miércoles, 30 de septiembre de 2015

Las subvenciones como abono de voluntades

Siempre he estado contra las subvenciones. Lo he escrito en este blog en reiteradas ocasiones, pero si insisto es porque el día a día me pone en bandeja nuevos ejemplos de lo importante que es concienciar a la gente de lo dañino de que los recursos públicos se desvíen a chorradas que no valen absolutamente para nada.

Cuando afrontamos un tema existen dos posibilidades: o es relevante o no lo es. Lógica pura. Si es relevante, como por ejemplo la construcción de una carretera, el tratamiento de un enfermo o la educación de un hijo, lo suyo es que el Estado ponga los medios adecuados y asuma esa función. No exclusivamente, por supuesto, pero sí con la intención de poder atender las necesidades de la población. Si el tema no es relevante, como por ejemplo la cría de cachorros de Golden Retriever, lo suyo es que la función la ejerza quien tiene las ganas, el interés… y los medios.

Aunque esto parece de sentido común luego vienen las cuestiones intermedias: ¿Qué pasa con los colegios y los hospitales privados? ¿Es lógico que se subvencionen? Pues creo que sí, siempre y cuando le interese al Estado. Me explico: si un grupo de personas quieren montar un colegio o un hospital privado están en su derecho siempre que cumplan los estándares que marcan las normas. Si ese colegio o ese hospital conviene al Estado porque se pone en un sitio con demanda y sale más barato echar una mano a esos particulares que montar un centro público tiene cierta lógica la subvención, pero única y exclusivamente desde ese punto de vista. También considero lícitas las ayudas, por ejemplo, para iniciar una actividad económica, ya que aunque hay un lucro privado el conjunto de la sociedad se beneficia.

Es decir, en mi opinión la subvención es una herramienta que la administración tiene para completar su función a través de incentivos a la iniciativa privada. 

Comida que pagamos todos. Foto de La Voz de Galicia
Pero ahora me gustaría que alguien me explique qué función social, pública o colectiva cumple que el “Día del Vecino” el menú costase 2 euros por persona. No me he comido ningún número ni me he equivocado, han leído bien: 2 euros por comensal. ¿Cuánto costó realmente el menú? Vamos a ponernos a tirar por lo bajo, digamos que 10 euros, que no me parece mucho porque moverse hasta la Feria y desplazar cocinas y de todo es costoso. ¿Quién ha pagado los otros 24.000 euros? Si fueron 3.000 personas y la diferencia es de unos 8 euros…

Casualmente se “premió” con distinciones varias a diversos cargos políticos, como los que otorgaban generosas ayudas a colectivos varios. Triangulen ustedes que a mí me da pereza.

Anuncios a página completa con entrevistas, o publicitando asociaciones, comilonas, viajes, cuchipandas… en eso se gastan las disparatadas subvenciones y ayudas públicas mientras se siguen rateando pensiones o medicamentos. ¿En qué clase de sociedad vivimos?

Las subvenciones se usan como abono de voluntades, y lo de la palabra "abono" ha sido totalmente intencionada. Que la administración colabore con las asociaciones es correcto, que les facilite su labor también, que no impida su normal desarrollo es de sentido común... pero que las intenten comprar es otra cosa, y peor aún es que lo consiguen habitualmente. Una vergüenza.

Y luego me dicen que los recortes han sido dramáticos. No, señores míos, han sido escasos, escasísimos, o no los han hecho donde debieran. O las dos cosas.

martes, 29 de septiembre de 2015

La oposición saca los dientes

Ayer tuve una pequeña intervención que me afecta un poco la movilidad del brazo (una tontería, no se asusten, en unos días estaré nuevo) y estoy probando a dictar el artículo al ordenador. Funciona razonablemente bien y como habitualmente escribo de forma muy parecida a la que hablo, quizás no notarán una gran diferencia. Esto también explica la hora, que no es la habitual para publicar.

Ayer lunes los cinco grupos de la oposición llegaron a un pacto conjunto: forzar al gobierno local aquel nuevo sistema ORA sea gratuito y depende directamente del ayuntamiento, sin que una nueva empresa heredera de Vendex se haga cargo del negocio.

Además de recordarnos la frase que Don Manuel Fraga decía habitualmente “cuando el PP y el BNG están de acuerdo en algo suelen tener razón”, reforzada por el hecho de ser cinco los grupos en lugar de dos, el acuerdo alcanzado pone sobre la mesa la debilidad de un gobierno al que no cinco sino uno solo de los grupos de oposición supera en votos.

La reunión de la oposición - Foto: El Progreso
La maniobra de Jaime Castiñeira ha sido rápida y efectiva, un torpedo de flotación a la estrategia de la alcaldesa de arroparse en una supuesta “consulta a los representantes de la ciudadanía” (cuando, curiosamente, a los de verdad los tiene de compañeros en el Pleno y no les ha preguntado nada), que se transmitió como una muralla unánime de apoyo a su planteamiento que no es cierta, ya que al menos una asociación, la que tengo el honor de presidir, se posicionó contra la extensión de la ORA y contra el sistema de pago de la racionalización de aparcamientos. La oposición ha sacado los dientes, y se ven con capacidad de pillar carne.

Ya no se trata de colgarse medallas ni de decir “yo lo dije antes”, porque en esta ocasión, si alguien puede decir que el modelo es suyo curiosamente es el BNG. El PP proponía en campaña la eliminación de la ORA pero dejándola para “un año de estos”, ya que hablaban de romper con Vendex y de ciertas medidas como la gratuidad de los sábados y cosas así. El modelo del que ahora hablamos nos recuerda más a Pontevedra, la ciudad gobernada por el nacionalista Lores desde el siglo pasado.

Jaime se ha anotado el tanto de lograr una unanimidad entre animales políticos de distinta especie, y llama la atención ver sentados a la misma mesa al PP y a fuerzas con las que tiene tanta confrontación como pueden ser BNG, Lugonovo, EU, o a las que desarrolla una alergia peligrosa como Ciudadanos. Precisamente la estrategia (errónea) de comunicación de la alcaldesa pasa por criticar a los cuatro grupos de la oposición (como si el PP gobernase) por hacer seguidismo de Jaime. Mal argumento cuando no puedes decir más que “¿pero qué hacéis con esa gente?”.

El proyecto de ORA de Lara Méndez tiene el respaldo de quienes lo apoyaron, y más aún de quienes lo redactaron, porque idea de la extensión de la zona azul es de unas cuantas asociaciones, en concreto de la Federación de Comercio, la Asociación Provincial de Hostelería de Lugo, la Federación de Vecinos, Lugocentum y la CEL, que fueron quienes pintaron las calles de ese color cuando se les preguntó su opinión. Pero la oposición es más fuerte por la sencilla razón de que suman 17 de 25 concejales elegidos directamente por los lucenses.

Puede sorprenderle a alguien que pueda parecer que yo, que presido una asociación, esté diciendo en definitiva que los representantes del pueblo son los concejales. Es que no es que lo parezca, es que es lo que afirmo. La sociedad civil puede hacer su papel, y debe hacerlo, ser contrapeso de una administración todopoderosa y, en mi opinión, totalmente sobredimensionada. Pero eso es una cosa y otra arrogar la representación del “pueblo” a las asociaciones. Nada más lejos. Aquí quien ha pasado por las urnas son los 25 concejales que están en el Pleno y que, a efectos municipales, nos representan a todos. Los otros podemos ser, como me dijo uno de los asistentes a las reuniones de la ORA, cuatro “chiquilicuatres”. Tenía razón, si no fuera porque se autoexcluía del término.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Un cumpleaños con ayuda

Aunque hoy tocaría hablar de las elecciones catalanas y la supuesta derrota del independentismo (derrota que yo no veo por ningún lado, mal que me pese), les voy a hablar de otra cosa, porque alguno de ustedes quizás esté cansado, como yo, de lo de Cataluña (y lo que nos queda).

Hoy voy a dedicar este modesto artículo a dar las gracias. Verán, ayer celebramos el cumpleaños de mi madre que realmente es hoy (así que ya saben, pueden felicitarla) y legalmente el miércoles (ya saben, hace años la gente “registraba” a los niños con una fecha diferente de la del nacimiento porque si lo hacían con retraso les multaban). Lo hicimos en fecha diferente porque venían mi hermana, mi cuñado y mis sobrinas desde Madrid para la ocasión, y lo de los lunes es complicado cuando trabajas.

Es un cumpleaños fuera de lo ordinario, porque es el último que podremos celebrar en el Verruga, el negocio familiar, que precisamente por esa jubilación que tendrá lugar el 31 de diciembre (gracias al colega Zapatero, que le obliga a currar unos meses más) y que implicará el cierre de un local que para nosotros es mucho más que una empresa.

El sábado por la mañana fui con mi hermana a Tous, que aunque es una cadena en Lugo es una empresa local (lo de las franquicias, ya saben) y se nota por la atención al público que tienen: te conocen por el nombre si vas de vez en cuando, saben qué le gusta al cliente y se alejan de esa falta de personalidad que suelen tener los grandes monstruos de las empresas grandes.

Elegimos unos pendientes para el regalo, y amablemente nos ofrecieron preparar un paquetito para regalo. Como íbamos con prisa mi hermana quedó de recogerlo por la tarde… y se le pasó.

Ahí empezó el problema: ¿cómo hacemos? Pues la única opción era fastidiarnos y esperar al lunes… o intentar a la desesperada algo como lo que hicimos: publicar en Facebook una nota (bloqueada para que no la viera mi madre) preguntando si alguien conocía a alguien de la tienda, y como esto es Lugo me llegaron tres mensajes de tres amigos dándome pistas. Uno de ellos me facilitó el teléfono de Rafael, el propietario de la tienda.

Me daba un apuro tremendo, pero insisto en que era una fecha especial así que contacté con él. No se imaginan la amabilidad. Le quitó importancia al tema y, aunque no estaba en Lugo, avisó a su mujer que vino a abrirnos para darnos el paquete.

Les puede parecer una tontería, pero que te molesten en tu día de descanso para resolver un tema que fue exclusivamente culpa nuestra es un detallazo, y encima la forma de hacerlo, como si no fuera nada. Ya tenían una clienta que hablaba maravillas de ellos, mi madre, pero ahora tienen unos cuantos más.

Gracias Andrés, Álvaro y Gus por ayudarnos a localizarlos, y gracias Rafa y Elena por vuestra amabilidad y elegancia. Ayer habría sido un día especial en cualquier caso, pero gracias a vosotros fue redondo.

viernes, 25 de septiembre de 2015

Si yo fuera pitufo estaría encantado... pero no lo soy

Zona ORA Foto: La Voz de Galicia
Si yo fuera pitufo estaría encantado con el Lugo que se avecina: todo azul. La extensión que se avecina de la zona ORA tal y como recogen los medios de comunicación de hoy, será todavía más grande de lo que me temía, y esto me hace dar la razón a gente como Óscar Poy que me decía que esa era la intención y va a ser que tiene razón.

Me sorprende enormemente que prácticamente todas las asociaciones salvo una, la que tengo el orgullo de presidir, han aceptado como axioma inmutable ciertas cuestiones que no sé por qué tienen que ser así. Quizás lo dijo Dios y a mí no se me apareció como al resto. Entre esas cuestiones indiscutibles porque sí están las siguientes:
  • Tiene que haber zona ORA: Partiendo de la base, no estoy yo tan seguro de que Lugo necesite una zona de control de aparcamientos de pago. ¿Hace falta regular el aparcamiento? Por supuesto que sí. ¿Mediante un sistema de tickets previo pago? No necesariamente. El exitoso modelo puesto en funcionamiento en Pontevedra, por ejemplo, demuestra que es posible utilizar una gestión pública y gratuita de una regulación de aparcamientos. Y es un gobierno del BNG así que nadie me puede acusar de simpatía con unas siglas a las que tengo cierta alergia.
  • Hay que aumentar la zona ORA: Tampoco. Se parte de la base de que hay zonas donde no hay una regulación y es necesaria. En eso sí estoy de acuerdo, pero no en aumentar el número total de plazas. Lo que hay que hacer es redistribuir las que hay, entre otras razones porque el nuevo sistema que se implantará en Lugo no tiene nada que ver con el anterior, porque ahora hay que meter el número de matrícula en la máquina y si no lo metes no te da ticket, y si intentas “renovarlo” tampoco. Es decir, la rotación cada dos horas va a ser real, y eso es una novedad cuya importancia creo que nadie acaba de poner en su lugar por la importancia que tienen para el sistema. Me sorprende ver que todo el mundo da por sentado que es necesario lo que Vendex intentó lograr regalando (presuntamente) Vega Sicilia y jugosas comisiones a cargos públicos para aumentar su negocio.
  • Tiene que haber una empresa que gestione la ORA: Les sorprenderá esto viniendo de un liberal, pero como ya les he dicho en varias ocasiones los extremos nunca son buenos. Si parto de la base de un sistema gratuito, por supuesto no habrá una empresa que lo explote. ¿Quién controla entonces la ORA? La Policía Local. Escuchar que la policía no funciona y que por tanto no se puede usar para esto, es una barbaridad además de una tristeza. Sería como prohibir la instalación de Gas ciudad porque los bomberos están todo el día jugando al mus.
Tuve un profesor de filosofía (ese no, oro) que nos enseñó que la mayoría de la población es “dependiente de campo”, es decir, que la mayoría es incapaz de salirse del corsé en el que lo meten intencionadamente dando por sentadas ciertas cosas. Poner en duda el sistema, los axiomas, los puntos de partida que se dan sin una justificación racional o argumental es una cuestión que parece de sentido común pero a la que curiosamente gran parte de la población no acaba de pillarle el tranquillo.

Extender una zona ORA a media ciudad, cuando los condicionantes han cambiado y el efecto de las “dos horas como máximo y luego mueves el coche” será obviamente tremendo, es un error. Y tengo que decir que me sorprende y me mosquea enormemente que las agrupaciones de vecinos estén tan dispuestas a sacar el boli azul para pintar calles y calles y calles. 

Si yo fuera pitufo estaría encantado... pero no lo soy

jueves, 24 de septiembre de 2015

Un artículo tan breve como absurdo, pero hay días así

Esto es un blog sobre Lugo, pero con el tiempo también se ha ido convirtiendo en una especie de confesionario que me ayuda a pensar en alto. Así que en vista de que El Progreso de hoy publica la noticia me voy a permitir confirmársela: sí, es cierto, el Verruga cerrará a finales de año por jubilación de mi madre.

Ya tendremos tiempo para hablar de anécdotas del restaurante, y algunas cosas más. Evidentemente para nuestra familia es un tema que trasciende el mundo puramente empresarial y una cuestión que es más grande que lo económico. No deja de ser una parte importante de nuestra historia familiar y una referencia que ha ocupado casi toda la vida de tres generaciones (de dos de ellas toda la vida, literalmente).

Pero como les decía, como vamos a tener tiempo de hablar largo y tendido de este tema, porque aún faltan más de tres meses para fin de año, no le vamos a dedicar ahora más tiempo. Tampoco es que tenga muchos temas en la cabeza en este momento, salvo ese y el que ocupará la reunión convocada por el Ayuntamiento para esta tarde a las 20:00 con diversas asociaciones para hablar del tema de la ORA.

Sin embargo tampoco me parece muy oportuno adelantar lo que trataremos en la reunión, porque oigan, se entiende que uno va allí no solo a soltar su rollo sino a escuchar qué dicen los demás y plantear alternativas o, directamente, aplaudir lo que le parece correcto.

Así que visto que el día es extraño, y que los temas a los que doy vueltas no son los que puedo o debo tratar, me van a disculpar si hoy el artículo es tan breve como absurdo, porque lo voy a dejar aquí. Es que lo del artículo diario es difícil, y más en días como hoy.

miércoles, 23 de septiembre de 2015

Que Rajoy meta la pata no implica que tengan razón los otros

La pregunta que le hizo Alsina a Rajoy sobre la nacionalidad española es una gran pregunta, formulada de forma incorrecta si nos ponemos técnicos, y respondida de pena por el Presidente del Gobierno. Para preocuparse.


La conversación fue la siguiente:
Alsina: "Pero la nacionalidad española no la perderían los ciudadanos de Cataluña"
Rajoy: "Ah, no sé por qué no la perderían, ¿y la europea tampoco?"
Alsina: "La ley dice que el ciudadano de origen nacido en España no pierde la nacionalidad aunque resida en un país extranjero si manifiesta su voluntad de conservarla"
Rajoy: "Pues eeehh... ¿y la europea?"
Alsina: "La europea la tiene porque tiene la nacionalidad española"
Rajoy: "Me parece que estamos entrando en una disquisición que no conduce a parte alguna"
Vamos al fondo del asunto. Alsina dice que “la ley” pero en realidad no es una norma parlamentaria ordinaria sino que es la Constitución Española la que dice, en su artículo 11, que “Ningún español de origen podrá ser privado de su nacionalidad”. La pregunta, por tanto, tiene su miga: si una persona a día de hoy ha nacido española y Cataluña se independiza, ¿no sería inconstitucional que automáticamente pierda la nacionalidad española? Y de ser español ¿no es automáticamente europeo?.
 .
Por supuesto el nacionalismo catalán ha visto en este diálogo el “desmontado” de la amenaza que últimamente hacen los líderes de medio mundo contra la independencia, y tendrían razón si no fuera porque no la tienen. El problema aquí no es de fondo, sino de formas. La cuestión es que Rajoy ha metido la pata al no saber salir de un atolladero que cualquiera que conozca la Constitución (y a un Presidente del Gobierno se le supone, como el valor al torero) sabría responder correctamente.

Lo suyo habría sido responder algo como lo siguiente: Cataluña no se va a independizar porque eso sí que sería inconstitucional. Y punto. Cualquier respuesta a preguntas que den por sentado un escenario de secesión es algo que Rajoy debería evitar respondiendo siempre con esa coletilla, porque si el propio Presidente del Gobierno asume que es una posibilidad, por remota que sea, mal vamos.

Incluso, si alguien se pone burro insistiendo con la pregunta, yo seguiría en mis trece diciendo que no es una posibilidad, pero que en un hipotético escenario ficticio, como quien habla de la guerra entre la Federación de Planetas y los Klingon, la respuesta sería que “en ese caso la Constitución no se aplicaría, ya que partimos de que el artículo 2 dice que “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…”. Esto quiere decir que si se rompiera esa unidad, la propia Constitución no tendría fundamento, con lo que habría que redactar una nueva en los términos que se consideren convenientes, y desde luego el reconocimiento como español a quien no lo es no sería uno de sus puntos a incluir.

Un ejemplo como decir que no toda América del Sur es española a pesar de haberlo sido en la época colonial aclara lo suficiente el tema, aunque esto tendría el peligro de que digan que comparas Cataluña con una colonia, cosa absurda como es evidente.

Que Rajoy no estuviera fino e hiciera el ganso no quiere decir que el secesionismo tenga ni una micra de razón en este asunto, pero es preocupante que nuestro Presidente no sepa lo que un vulgar funcionario de provincias de grupo bajo (es decir, yo) sabe perfectamente porque lo estudió hace años.

martes, 22 de septiembre de 2015

Respeto institucional y oportunidades perdidas

El respeto institucional, en principio, viene marcado por la doble condición de algunos cargos públicos de ser miembro de un partido político además de autoridad pública. Verbigracia, la dualidad Presidente del Gobierno/Presidente del PP, la de Presidente de la Xunta/Presidente el PP de Galicia, Presidenta de la Diputación/Alcaldesa de Mondoñedo/miembro del PP… o la de Alcaldesa de Lugo y miembro del PSOE, como es el caso de Doña Lara Méndez.

Por cierto, permítanme un paréntesis. Cuando hablaba del anterior alcalde siempre decía “el Señor Orozco”, porque entre otras cosas no tenía mucho trato con él, y el poco que tenía no es que fuera muy bueno que digamos. Lo de denunciarlo en Fiscalía se ve que no le hizo mucha gracia, lo cual es perfectamente comprensible por ambas partes. Sin embargo, andar siempre con el “señora Méndez”, o “Doña Lara Méndez” se me hace raro cuando es alguien con quien me tuteo porque es una persona cercana y accesible. Igual que cuando hablo de Jaime Castiñeira pongo “Jaime” a secas, sin que a nadie le suene (espero) a falta de respeto, a partir de ahora si escribo “Lara”, “Méndez” o algo así espero que a nadie le suene mal, porque es con intención de remarcar su cercanía y no otra cosa. Palabrita del niño Jesús. Fin del paréntesis.
En la inauguración. Foto: La Voz de G.

Lara Méndez se ha colado nuevamente al no querer recibir a la Ministra de Fomento en su visita a Lugo. Estoy de acuerdo con ella en que ese breve encuentro no iba a servir para gran cosa, porque lo suyo es mantener una reunión de trabajo con papeles y proyectos, pero ahí es donde entra lo del “respeto institucional”, y parece de sentido común que alegar “problemas de agenda” para no quedar con la titular del ministerio más importante para un ayuntamiento es una torpeza de difícil justificación.

Como mínimo, encabronará a una Ministra que la próxima vez que le hablen de Lugo solo pensará en el desplante, una cuestión puramente política y un detalle feo institucionalmente que, quién lo iba a decir, no habría cometido jamás el señor Orozco, que entendía perfectamente que la táctica del “puño de hierro en guante de seda” no solo es la más recomendable en política, sino que es la única que funciona cuando estás hablando entre entidades públicas.

Le ha dado a Ana Pastor la excusa perfecta para soslayar cualquier petición de reunión que le haga, ya que se entiende que los “problemas de agenda” de la titular de Fomento serán tan importantes o más que los de la alcaldesa de Lugo, y va a tener muy fácil justificar un aplazamiento “sine die” para no recibirla en Fomento.

Llama particularmente la atención, además, porque un par de días antes Lara se desplazó a Orense a hablar con el presidente de la Confederación Hidrográfica, dependiente por cierto del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, es decir, del Gobierno del que es parte Ana Pastor. ¿Tenemos tiempo para ir hasta Orense pero no para recibir en el despacho a un ministro? No me cuadra.

¿Que el Ministerio lo hizo mal avisando con solo un par de días a Alcaldía? Pues sí. Llamar a última hora del martes por la mañana al alcalde de una capital de provincia para quedar para el jueves es un error, no lo discuto, pero quedas mucho mejor aceptando la reunión y criticando después las formas o que solo fuera para “hacerse la foto”, que dándolo por sentado previamente. Sobre todo cuando a la media hora vas a estar con las demás “autoridades” haciendo el indio en esas inauguraciones de una entrada a una autovía sin terminar que no tienen el más mínimo sentido. Para “la foto”, ahí sí. 

Vuelta Ciclista 2014 en Galicia
Nos cuentan ahora que el equipo de gobierno también tiene que “pensarse” si acepta que en Lugo termine una etapa de la Vuelta Ciclista a España. ¿Pero qué se tienen que pensar? A menos que implique un gasto tremendo para el Ayuntamiento, la alcaldesa tendría que haber dicho que sí antes de que terminaran la frase, no sea que venga otro ayuntamiento más espabilado y nos encontremos con que quien saldrá en el telediario con cobertura internacional no será la Muralla de Lugo sino el edificio de los Escolapios de Monforte, la Torre de los Moreno de Ribadeo, o lo que sería peor, la Peregrina de Pontevedra, la Catedral de Tuy o el Marineda de La Coruña (lo de “peor” es por cambiar de provincia, no se me alteren). Y encima luego nos quejaremos.

¿Andamos detrás de la vuelta ciclista mendigando unas migajas de publicidad para lo de “Y para comer Lugo”, como aquellas señoras que seguían a los ejércitos para ofrecer sus servicios, y ahora resulta que nos ofrecen un primer plano y la respuesta oficial es “ya veremos, tengo que pensarlo”?

La política municipal tiene un problema muy grave y que desgasta mucho: es de hoy para hoy, e incluso así puedes llegar tarde. No hay tiempo para pensar con lo que tienes que tener unos principios muy claros y aplicarlos sin dar oportunidad a que el de enfrente pestañee. ¿Que esto da pie a confusiones, contradicciones y problemas? Claro que sí, pero como también pasa eso en cualquier otra esfera pública ya estamos acostumbrados.

Pensarse lo de la vuelta ciclista es otra equivocación, y más cuando se ha demostrado con la tractorada que si hay que cortar la ronda un ratito tampoco pasa nada. De eso ya hablaremos también…

lunes, 21 de septiembre de 2015

Baloncesto

Que los deportes no son lo mío se sabe en cuanto escribo sobre algo que implique un balón, una cancha, un campo de algo o un palo con el que golpear cualquier elemento en juego, pero tras la victoria de ayer de España en el Eurobasket algo habrá que decir, así que empezaremos por un “enhorabuena” que es más que merecido.

El baloncesto y yo teníamos puntos para ser amigos, y si no fuera por mi alergia a todo lo que implique deporte, probablemente mis pasos irían hacia ahí por vinculación familiar. No en vano mi padrino es Alfredo Pérez, un jugador del Breogán de los años 70 que, sin ver demasiado bien, encestaba como un loco y que era una leyenda local en este deporte.

Mi padre fue árbitro de baloncesto en tiempos, hasta que una lesión le hizo abandonar su carrera deportiva, y aun hoy mantiene vínculos con compañeros de la época, pero esto tampoco ha servido para acercarme a ese deporte. Tampoco la pasión que tiene mi madre con el Breogán o la que tenía mi abuela Emilia, que durante muchísimos años bajó a ver los partidos hasta que dejó de ir, pero no por aburrimiento sino porque se ponía demasiado nerviosa. Ya ven.

También se me podría haber pegado algo todos aquellos sábados que me obligaban a bajar a ver al Breogán al pabellón viejo, por aquello de no dejarme solo en casa (una cuestión de elemental prudencia, conociéndome de niño), pero estuve más tiempo pegado a la maquinita de marcianos que había en el bar y mirando por aquellas cristaleras irregulares hacia el río que viendo los partidos. Eso sí, a ratos veía los partidos en la época de Manel Sánchez o Tito Díaz, inolvidables jugadores locales que eran héroes de la ciudad al estilo de María Castaña.

Incluso una persona de mi familia se hizo famosa por tirar una bota a la pista del antiguo pabellón en protesta por un arbitraje más que cuestionable, acción que hizo que no volviera a bajar al Breogán desde aquella.

A pesar de todo esto, he de decirles que el baloncesto no me vuelve loco porque el deporte en general me aburre, aunque también es cierto que el de la cancha me resulta mucho más entretenido que cualquier otro juego que he visto. Eso de que en cuatro o cinco minutos una diferencia de diez puntos pueda desaparecer tiene un morbo y un interés que el fútbol no puede conseguir porque te tiras hora y media para ver, con suerte, un gol o dos. Si no entiendes lo que ves, como es mi caso, es un coñazo, mientras que el baloncesto es muchísimo más movidito y entretiene más.

¡Qué tiempos aquellos los del Gigantes, y las colecciones de cromos de baloncesto! Hubo un momento que hasta parecía que podría convertirse en el sustituto del todopoderoso fútbol, aunque ya se encargó nuestra conservadora sociedad de superar esa momentánea crisis de identidad patria.

Gasol - Foto: El País
Que un catalán como Pau Gasol haya sido el protagonista de que España alcanzara la victoria y recibiera esa espantosa copa (por Dios, ¿esa cosa es el premio por ser campeones de Europa? Pues a saber qué le dan al segundo…) tiene su lectura política a día de hoy, con la que está cayendo por la zona, pero mejor verlo como una metáfora: España sin el catalán casi seguro que no sería campeona de Europa… y el catalán sin la selección española tampoco.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Preguntas sin respuesta, o con respuestas tan complejas que nadie las entiende

Hay preguntas demagógicas que se tachan de racistas o de xenófobas para evitar entrar en el fondo del asunto. En el Facebook, caldo de cultivo de la demagogia más cruda, he visto tres desafíos difíciles de afrontar porque en el fondo tengo que reconocer que son cuestiones que, de ser ciertas, son paradojas de compleja justificación:

Primera cuestión: ¿Por qué los pacientes de los hospitales tienen que pagar por ver la televisión, incluso en abierto, y los presos de las cárceles no? Imagino que la respuesta es evidente desde el punto de vista del de arriba: porque en los presidios puede haber motines y en los centros sanitarios no. Porque la estancia en el hospital es temporal (supuestamente) y en el otro lado se tarda más en salir…. Pero aunque son motivos de cierto peso, sí hay que reconocer que es algo chocante.

Segunda cuestión: Si en las viviendas sociales como las del Barrio del Puente hay problemas de convivencia porque ciertas familias “de determinada etnia” (que es como la prensa y la política llama a las familias gitanas para que no les tachen de racistas) incumplen cualquier norma mínima de buena vecindad (impago de recibos, comportamientos incivilizados, burros en zonas comunes – esto es literal…), ¿por qué los que se tienen que marchar de la vivienda que les han adjudicado son “los otros”?

Tercera cuestión: ¿Cómo puede ser que los refugiados sirios que llegan a España tengan, supuestamente, una paga, los veamos en el telediario recibiendo puestos de trabajo y viviendas, mientras hay “nacionales” que se han quedado sin casa, trabajo, ingresos ni posibilidad de obtenerlos? Nuevamente hay que poner las cosas en cierta perspectiva y, primero, poner en barbecho esa afirmación de que existe tal paga y tales privilegios, que no podemos asumir como cierta mientras no se demuestre. Lo malo de esta justificación es ver en el telediario que hay ciertos visos de realidad. Por otro lado hay que darse cuenta de que cuando los nazis exterminaban al pueblo judío hubo países que los acogieron (al menos temporalmente y de aquella manera, pero eran otros tiempos) aunque sus ciudadanos no estaban en la mejor situación. La auténtica caridad, ahora llamada solidaridad para que no suene a católico, no es dar lo que sobra, sino compartir lo escaso.

Todos estos asuntos son demagógicos, insisto. Tienen respuestas complejas y farragosas que, como casi todas las contestaciones a las cuestiones simplonas que se nos vienen a la cabeza a “los de abajo”, nunca se nos dan con un lenguaje comprensible. O quizás son menos demagógicos de lo que parece y la falta de respuesta se debe a su inexistencia.

Simplificar los temas a veces les quita todo el contenido para dejar una frase ingeniosa que meter en un “meme” y hacer que la gente se indigne, pero en ocasiones también es la forma de llegar al cogollo de la cuestión.

La convivencia carcelaria puede que justifique ciertas “comodidades” (hoy abuso de las comillas, pero creo que no me sobra ninguna, qué quieren que le haga) pero la comparación con quien está encerrado en una cama contra su voluntad y sin culpa alguna es demoledora. La complicada gestión administrativa de las viviendas sociales puede hacer que lo público sea lento de reflejos y pague el pato quien ha recibido una vivienda que necesita porque sus vecinos insisten en hacerle la vida imposible. Atener solidariamente a quienes lo han perdido todo y vienen de fuera está muy bien, pero siempre que no descuides a quienes lo han perdido todo y están aquí…

Todo muy complicado, todo muy simple, todo muy demagógico… pero oigan, es lo que nos están haciendo, reducir todo a una frase llamativa en un “meme”, un cuadrito con un dibujo alegórico. Y sin respuesta.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

El error de la alcaldesa... y de la oposición

La alcaldesa ha cometido un error con la ORA: convocar a las asociaciones empresariales y vecinales y no a la oposición.
Lara Méndez - Foto de Pepe Tejero en El Progreso

Creo que una agrupación que gobierna con 8 de 25 concejales, una cifra más bien escasa teniendo en cuenta además que el principal grupo de la oposición tiene 9, debe tener más mano izquierda a la hora de plantear las cosas. Dar por sentado que se le va a apoyar porque sí es el camino del fracaso más absoluto, porque lo que va a conseguir es encabronar a los demás grupos y que le digan que no porque no.

También han cometido un error los demás grupos saliendo como hidras a decir que “así no se vale”. Esa actitud tampoco es razonable. Se supone que esto no es un juego de poder (recalco el “se supone”) y que se trata de que si la propuesta que hace es adecuada se avala y si no lo es no se apoya. Pero eso es lo de menos, aquí se trata de demostrar quién manda más y que un “desprecio” por parte de la alcaldesa va a suponer que se opongan a lo que se presente porque no pueden firmarlo como coautores. Es esta política de pandereta que sufrimos.

Falta altura de miras. Falta generosidad por parte del gobierno con una oposición a la que necesita, y de la oposición con un gobierno al que ha elegido de aquella manera. BNG (quien en este caso es el que parece tener una actitud más moderada dentro de lo que cabe) y Lugonovo deberían medir muy mucho lo que dicen porque son los que han puesto ahí a la alcaldesa, no lo olviden jamás.

Que se consulte a las asociaciones no me parece mal, aunque tampoco confundamos los términos. No son (no somos) “el pueblo” sino unas personas que van a defender sus intereses particulares. Se entiende que una asociación debe representar una agrupación de dichos intereses, pero vaya usted a saber. Desde luego, hay cosas que resultan chocantes, como que una asociación vecinal pida una extensión tremenda de la zona azul, cosa que me parece llamativa, pero bueno, ellos sabrán.

Zona ORA - Foto El Progreso

En cuanto al tema en sí, el de la O.R.A., me van a permitir que por ahora no opine aquí porque como parte integrante de la convocatoria por parte de la alcadesa Lara Méndez a una segunda reunión la semana que viene todo lo que les cuente se podría malinterpretar. Además mi opinión personal es irrelevante porque allí voy como representante de una Asociación y aún estamos dando vueltas al tema para hacer una propuesta final.

Lo que sí les puedo adelantar es que hay temas que se han “cerrado” al debate: no se irá a un sistema gratuito como pedíamos, no se replantean el recurrir a una explotación por parte de una empresa privada, y no se pone en duda la subrogación del personal, con lo que “la chunga de la ORA” (gracias, @lucenseenfurecido, por darnos un personaje más del panorama local) cabalgará de nuevo a lomos de la zona azul.

martes, 15 de septiembre de 2015

Mi superpoder

Si es cierto que los superpoderes existen les voy a hacer una confesión: yo tengo uno, el de encabronar a todo el mundo. Al menos eso parece cuando lees ciertas cosas por ahí, porque los que apoyan la protesta de los ganaderos me dicen que voy contra ellos por haber mencionado de pasada que en la tractorada algunos aprovecharon para irse de putas, y los que no apoyan la protesta de los ganaderos dicen que voy con ellos porque aplaudí públicamente su movilización ejemplar, lo que era cierto… mientras era ejemplar claro.

¿A nadie se le ocurre que el mundo no es blanco ni negro? Pensaba que me expresaba con cierta claridad, pero se ve que la cosa es más compleja y que no tengo en cuenta que el que lee tiende a buscar filias o fobias según sus propios prismas. Más de mil artículos y sigo cayendo en lo mismo.

Por si esto fuera poco ayer por la noche un amigo me envió un recorte sobre mí que, según él, pertenecía a la revista Interviu. Aún no he ido al quisco a hacerme con un ejemplar, así que no les garantizo que no me estén tomando el pelo, pero me parecerían muchas molestias para gastarme una broma a mí con ese contenido. Ya puestos a usar el Photoshop sería mejor el desplegable central a todo color. 

Me imagino a Fejoo, si lo lee, pensando "¿pero quién es este gilipollas y qué ha dicho de mí?". No tengo el placer de conocerlo (nos hemos visto tres o cuatro veces pero obviamente yo le recuerdo a él pero entiendo que él a mí no, como es normal), pero si fuera el caso le llamaría para explicarle que en esto no he dicho una palabra contra la Xunta (si hablamos de otros temas, pues sí, que soy de Lugo y ya saben que tenemos varias cuentas pendientes).

En el articulito de marras se da a entender que he apoyado a los ganaderos “contra” la Xunta y “contra” Feijoo. Yo no he apoyado nada contra nadie. Lo que he dicho es que es importante poner en valor el producto de nuestra tierra para que, si la clientela demanda leche gallega, el producto aumente su precio por la ley de la oferta y la demanda. También dije que apoyo la reivindicación de los ganaderos (¿y quién no?) y que su protesta era ejemplar… mientras era ejemplar, insisto, porque ahora está dejando de serlo, y muestra de ello es que muchos se han largado a su casa. Supongo que nadie en su sano juicio acusará a estos señores de estar contra ellos mismos. Bueno, uno ayer los llamaba “traidores”, pero reitero lo del sano juicio.

El no haberme posicionado contra la Xunta o Feijoo en este asunto se debe a dos motivos: el primero es que en mi modesta opinión, y como liberal convencido, este tema no afecta a competencia alguna de las administraciones. Podrán arbitrar en un debate entre productores, distribuidores e industrias, pero no me escucharán jamás pidiendo una norma que fije un precio mínimo, que por otra parte sería ilegal. El segundo es que creo que la Xunta está haciendo todo lo que buenamente pueda dentro de su falta de poderes, en todos los sentidos del término, para forzar una negociación. Si los implicados no quieren, allá ellos.

El gran problema del campo gallego (y de lo que no es campo) es la desunión y la desconfianza. Si pactan un precio de 35 céntimos el litro, por poner un ejemplo, les garantizo que muchos estarán más preocupados por enterarse de si al vecino le pagan 36 o 37, o si vende a 34 aunque diga lo contrario. Somos así y no hay nada que hacer, y a muchos les preocupa más el fracaso del de al lado que el éxito propio.

En fin, que ya ven, lo que me faltaba era salir en Interviú. Les prometo que el día que haga un integral les aviso. Para que no la compren y se ahorren el mal trago.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Igual que se logró apoyo se puede lograr hastío

Los tractores se han retirado de Lugo, pero con la relativa amenaza velada de volver el mes que viene si las cosas no van como quieren. Digo lo de “relativa” porque realmente las cosas no han sido especialmente complicadas en comparación a lo que podía ser, y salvo unas retenciones de tráfico en la Ronda, ciertas aglomeraciones en los bares de la zona y una inusitada afluencia en los establecimientos de farolillo rojo de la Tinería, las consecuencias han sido moderadas para el lucense medio.
La sutileza no ha sido lo más característico de la protesta

¿Y todo esto para qué? ¿Para ahora endurecer las posturas? Vemos que se pierden millones de litros en la recogida todos los días, de un producto que está considerado como de primera necesidad. Y no es que se quede la leche en la vaca, que eso no puede ser, sino que se hace el trabajo de ordeñarlas todos los días y luego se tira al suelo ese oro blanco. Con la que está cayendo todavía para mucha gente.

Leo pasmado que aunque el consumidor tenga que pagar 30 céntimos más en litro el tema bien lo merece y que es el precio de salvar a nuestro campo. Eso no estaba en el contrato, oigan. Según Facua el precio medio del cartón de leche entera uperisada en España es de 70 céntimos, con lo que tampoco es que en los supermercados gallegos nos la estén regalando.

Yo mismo propuse que los establecimientos de hostelería que puedan certificar que la leche que consumen es gallega lo publiciten, porque si damos al producto la fama que tienen otras materias primas (marisco gallego, ternera gallega…) es obvio que al productor le pagarán más. Por aquello de la oferta y la demanda.

Pero eso no quiere decir que en Galicia vaya a subir el precio de la leche en el supermercado, ni mucho menos. En otras comunidades como Andalucía o Asturias, donde les pagan la leche a los ganaderos mucho mejor que aquí el precio final no es más alto, ya que la cuestión es que aquí ganan más los de en medio.

Según vayan radicalizando las protestas, cerrando fábricas por las bravas, tirando leche al río (por cierto, esto es de dudosa higiene, no sé yo cómo les irá con ese tema), y convirtiendo una protesta ejemplar en un juego de a ver quién mea más lejos, el apoyo unánime que tuvieron de gran parte de la población peligrará. Igual que se logró apoyo se puede lograr hastío.

Cuidado con esos cantos de sirenas que les dicen que la única protesta buena es la protesta radical, porque les recuerdo que el objetivo de los seres mitológicos no era ayudar a los barcos, sino hacer que se estrellaran en las rocas. Por ahí van los tiros.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Ofertas contradictorias

En este mundo extraño que nos rodea hay cosas llamativas, entre las que están las ofertas. Estos días acompañé a Marcos a mirar unas gafas y aprovechar una de las múltiples posibilidades que hay en las numerosísimas ópticas que proliferan como champiñones tras un día de intensa lluvia. Se ve que la telefonía móvil no es lo que era y los cristales correctores vienen a llenar ese hueco, que a su vez los de los Nokia habían cubierto tras la caída de los cibercafés.

Pero a lo que íbamos. En este momento hay una oferta de Multiópticas en que te venden dos pares de gafas por 77 euros. No está mal.

Como tanta gente, cada vez que miro unas gafas me encuentro con un problema de lo más tonto: me cambia la graduación (a peor, por desgracia, los años van pasando) y si me compro esos dos pares tengo que jubilar las que utilizo actualmente, a menos que también les cambie los cristales, así que pregunté a la amable señorita por el coste de esa sustitución: 100 euros… cada una.

Reconozco que me dejó descolocado. Si me dijera que costaban lo mismo que las gafas nuevas me habría costado entenderlo, pero que cuesten casi el triple es algo que no me esperaba. 200 euros si renuevo los cristales de dos pares de gafas que ya tengo y 77 si compro cristales y monturas nuevas.

Imagino, que uno tiene su capacidad para suponer, que esta buena gente compra los cristales al por mayor en China o algo por el estilo, y que vienen adaptados para los modelos de gafas que tienen actualmente en stock. Eso justificaría lo que parece un absurdo, pero tampoco lo hace completamente porque entiendo que los cristales se adaptan a lo que haga falta.

Otro ejemplo: queremos hacer una pequeña reforma en casa y actualizar un cuarto de baño pequeñito. Pregunté en varias empresas de reformas y los presupuestos oscilan entre los 4.500 euros y los 6.000, por un baño de apenas 4 metros cuadrados (2,58 x 1,50, si les gustan los datos exactos). Se nos ocurrió entrar a preguntar en Aki, en Las Termas, un día que íbamos a ir al cine y a última hora nos dio pereza. Pues allí la misma obra nos sale por menos de 3.000 euros. 

Lo llamativo es que en Aki no tienen personal para hacer las reformas, sino que tiran de “instaladores”, que vienen a ser subcontratas. Lo grande del asunto es que la cadena apretará las tuercas al “instalador” para que ajuste los precios al máximo y luego, encima, cobrará una parte de comisión al cliente, en este caso yo. ¿No sería más lógico que el albañil nos hiciera mejor precio si le contratamos directamente? Pues parece que no, porque no he encontrado a ninguno que haga la obra por un precio mínimamente parecido a los de Aki.

Son esas contradicciones aparentes que tiene esta sociedad en que vivimos. Que te cuesten más unos cristales que las gafas completas o que ir a través de una gran empresa abarate costes de una reforma.

Quizás algo falla, y quizás deberíamos dar un repaso a la lógica de nuestro sistema.

jueves, 10 de septiembre de 2015

Galicia Calidade

Galicia Calidade es un sello que se creó con muy buenas intenciones, pero que no sé hasta qué punto nos permite distinguir el trigo de la paja.

El problema no es la idea en sí, que me parece muy buena, sino su implantación, ya que no nos garantiza más que la calidad (que no es poco) ya que permite que los productos con dicho sello no sean gallegos, ya que son susceptibles de usar esa marca los productos que se “produzan, elaboren ou transformen no territorio galego”. Es decir, cualquier cosa que pise territorio gallego.

No sé cómo funciona ahora, imagino que mejor, pero hace años había preguntado yo por el tema y me vinieron a contestar que con pagar las tasas (bastante elevadas en su día según creo recordar) y cumplir unos mínimos bastante mínimos ya estaba. Imagino que ahora serán más serios, o más que imaginarlo lo espero.
Percebazos gallegos en el Verruga

Con el problema de los ganaderos una de las salidas obvias sería la de garantizar que su producción es vendida como tal, como leche de Galicia, porque es evidente que la calidad de los productos de nuestra tierra es dada por sentada por el mundo adelante. Un centollo pescado en aguas de la asturiana Tapia de Casariego probablemente sepa exactamente igual que uno de Ribadeo, pero el “marisco gallego” se vende mejor porque en general es excepcional, lo que parece una contradicción en sí misma pero en este caso no lo es.

Si mañana vamos al supermercado y vemos leche gallega, con el sello de Galicia Calidade, podemos creer que es una garantía de que las vaquitas que han ordeñado para producir esa leche, la transportista y la envasadora son gallegas y que si metemos ahí nuestro dinero compramos un producto de calidad y ayudamos a nuestros ganaderos. Pero no necesariamente es así. Puede ser que esa leche venga de Francia o de Holanda, porque el sello sólo garantiza una calidad (que no seamos exagerados, también hay leche buena fuera de nuestra tierra) y que ha sido tratada en Galicia, por ejemplo envasada.

Puede parecer que estoy pidiendo un sello nacionalista de “produto da casa”, nada más lejos, pero me parece que sí es importante tener información. Luego decide el consumidor, aunque me temo que toda esa solidaridad con los ganaderos se diluye rápidamente en el carrito del supermercado si la leche que está de oferta es húngara y envasada a las afueras de Salzburgo.

Nos hablan de la trazabilidad, y nos llenan los envases de etiquetas y distintivos para que sepamos tantas cosas que al final no sabemos ninguna. El exceso de información es tan grave como la carencia de la misma, porque si metes datos importantes en listados larguísimos de cosas irrelevantes haces que se diluyan. De eso estamos hablando.

Quizás deberían ser nuestros ganaderos los que, unidos, creen algún tipo de distintivo que nos diga a dónde va la leche de sus vacas, incluso un informe anual que explique quién se la compra y a qué precio, pero ese “striptease” económico es poco habitual en nuestra tierra y no sé hasta qué punto cuajaría este tipo de iniciativas.

Obviamente los problemas complejos no tienen soluciones sencillas.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Cuando "okupan" algo que apreciabas

Uno ve las noticias y las recibe como buenamente puede, y en ocasiones te afectan mucho más si hay gente conocida implicada. Por ejemplo, si ustedes conocían a algún fallecido en lo del Rally de Carral es de suponer que la noticia les habrá afectado muchísimo más que al resto del público, a pesar de que ha sido uno de esos temas que nos tocan a todos.

Pues eso me ha pasado con una noticia que para muchos será una mera curiosidad. Los okupas han tomado varios edificios de la Casa de Campo de Madrid, y entre ellos el antiguo Pabellón de Vizcaya que durante muchos años fue más conocido como el restaurante Currito.
Currito era el mejor restaurante de España, a menos de los que yo he probado, y he probado unos cuantos. Es el único al que siempre he reconocido incluso ser mejor que el Verruga (salvo la brocheta de rape, que esa no la hace nadie mejor), y eso que cuando naces en un sitio acostumbras tu paladar, lo que explica que como la comida de mamá no haya ninguna. Bueno, pues Currito era insuperable en mi modesta opinión.

Es cierto que no soy objetivo, ya que tanto el propio Curro, que ya falleció hace unos años, como el auténtico “alma mater” del local, su sobrino Carlos Rodríguez, son muy amigos de mis padres desde hace muchísimos años, y además una parte importante de la carta del Verruga es heredera de sus muy sabios consejos y sus inigualables recetas. En los años 80 Currito vino a Lugo a hacer unas jornadas de cocina vasca, y allí empezó esa relación entre las familias. 

Carlos Rodíguez - Foto: Deia
También fue donde mi hermana nos invitó a comer el día de su boda. Ya que no podía hacerlo en “casa” eligió lo más parecido, y el cariño y la confianza que había en aquel local lo convertía casi en el propio. De hecho cuando mi madre iba a visitar a Carlos entraba directamente por la cocina. Por eso ya les digo que no soy objetivo.

Sin embargo hay cosas que me hacen pensar que tampoco estoy siendo tan subjetivo. Para que se hagan a la idea, en Currito fue donde el Rey Juan Carlos hizo su cena de despedida con un grupo de amigos, así que malo, malo no debía de ser.

Currito era el modelo en que siempre pensé que se deberían basar los restaurantes: calidad, cocina cuidada pero sin chorradas, producto excelente y una buenísima atención. Y si era tan bueno ¿por qué cerró? Pues ya saben, la crisis se llevó por delante muchísimos negocios que eran buenísimos, y debería preocuparnos que McDonald’s siguiera abriendo chiringuitos mientras locales de la categoría de Currito caían como moscas. Es lo que hay.

Cena de despedida del Rey Juan Carlos en Currito
Hoy ese pabellón, el restaurante que para cualquiera que supiera de lo que hablaba estaba sin duda entre los mejores de este país, es una sede de los okupas, a los que nadie puede o quiere echar. Una buena metáfora de lo que España hizo durante los últimos años: cerrar empresas y puestos de trabajo y sustituir las cuberterías por jeringuillas y los buenos vinos por cartones de Don Simón.

Sé que suena elitista, pijo y lo que ustedes quieran, pero me dolió ver un local al que teníamos tanto cariño convertido en un basurero, y no puedo evitar pensar que es una versión cutre de la toma del palacio de invierno de 1917. De aquella nació el estado soviético, que tantos momentos negros de la historia protagonizó durante su existencia. Ahora a ver qué sale, pero nada bueno.

lunes, 7 de septiembre de 2015

El Lugo se enfanga

Hay aquella famosa frase de que la mujer de César no solo tiene que ser pura, sino además parecerlo. Es el tributo que ha de pagar quien decida ponerse bajo los focos de la actualidad para intentar que lo despellejen lo menos posible (algo, algo, siempre le van a arrancar aunque sea la Madre Teresa).

Los lucenses asistimos con pasmo a la nueva vuelta de tuerca de la batalla campal en que se ha convertido el CD Lugo, donde una auditoría revela supuestos pagos sin justificar a miembros de la anterior directiva y, lo que es más chocante socialmente, a una empresa del entrenador Quique Setién, héroe local de las anteriores temporadas.

Estamos hablando de, por ejemplo, 457.248 euros que el club “devolvió” a directivos que supuestamente habían prestado esa pasta al club sin que exista constancia de tal préstamo. También hay pagos a empresas de miembros de la directiva por obras de los que tampoco existe respaldo documental (405.000 euros). Otra de las cuestiones que pone sobre la mesa la auditoría es la de los pagos a empresas por “prestación de servicios deportivos”, así, en genérico, que casualmente son de cargos del club como el director general o el entrenador.

Vamos a suponer que todos los contratos son genuinos y que los servicios se prestaron. ¿De verdad era prudente contratar con la constructora del Presidente o de un socio de la directiva las obras del club? ¿Soy el único que ve una incompatibilidad? ¿No sería más lógico encargar las acciones a otra empresa? ¿Pagar cifras el entorno de 200.000 euros a empresas por “asesoramientos” o “servicios deportivos” cuyos titulares ya cobran su nómina del club no les parece también un poco extraño?

Hoy Quique Setién se defiende con un duro escrito en que ataca al nuevo presidente y repasa sus pasadas experiencias con otros “personajes” del estilo de Jesús Gil. No sé si realmente es la dolorida respuesta de alguien ofendido en su honradez, o la huida hacia delante de quien ha sido sorprendido con el carrito del helado. Cualquiera sabe hoy día.

Lo que sí está claro es que cuando hay mucho dinero de por medio, y el fútbol mueve millones de euros, incluso en segunda, hay situaciones extrañas.

Puedo entender que una directiva no desee abandonar su cargo, o que un entrenador desarrolle lazos con el titular del club, pero el escándalo que se montó con la venta de las acciones del Lugo a mí, personalmente, siempre me olió mal. Demasiada vehemencia. Demasiado escándalo porque una persona pusiera su dinero para tomar el control del club en vez de la que estaba “preparada”. Demasiada pólvora.

Quizás, si la auditoría tiene razón, todo esto sea la explicación de tanta preocupación. O quizás, si no la tiene, también nos ayude a entender qué clase de persona se ha adueñado del club.

Todos somos maniqueos y nos gusta que en la película haya “buenos y malos”. Quizás no sea tan fácil, o quizás, como en La Flauta Mágica, los personajes sí están definidos pero el que no se cosca de nada es el espectador, que de repente se entera de que ha estado aplaudiendo y apoyando a una cabrona asesina que pretende matar a un rey bueno. Vayan ustedes a saber.

Iremos viendo…

viernes, 4 de septiembre de 2015

Crónicas de Lugo

Plano de Lugo de 1864
Si tienes una pasión y encima la puedes convertir en tu profesión o, al menos, en una dedicación es algo maravilloso. A mí me pasó dos veces: una cuando Joaquín García Díez me llamó para contar conmigo en su equipo de trabajo en el Ayuntamiento de Lugo y otra cuando los amigos de Lugo Monumental me eligieron su presidente. La gran ventaja de esto es que el trabajo y el tiempo que pierdes con esos asuntos ni es trabajo ni es tiempo perdido, porque te gusta y lo disfrutas. Con lo del Cronista Oficial debería pasar algo parecido.

Empecemos por el principio: ¿Qué demonios es un “cronista oficial”? Por el nombre nos imaginamos a una especie de monje copista medieval que se sienta a una mesa a escribir en tiempo real la historia de la ciudad. No es el caso. Realmente su función es la de investigar y defender los valores culturales del municipio, lo que incluye la toponimia, literatura, tradiciones, costumbres, propias de Lugo en el caso que nos ocupa. Que después se haga algún artículo sobre actualidad es otro asunto, que concierte más a la prensa que a esta figura.

El cronista se supone que ha de ser totalmente independiente, alejado de cualquier interferencia política porque su objetividad se parece a la que ha de tener un juez o un funcionario (no se rían, que lo digo en serio). También se le supone una preparación y conocimientos sobre temas históricos ya que se le consultará sobre hechos pasados e incluso heráldica o historia de los símbolos locales. Me imagino que tendría mucho trabajo en una ciudad cuya principal fiesta es de recreación histórica.

Es un puesto honorífico, es decir, que no recibe un euro, por lo que imagino que los candidatos escaseará relativamente, si bien creo que hay varios nombres en la ciudad que podrían tener interés en esta función que les reporta relevancia social, que a veces es tan valiosa o más que la económica.

Cuando escuché lo de que se buscaba uno, me vino un nombre a la cabeza de inmediato que, por no meterlo en un lío, no diré. Como se dice que habrá posibilidad de plantear candidaturas se lo pregunté directamente, porque no quiero meter a nadie en un berenjenal sin su consentimiento, y declinó la oferta con la modestia y el estilo que le caracterizan y que precisamente hacen que lo siga considerando un candidato ideal. Es más, espero que se replantee el asunto porque francamente la tarea que ha de abordar el cronista le queda como un guante.

Dice Carlos Portomeñe que es una figura trasnochada. Puede ser, porque hoy en día no se comprende que alguien haga algo sin cobrar, pero tampoco creo que sobre. Un cronista que con objetividad y profesionalidad asesore sobre nuestro pasado no creo que sea nada malo. Es un “historiador de cabecera” con el que podríamos contar todos, y si bien es nombrado por políticos espero que recuerden que ha de ser algo lo más aséptico posible.

¿Qué no me mojo en ningún nombre? Pues no. Porque si les menciono a Xulio Xiz, Paco Rivera, Adolfo de Abel Vilela, o Felipe Arias a lo mejor les parece que me decanto por alguien. Y sería cierto. Eso ya llegará.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Hoy hay tractorada

Hoy hay tractorada. La causa, como es bien sabido, es la defensa del sector lácteo y la lucha de los ganaderos por recibir un precio justo por su producto y su trabajo, un fin razonable y noble en sí mismo.

Tractorada - Foto de Galicia Digital
Sin embargo hay que decir que, según algunos de los propios protagonistas, parte del problema lo han generado los propios ganaderos con su desunión y su falta de cooperación entre ellos. Fíjense que en Galicia es de los sitios donde menos se paga el litro de leche mientras que, sin tener que cruzar la frontera a Francia, en Andalucía o en Cataluña se paga mucho más cara. ¿El motivo? Que en esas comunidades se han conseguido unir en cooperativas de un tamaño gigantesco que agrupa casi toda la producción y negocian colectivamente.

Desde que la revolución industrial se humanizó un poquito gracias a la creación de los sindicatos y el descubrimiento de que la unión hace la fuerza, casi todos los grupos se han organizado para defender sus intereses. En este caso no ha sido así, y para una empresa manipuladora forzar la rebaja del precio de un ganadero era tan sencillo como decir “si no me bajas el precio no te la compro”. Prueben a hacer eso con todos al mismo tiempo y verán que la respuesta será “pues no te preocupes que la llevamos nosotros a donde la quieran por este precio”.

Pero los gallegos no tenemos la unión entre nuestras virtudes. La concentración parcelaria fue un desastre porque nuestra tradicional desconfianza (incluso unos de otros) hace que siempre se piense que si me cambian 100 metros de terreno por 120 es que algo va mal y que me están estafando, así que ante la duda cada cual se quería quedar con “lo suyo”, y seguimos con los minifundios y la producción a pequeña escala que es incompatible con la productividad que hace falta hoy día.

Está todo inventado y lo que no me parece razonable es que teniendo en sus propias manos la solución, o al menos el inicio de una solución, llamen una vez más a “papá Estado” a que les saque las castañas del fuego.

Por supuesto desde la barrera todos somos Manolete, y es muy fácil para mí decir esto porque no tengo que levantarme todos los días a “muxir as vacas” cuando es noche cerrada. Que nadie piense que no me solidarizo con la causa de los ganaderos o que minimizo el problema, porque no es el caso. Esta gente necesita apoyo, y en una provincia como Lugo son un sector básico y un pilar de nuestra riqueza colectiva. Pero creo que esa ayuda ha de empezar por sí mismos.

Francia ha fijado un precio mínimo para la leche, lo que va contra las normativas europeas. España no ha de hacer lo mismo, sino que debe denunciar al país galo ante la Unión Europea para evitar que se juegue con diferentes reglas. Buscar soluciones sencillas a un problema complejo es absurdo porque si hubiera una varita mágica alguien la habría usado en algún momento. No ha sido así.

En cualquier caso, Lugo hoy debe acoger con cariño, con respeto y con paciencia una manifestación que será incómoda y gravosa para muchos. Los vehículos tendrán que evitar la ronda entre las 12 y las 17 horas, que es cuando se concentran los tractores, y los comerciantes tendrán que asumir que es un día en que la afluencia de clientes será menor de lo que debiera. Es una puñeta, sí, que espero que al menos alguien les agradezca.

Confío en que no haya incidentes, y sobre todo en que la manifestación sirva de algo.

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13:15 horas:

No me gusta nada editar los posts una vez publicados, pero cuando metes la pata hay que asumirlo. Todos dimos por sentado que es cierto que el gobierno de Francia fijó un precio mínimo a la leche, pero es falso. Me lo acaba de corregir un amigo y como tal cosa es lo noble, me corrijo: NO ES CIERTO QUE EL GOBIERNO FRANCÉS FIJARA TAL PRECIO MÍNIMO.

Por si alguien no se fía de mí, que lo haga del ministro francés del ramo...