabanillo de la Fuente, pero francamente espero que al menos no nos haya costado ni un euro a los lucenses porque eso encima sería lo más triste.

Para intentar compensar la cagada, ahora nos endosan al “pueblo”, considerando como “pueblo” a los que tienen Facebook (toma democracia) la elección del cartel para el próximo Arde Lucus, una táctica más que hábil porque si vuelven a meter la gamba nos podrán echar la culpa a todos, así en plan solidario y cooperativo.

Desde luego para lo de Carnaval ya llegan tarde, y muestra de su poco gusto es también el programa, tanto por su más que pobre contenido como por su espantosa elección de colores, que dañan a la vista del pobre lector que quiera enterarse de lo que hay esos días.

En fin, que hay que felicitar al Ayuntamiento. Pensamos que no sería capaz de superar lo de San Froilán pero lo han hecho. Es algo digno de mención.

viernes, 17 de febrero de 2017

El cafelito policial

Hay trabajos poco agradecidos y otros más llevaderos. Incluso dentro de la función pública no es lo mismo sentarse detrás de una mesa a mover papeles que patrullar las calles pendientes de que todo esté en orden, o enfrentarse a altercados y situaciones complicadas. Creo que hay que tener respeto a las fuerzas policiales... pero también que ese respeto hay que ganárselo día a día.

Estos días se habla mucho de la Policía Local de Lugo, pero lamentablemente con duras críticas por su discutible actividad (o mejor dicho, falta de la misma), el notable incremento salarial del que han sido beneficiarios o, lo que ha terminado de encender los ánimos, las por lo visto habituales reuniones para tomar cafelitos en el HULA en las noches de patrulla.

Empezando por el final es importante no ser demagógicos: nadie discute que un trabajador, sea funcionario o no, pueda hacer una pausa en su jornada laboral para tomarse un café, sobre todo si su horario es nocturno que es cuando más falta hace algo que ayude a mantenerse despierto. También es lógico que acudan a la cafetería del HULA, ya que esto no es Madrid y no abundan los sitios donde tomarse algo a esas horas.

La polémica reunión - Foto de la portada de Lugo hoy en La Voz de Galicia
Lo chocante es que vayan todos juntos. Aparentemente todos los policías de servicio se concentran con cierta frecuencia en ese único punto, bastante distante de la zona a proteger, con lo que durante un (presuntamente) largo rato Lugo queda a la buena de Dios. Es más sangrante todavía si recordamos los habituales problemas que hay de día en la zona donde por la noche van a tomar el café… recuerden los habituales conflictos con los “gorrillas” porque esa presencia parece que no existe cuando hay luz. No es lógico dejar descubierto el servicio para irse con los colegas a tomar algo, sobre todo si en tus manos está algo tan delicado como la función de vigilancia.

En Lugo en los últimos días se ven más policías locales por la calle. Esa extraña campaña del Ayuntamiento “aparca con xeito” en que, ¡oh novedad!, se pretende hacer que se cumplan las normas de tráfico por quincenas (sí, ya sé que suena absurdo pero es lo que hay) ha incrementado la presencia policial en las calles, lo que el ciudadano más o menos normal debería ver con alivio. Pero no sabemos si esto será flor de un día o, una vez terminada dicha fiebre sancionadora volveremos a la habitual inexistencia de agentes locales en Lugo. Debemos de ser la única ciudad de España donde es más fácil ver a un nacional.

La ciudad vive en una especie de estado de desprotección que nadie se atrevía a denunciar públicamente a pesar de ser la comidilla de los vecinos día tras día en los bares. Parece que ahora Ciudadanos se ha animado a coger el toro por los cuernos y tras publicitar la escandalosa subida salarial (450 euros mensuales, que es una pasta) cruzó el Rubicón y parece imparable en su denuncia de las cuestiones más peliagudas del tema.

Ahora se ha hecho pública la cuestión, lo han sacado a la luz e incluso La Voz de Galicia ha dado el paso de publicar la foto en que se ve a varios miembros de la policía local en la cafetería del HULA, lo que les honra como periodistas.

Los encontronazos de Orozco con la plantilla policial fueron conocidos por todos y no funcionó su intento de “domar” a los agentes. Quizá Lara Méndez, que es la jefa de la policía, esté probando con otras recetas, como la del aumento salarial tan escandaloso o la permisividad con otros asuntos. No sé si funcionará, pero desde luego es probable que le cueste algunos apoyos porque no sé si los lucenses estaremos muy de acuerdo en subir el sueldo a quienes parecen no hacer su trabajo.

jueves, 16 de febrero de 2017

Llamemos al nuevo auditorio ''Luis Tosar''

El BNG ha propuesto que el nuevo auditorio se llame Rosalía de Castro. Contrasta observar la importancia otorgada al nombre del lugar y la poca referida a que se abra de una vez, ya que parece ser que las votaciones en pleno no ayudan a que el Ayuntamiento eche una mano para pagar lo que falta. Vamos que te hacen un piso y además exiges los muebles.

El nombre del auditorio tiene más tirón que terminarlo...
En cualquier caso el nombre de Rosalía de Castro supongo que no es accidental, ya que la propuesta coincide en el tiempo con la absurda polémica en que unos radicales nacionalistas criticaron a una compañía aérea por llamar a la escritora “española”, cosa que además de no tener nada de malo tiene la gran virtud de ser cierta, porque hasta donde yo sé la señora no era rusa ni eslovena, sino española.

Pero a lo que íbamos, la capacidad de despreciar lo que esté del Cebreiro para allá también se contradice con el “espacio único” que se asigna a Galicia, entendiéndose el nacionalismo como una fuerza que homogeniza toda la comunidad autónoma y en que se es muy duro si algo viene del Bierzo pero no si se mezclan churras con merinas en cuanto a provincias o localidades. Molesta que se llame "española" a quien lo era pero se ve normal meter como símbolo de la cultura lucense a quien no era de aquí. 

Rosalía de Castro era una gran escritora, un icono de la cultura gallega, pero nació en Santiago de Compostela y no sé qué relación tendría con Lugo. Como mucho pasaría por aquí de casualidad, no tengo constancia de una especial vinculación con la ciudad. Por lo tanto proponer su nombre para el auditorio de Lugo parece ser inadecuado, sobre todo teniendo en cuenta que lo suyo es barrer para casa y promocionar la cultura de la zona. 

Un amigo propuso el otro día en Facebook tomar en consideración los nombres tradicionales de compositores lucenses, destacando el autor del himno gallego Pascual Veiga, natural de Mondoñedo, Gustavo Freire (que sería un poco reiterativo) o Juan Montes (nota al margen: si el señor Montes firmaba como Juan, ¿por qué esa manía de cambiarle el nombre?). No me parece una mala opción, aunque creo que siempre nos centramos en los mismos nombres, de autores que fuera de nuestro entorno más inmediato no tienen una relevancia excesiva, lamentablemente.

Las manos de Amancio Prada en Ponferrada
No podemos anquilosarnos siempre en repetir las mismas caras, las mismas historias de siempre. Sin desmerecer el pasado, habrá que ir pensando en apostar por el presente y el futuro, y si en otras ciudades rinden homenaje a sus ciudadanos notables en vida (por ejemplo, en Ponferrada Amancio Prada puso sus manos en una placa en la acera, al estilo de las estrellas del paseo de la fama) ¿por qué no podemos hacer lo mismo en Lugo?

Los auditorios no solamente albergan conciertos, no solo son para la música. También hay exposiciones, obras de teatro y, por qué no, cine. Y si hay un lucense que ha llevado el nombre de nuestra ciudad por el mundo adelante vinculado al mundo de la cultura ese es Luis Tosar.

Luis Tosar Foto: La Voz de Galicia
¿Por qué no vamos a nombrar el nuevo auditorio con un lucense ilustre del mundo del cine? ¿Acaso hay que esperar a que se muera para rendirle homenaje o a que gane un Oscar para hacerle la pelota? ¿No sería mejor reconocer ahora sus grandes virtudes para la escena y ayudar así además a dar un empujón moral a su carrera? (digo moral porque de lo otro afortunadamente está servido).

No tengo el placer de conocer a Luis Tosar en persona, que nadie piense que la propuesta va por ahi aunque tenemos amigos comunes porque a fin de cuentas esto es Lugo, y el suyo no es un nombre ajeno a nadie en la ciudad. Probablemente el conocimiento que tienen de él la mayoría de nuestros convecinos es infinitamente superior al que puedan conservar de otros nombres que se proponen para el auditorio. Francamente, ya va siendo hora dar un paso adelante a favor de un artista de aquí que triunfa más allá de las murallas.