lunes, 25 de septiembre de 2017

‘‘Espionaje informático’’ en el Ayuntamiento de Lugo



Esta especie de película de espías casposa que se están montando con el tema de la supuesta vigilancia a los ordenadores de la oposición por parte del Gobierno de Lugo no deja de ser un divertimento que por ignorancia o por malicia se está usando desde algunos partidos para intentar desgastar a Lara Méndez. Como si hiciera falta inventarse argumentos ajenos a la situación de la ciudad.

La realidad no puede ser más sencilla: hay una serie de expedientes que contienen datos reservados e íntimos de ciudadanos como pueden ser sanciones u otras temáticas sensibles, a los que hay que acceder usando una clave y una contraseña. Tal y como obliga la legislación sobre protección de datos se registra quién y cuándo entra a ver los expedientes, pero eso no quiere decir que se haya accedido a los ordenadores de la oposición para cotillear, que es lo que parece que nos quieren vender. El comportamiento del gobierno local en este caso no solo es correcto, sino obligatorio porque la Ley obliga a llevar ese registro para proteger los datos del ciudadano.

Es cierto que no han estado finos a la hora de llamar la atención a la oposición por el uso de esa información, porque si bien es cierto que hay un deber de sigilo que se soslaya, que baje una persona a echar la bronca por dar ruedas de prensa no parece la forma más adecuada de tratar el tema, pero de ahí a una acusación de espionaje media un abismo.

Sorprende la que están montando con este asunto algunos partidos, y que incluso se implicara a Miguel Tellado, que con poca prudencia ha lanzado acusaciones gravísimas contra el gobierno de Lugo. Hablar de “hackeo” y de “entrar en los ordenadores” de la oposición no solo es una temeridad, sino que es demostrar que no se tiene ni idea de qué se habla. Con lo que nos cuentan nadie puede afirmar que hayan entrado a curiosear los archivos, que ni que tuvieran los códigos de lanzamiento de los misiles.

En cualquier caso una recomendación: utilicen portátiles y no los conecten a la red municipal y así tendrán sus secretos a salvo.

viernes, 22 de septiembre de 2017

¡He visto un milagro!

Uno de los milagros más conocidos de la historia en la versión de Charlton Heston

Desde que tengo a Ducki en casa mis paseos son todavía más habituales, lo que nos viene bien a los dos y me da material para hablar de las cosas de Lugo que tanto nos interesan a ustedes y a mí (si no fuera así estarían leyendo otra cosa, digo yo). En algunos de esos recorridos las historias vienen solas en los sitios más insospechados, y hace un par de días en el parque de la Milagrosa (más conocido como el parque de FRIGSA) tuve el privilegio de ver un milagro. Lo que leen.

Paseaba tranquilamente cuando escuché los gritos desgarradores de una niña pequeña, que llamaba así la atención de su madre, los viandantes, los pájaros y creo que hasta de alguna farola porque mamá había decidido que era hora de marcharse a casa y la cría no lo tenía tan claro. Se ve que la nena no lleva bien que le lleven la contraria y clavó sus uñitas en el brazo de su madre con toda la fuerza que tenía, que no parecía ser escasa porque cuando retiró los dedos había heridas… y ahí vino el milagro ¡la madre le gritó!

Es lógico”, dirán ustedes… “si tu hija te hace sangrar porque le ha dado por imitar a Lobezno lo suyo es meterle un grito, porque el soplamocos que hace unos años era la receta que curaba esos males ahora es un delito que te puede llevar a la trena en menos que se dice “voy a llamar al teléfono del menor” así que como para jugársela”. Y comprendo que lo vean así, salvo por el pequeño detalle de que la madre de la cría es sordomuda.

La protagonista del milagro
¿Cómo va a gritar una sordomuda?” insistirá el desconfiado lector, reticente a buscar en Google el teléfono del negociado de reconocimiento de milagros en el Vaticano (por cierto si les pica la curiosidad de eso se encarga la Congregación para la Causa de los Santos y su número es el 39 (prefijo de Italia) 06 698 842 44). En respuesta a su pregunta le diré que sí, que estoy seguro, porque a esa señora la he visto en innumerables ocasiones en la calle de la Reina recogiendo firmas para una organización en apoyo de persona que sufren esta discapacidad. Se comunicaba con notorios aspavientos haciendo ver claramente su desgracia y logrando así conmover a mucha gente. Por supuesto si alguien quería aportar algún euro para la causa también lo recogían, pero eso era secundario, lo importante eran las firmas.

Luis, que te la han colado, que lo de las firmas era una estafa”. Oiga, me ofende que piense eso. ¿De verdad alguien cree que una persona se aprovecharía de la empatía de la gente para sacarle la pasta fingiendo ser de una asociación de ayuda a discapacitados para quedarse el dinero y así hacer un doble daño ya que nos hacen desconfiar de todos?

Pues puede ser, pero prefiero creer que he visto un milagro.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Las guarderías municipales de Lugo ''pasan'' de los niños celíacos

Comedor escolar en Lugo - Foto: Cadena SER
Isabel y Javier tienen un pequeño problema que se ha convertido en un quebradero de cabeza considerable: lo primero es que su hijo es celíaco, lo segundo es que en las guarderías municipales no adaptan el menú para estos chavales con la excusa, según dicen, de que luego les vienen “los otros” (en referencia a musulmanes y demás, entiendo) y les piden menús a la carta, como si fuera la misma situación.

La falta de todo (humanidad, sentidiño o lo que quieran) que implica la confusión interesada entre una intolerancia alimentaria, que no deja de ser una cuestión médica diagnosticada, y una opción personal como puede ser la religión es de entrada una solemne majadería, y una ofensa. Que en un comedor escolar no se ponga carne de cerdo para no molestar a quienes han optado voluntariamente por prescindir de ella en su dieta por las razones que sean (me da igual que sea una cuestión religiosa como que los papás del críos se hagan veganos) no se puede comparar a que se le ponga determinado alimento a un chaval porque le hace daño. Parece mentira incluso tener que decirlo.

Obligar a unos padres al trasiego de tápers (según la RAE se escribe así, yo qué quieren que le haga) es, entre otras muchas cosas, una ilegalidad. El artículo 40 de la ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición, dice claramente lo siguiente:

"En los supuestos en que las condiciones de organización e instalaciones lo permitan, las escuelas infantiles y los centros escolares con alumnado con alergias o intolerancias alimentarias, diagnosticadas por especialistas, y que, mediante el correspondiente certificado médico, acrediten la imposibilidad de ingerir determinados alimentos que perjudican su salud, elaborarán menús especiales, adaptados a esas alergias o intolerancias. Se garantizarán menús alternativos en el caso de intolerancia al gluten”.

Como verán, la última frase dice que en el caso de los celiacos no es opcional, ya que tiene tanta relevancia por el número de afectados que “se garantizarán” esos menús.

Es cierto que esa misma normativa dice a continuación que “cuando las condiciones organizativas, o las instalaciones y los locales de cocina, no permitan cumplir las garantías exigidas para la elaboración de los menús especiales, o el coste adicional de dichas elaboraciones resulte inasumible, se facilitarán a los alumnos los medios de refrigeración y calentamiento adecuados, de uso exclusivo para estas comidas, para que pueda conservarse y consumirse el menú especial proporcionado por la familia", pero también es cierto que contempla esta posibilidad como una cuestión totalmente excepcional así que solo cabe preguntarnos si las instalaciones de las guarderías (muchas de ellas nuevas) son tan malas que no es posible organizar menús alternativos o si el contrato es tan cutre que no permite ocuparse de este asunto tan importante en la vida diaria de mucha gente.

La Xunta cumple a rajatabla con este tema, y en las guarderías de la “Galiña azul” sí hay menús para diferentes intolerancias. Probablemente no sea un tema rentable, pero la administración tiene que ser eficaz antes que eficiente, es decir que ha de atender todos los casos en primer lugar y, en segundo, buscar la forma de que se haga esto con los recursos más ajustados que sea posible. De hecho hasta han editado una pequeña guía llamada “menús saudables no comedor escolar: Alimentación e nutrición na escola” que pueden ver en la web siguiente:

La foto, siempre la foto. Fuente: La Voz de Galicia
Cuando surgen este tipo de cuestiones, en que la política se inmiscuye en temas del día a día, las reacciones suelen venir dadas por dos factores. El primero es lo que te afecta el tema personalmente, ya que si eres el papá del niño que tiene la intolerancia da igual que gobiernen unos que otros, ves el asunto con más dureza porque te toca en primera persona. El segundo es la simpatía política, y contra esto hay un ejercicio mental que recomiendo siempre: piensa que quien toma la medida es el antagonista político del que lo hace para ver cómo reaccionarías en ese caso. Por ejemplo, ahora mismo quien hace esto de “tráete tu táper de casa que yo no voy a hacer un menú específico al rarito de tu hijo que si se pone malo no es cosa mía” son las guarderías gestionadas por el gobierno de Lugo, socialista; imaginen que es un gobierno del PP… y las declaraciones en prensa de los otros. No creo que las declaraciones de la izquierda bajasen de “atentado contra la salud de nuestros hijos”, y me quedo corto… y tendrían incluso algo de razón.

Es para hacérselo mirar.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Fraude de ley en las casetas del pulpo


Tras la publicación del artículo de ayer recibí un correo que me pide que explique mejor en qué me baso para decir que no se puede dar la concesión de las casetas a las “cascadas” de licitadores que se produjeron tanto este año como en 2016. Lo explico con más detalle a ver si queda más claro.

El fraude de ley que se está cometiendo con las casetas del pulpo por segundo año consecutivo es consecuencia de dos factores: el primero es la cabezonería por parte del gobierno local en no modificar las bases para evitar este tipo de trapicheos, y el segundo es que no se molestan en mirar las leyes.

La ley de contratos dice en su artículo 60 que no pueden contratar quienes hayan “retirado indebidamente su proposición o candidatura en un procedimiento de adjudicación”, lo que imposibilitaría que los mismos empresarios presenten varias ofertas diferentes.

Se puede argumentar que no lo hacen, que son diferentes personas de la misma familia o que utilizan distintas sociedades, pero la ley no es tan estúpida como para no prever esta situación por lo que se contempla la figura de las “empresas vinculadas”, que son aquellas que aunque tengan diversos CIF y nombres son realmente parte de la misma entidad.

Hay sentencias de tribunales como el TSJ de Madrid, que dice explícitamente que en casos como el que acabamos de describir “la presentación de sociedad dominante y filial a un mismo concurso, presentando cada una de ellas su oferta, permite concluir, sin duda alguna, que no se trata de dos licitadores distintos, sino de un solo licitador- la sociedad matriz- que decide porque así le conviene presentar dos proposiciones, la suya y la de su sociedad filial”. Es un fraude de ley como un piano y el Ayuntamiento no debería consentirlo.

En un concurso hay que intentar que la competencia sea libre y real, y en los procesos que ha llevado a cabo el Gobierno Local tanto en este año como en el 2016 no se da esto. Me sorprende que con los juristas que tienen en plantilla no se hayan dado cuenta de que esto es una ilegalidad que perjudica notablemente los intereses de la ciudad de Lugo.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 20 de septiembre de 2017

martes, 19 de septiembre de 2017

Las casetas del pulpo y sus tejemanejes como parte de la tradición

Casetas del pulpo - Foto: La V0z de Galicia

A pesar de su gran experiencia vendiendo pulpo en San Froilán, Manolo de Marce no sabe gestionar las crisis. Le dicen que se ha pasado con el espacio adjudicado para montar su caseta en San Froilán por unos centímetros y que le pueden hacer desmontar el tinglado y va el tío y ¡cambia la estructura para cumplir las bases! ¡Qué inocencia!

Tenía que haber aprendido la lección que La Bruxa, esa empresa que vino a Lugo a enseñarnos a cortar el bacalao… perdón, el pulpo, y hacer lo que le sale de las narices, reuniéndose con la alcaldesa y con el gobierno local para suavizar las posibles sanciones y pasarse por el arco del triunfo las bases de la adjudicación. Recordemos que el bueno de Irimia, un empresario de éxito que ha logrado todos sus objetivos en Lugo tal y como anunció, a falta de la caseta tradicional que exigían las bases hizo aterrizar una especie de nave espacial en las cuestas del parque para atender allí a la gente y no pasó absolutamente nada. Ni tejado a una o dos aguas, ni cierre de madera, ni precios puestos en carteles bien visibles, ni rabo de gaita. Cumplir las normas es de paletos, por lo que se ve. 

Manolo, un gran profesional de la hostelería, con una experiencia tremenda en ferias, tiene el ridículo convencimiento de que las reglas están para ser cumplidas, que las bases son un documento que hay que seguir y si te avisan de que te estás columpiando has de corregir antes de que sea tarde para evitar problemas. No se ha enterado de nada.

Dejando la ironía a un lado, es llamativo el celo que ha puesto este año el Ayuntamiento en el cumplimiento estricto de las bases. Eso sí, unas bases absurdas que nuevamente hacían que no se exigiera ser un profesional del sector para poder montar una caseta mientras que sí se pide para las barracas o para los puestos de venta de gastroarte.

El Gobierno se empecinó y se negó a cambiar las absurdas bases que crearon el pasado año el conflicto del Pulpogate, lo que habría evitado que volviera a haber tejemanejes con la adjudicación, como ha pasado al renunciar ¡cinco firmas! que en realidad eran de la misma empresa. Con sus múltiofertas se aseguraron la adjudicación sin que se les penalice de ninguna forma, y la operación le ha costado a las arcas municipales la friolera de 21.270 euros.

Cuando se firma una puja hay que cumplirla... o renunciar
a explotar el servicio.
Es sorprendente que se viole alegremente la Ley de Contratos del Sector Público una vez más. Si antes se hacía a favor de la Bruxa ahora se repite la historia, porque entiendo que la caseta de Aurora debería quedar “descalificada” porque el artículo 60 de dicha norma dice claramente que “son circunstancias que impedirán a los empresarios contratar […] haber retirado indebidamente su proposición o candidatura en un procedimiento de adjudicación”.

Vamos, que la legislación ya prevé esta circunstancia porque tontos no son, pero aquí parece que nos hacemos los sordos cuando interesa.

Pues nada, así seguimos. Eso sí, después se pide a los demás que pongan dinero para las fiestas. Quizá sería más razonable obtenerlo de donde se supone que hay que sacarlo y no pasando una especie de “impuesto revolucionario” a quienes ya pagan todo el año lo que tienen que pagar.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Vuelve la gran cita anual del cine en Lugo

Un gran número de películas donde elegir...

Hoy comienza la 39ª Semana Internacional de Cine de Autor de Lugo. Un año más la organización del grupo cinematográfico Fonmiñá, presidido por el incombustible Julio Giz, trae a nada menos que siete ubicaciones diferentes una larga serie de películas para todos los públicos y cortos que harán las delicias de los aficionados al celuloide.

Me ha llamado mucho la atención que haya siete sedes. El Auditorio Gustavo Freire (seguimos allí hasta que nos abran el nuevo, que a este paso podrá ser escenario de una película de zombis), la Diputación, el Vicerrectorado, el MIHL, la Vieja Cárcel, el Museo Provincial y la Biblioteca Provincia proyectarán los títulos elegidos para esta semana.

Mantener durante casi cuarenta años un festival como el de Lugo es una tarea de titanes, de héroes entregados a una causa por la que trabajan sin descanso y sin premio alguno. Ni siquiera se ve un reconocimiento demasiado profundo a su labor lo que no parece desalentar a estos grandes luchadores por su objetivo que no es otro que dar un contrapunto al cine comercial que, ese sí, llena las salas con superproducciones huecas como las que lamentablemente nos estamos acostumbrando a ver sin demasiado espíritu crítico. Me incluyo, que yo soy de los que van al cine pensando en pasar un buen rato y aunque hay películas duras que me han hecho reflexionar, sí es cierto que la mayoría de las que vamos a ver son meros "divertimentos" sin mayor trascendencia que la de pasar un par de horas agradables, que por otro lado tampoco es un objetivo que tenga nada de malo.

Ignoro las ayudas públicas que reciben este tipo de festivales. No seré yo el que apoye que todos estos temas se financien con dinero público, liberal que es uno, pero tampoco veo lógicas algunas cifras que se publican sobre lo que se paga de nuestros impuestos a otras citas que no tienen ni la entidad ni la tradición de nuestro festival lucense. Por ejemplo, el XIII Play-Doc. (Festival Internacional de Documentais de Tui) recibe de la Xunta de Galicia la nada desdeñable cantidad de 32.400 euros, y la 8ª Mostra Internacional de Cinema Periférico un pellizco de 24.161,28 €. El Festival Internacional de Curtas de Bueu también obtiene financiación autonómica de 22.000,00 €.

Me preocupa no haber podido encontrar con facilidad cuántos se ha aportado a la Semana de Internacional de Cine de Autor de Lugo, porque al final ves que no hacen más que presumir de tanta transparencia y tanto rollo, pero cuando quieres conocer la financiación destinada a este tipo de cuestiones no hay forma de localizarla.

En fin, a lo que íbamos, que anímense a echar un vistazo a esta larga y completa cartelera, que seguro que encuentran algún título que les tiente… ¡o varios! Las entradas son gratuitas en gran número de películas ya que solo se cobran las del ciclo infantil (2,50 euros la entrada), las de “Lo mejor del Año” (4,00 euros) y las del ciclo oficial (5,00 euros), e incluso para estas de pago pueden entrar en el Facebook de Lugo Monumental donde verán que hay un sorteo de entradas para todos estos ciclos.

¡Disfruten del cine!

viernes, 15 de septiembre de 2017

La penosa gestión de los contratos municipales



El Progreso nos trasladaba recientemente una información obtenida del grupo de  Ciudadanos en que se hacía un breve resumen de los principales contratos caducados en el Ayuntamiento de Lugo. 35 contratos, ¡35!, son los que están en esta situación y de ellos de únicamente 13 están iniciados los trámites de renovación o quedaron desiertos, único caso este último hasta cierto punto ajeno a la responsabilidad municipal. De los otros 22 no sabemos nada. 

Algunos de esos contratos llevan caducados desde el año 2011, como el del mantenimiento de la EDAR (Estación Depuradora de Aguas Residuales) que encima es noticia recientemente por estar funcionando de forma incorrecta lo que hace que Lugo esté vertiendo al río agua contaminada. Ahí es nada, y eso que se les paga cerca de medio millón de euros al año, que yo hay días que no los gano. 

Por supuesto también están en este listado nuestros viejos conocidos de Cechalva, la empresa de la grúa municipal, que se levanta otro medio millón de euros, y que es la que supuestamente le daba un sueldo Nescafé a Liñares y otros cargos municipales, lo que explicaría muchas cosas como la desidia a la hora de convocar un nuevo concurso y la pachorra con que se toma todo este asunto. 

En la misma situación están otros contratos como los del mantenimiento de la ETAP (Estación de Tratamiento de Agua Potable, otro tema “menor”) caducaron en el año 2012 y suponen más de un millón de euros al año, la gestión de la recaudación por casi ¡CINCO millones!, o la recogida de basuras, que “solamente” supone superar los siete millones de euros anuales, una pasta. 

La noticia en El Progreso del miércoles. La tabla es escalofriante.
Por si esto fuera poco siguen sumándose al listado otras cuestiones más recientes. Por ejemplo, tal y como era previsible el “contrato puente” que hicieron a las carreras para abrir la vieja cárcel de cualquier forma porque se les echaban encima los plazos (si no abrían antes del 31 de marzo – creo que era esa fecha – perdían las subvenciones europeas) ha caducado y durante todos esos meses “no han tenido tiempo” de sacar un contrato como Dios manda para la gestión del asunto. 

La alcaldesa está firmando casi a diario el pago de facturas con reparos de legalidad. Esto es un informe que el interventor hace y en que explica que determinada factura tiene algún tipo de vicio: no existir contrato, estar éste caducado, que el procedimiento no se ajuste a lo legalmente establecido… Con lo que realmente ese control por parte de los funcionarios que tienen la capacidad para hacerlo no se produce porque se puede “soslayar” con una resolución de la Alcaldía. Y así sucesivamente. 

Llama la atención que un supuesto gobierno de izquierdas, de esos a los que se les llena la boca defendiendo que todo tiene que ser público, tenga 82 servicios externalizados (eso es “privatizado” pero dicho en políticamente correcto) por 31 millones de euros, que son un tercio del presupuesto anual y en la práctica mucho más, ya que los sueldos de los empleados municipales se llevan la parte más grande del presupuesto. 

Personalmente no tengo nada contra la externalización de servicios… si se hace bien, claro. Al Ayuntamiento le resuelve muchos más problemas de los que le crea que una entidad privada recoja la basura o se encargue del mantenimiento de los jardines, pero siempre y cuando se haga bien. El problema que tenemos en Lugo es que los contratos son un desastre. Se hace todo deprisa y corriendo, de forma chapucera y así pasa lo que pasa, que se dejan unos huecos como la Puerta de San Fernando de grandes, y las empresas, que no son tontas, los utilizan como es su derecho. Baste ver la cutre adjudicación de las casetas del pulpo y la que han liado con eso, pero no es el único, ni el último, ni el más grave de los casos que tenemos sobre la mesa.

jueves, 14 de septiembre de 2017

''Yo no soy racista, pero...''


Fantástica foto del gran Óscar Cela - Foto de La Voz de Galicia
''Yo no soy racista, pero...'' es una frase muy repetida últimamente. Se ha utilizado tras los atentados de Barcelona pero también se escucha estos días en Lugo al hablar de la polémica por el reasentamiento de las familias gitanas que aún viven en el poblado de O Carqueixo y que para abandonar sus chabolas exigen que se les otorgue una vivienda de protección pública.

O Carqueixo a día de hoy.
No he conseguido ninguna foto
de cómo estaba cuando se construyó
Foto: La Voz de Galicia
No se ha hecho esperar la reacción de mucha gente que lo está pasando mal pero que aún así se levanta para ir a trabajar todos los días por una miseria y sacar adelante a sus familias sin más relación con los presupuestos públicos que el obligado pago de impuestos. Se han encabronado con cierta lógica porque no comprenden por qué unas viviendas que se entregaron hace 30 años están en ruinas y ahora hay que darles otras a los inquilinos que las destrozaron, y encima gratis, claro. Por su parte, algunas de las familias aseguran que exigen una vivienda pública porque han intentado alquilar por su cuenta y nadie quiere arrendarles un espacio donde instalarse.

El racismo es, en teoría, una cuestión de colores de piel. Como tal si les soy sincero estoy seguro de que es algo totalmente minoritario y que es poca la gente que desprecia a un negro, un chino o un moro por su pigmentación. También de que en la calle, en el mundo real, utilizar los términos “negro”, “chino” o “moro” que acabo de poner con toda la intención no es peyorativo como nos pretenden hacer creer, porque todo está en con qué intención uses las palabras, y se puede ser mucho, muchísimo más racista diciendo “gente de color” (¿de qué color?, no me fastidien) o “asiático” y apartándose por la calle cuando los ven, que hablando de negros o chinos mientras se les trata con el debido respeto, el que cualquier persona merece.

Las renuncias a las viviendas sociales
por problemas de convivencia son continuas.
Foto: El Progreso
Pero a lo que iba. El racismo que vivimos en Lugo no se debe a los colores, sino a las actitudes y costumbres. Eso de que te metan un burro en el rellano del edificio donde vives, que hagan hogueras en la casa o que no paguen la comunidad “porque no” es lo que provoca los conflictos de convivencia y no que uno sea negro, rojo o lapislázuli. Las personas que han renunciado a sus viviendas de protección oficial en el barrio de A Ponte, por ejemplo, no creo que lo hayan hecho porque les molesta un vecino gitano, sino por lo que hace ese vecino gitano. Les digo totalmente en serio que no he conocido a ningún racista “de verdad” en mi vida, porque con Neymar o con otras figuras públicas (con pasta, todo hay que decirlo) no se ponen caras de asco, solo con los pobres, con los que no son un modelo de éxito en este cochino mundo.

La integración no es fácil, porque implica un esfuerzo por parte de las personas a integrar que no parecen dispuestos a hacer, entre otras cosas porque les va muy bien así y se ahorran molestias como madrugar o trabajar. Antes de que alguien se rasgue las vestiduras y me diga que “estoy generalizando” le ruego que lea con atención: hablo de “las personas a integrar”, así que los que ya están haciendo lo que los demás no se incluyen en ese grupo, sino los otros, los que hacen lo que les da la gana ante la miranda impasible de unas autoridades que no les obligan a cumplir las mismas leyes que al resto porque eso es de fachas (fíjate, le dan la razón a los independentistas, ¡qué cosas!).

Los gitanos que trabajan no son seres mitológicos ni tan ajenos. Yo mismo les puedo hablar de un amigo que estudió conmigo en el colegio y que hoy es un profesional reconocido en su área y además un artista que hace cosas que me sorprenden siempre por su belleza y originalidad.

Los problemas que en el Carqueixo ha habido siempre no son cuestión de raza, insisto. Eso de que la policía tenga que acudir en masa porque al apagar un incendio se moja a un grupo de personas y la reacción de éstas sea atacar a los bomberos y a las patrullas no tiene nada que ver con tonos sino con formas de vivir.

¿Cuál es la solución? Supongo que ninguna cortoplacista, y yo no les diré que la tengo porque no es cierto. Pero tampoco creo que regalar pisos cada 30 años porque se destrozan los anteriores (mi edificio es de los años 60 y ahí estamos tan ricamente) sea el camino para lograr que quienes no desean cumplir obligación alguna empiece a hacerlo, y los demás vecinos del edificio no tienen por qué ir de conejillos de indias para ver si se integran o les destrozan las zonas comunes.

Decía Orozco cuando se hablaba de la reubicación de gitanos que estaría “encantado” de que en su edificio hubiese alguna familia gitana. No tengo ni idea de si el exalcalde consiguió su sueño integrador, pero mi instinto arácnido me dice que no ha tenido la enorme suerte de lograrlo. Acepto pruebas en contra.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El gran barrio de la Milagrosa no se merece esto

¡DOS MESES lleva esta calle cortada! ¿Se imaginan eso en la Ronda de la Muralla?



Ayer recibí la llamada de una vecina del barrio de la Milagrosa que me expuso lo indignada que estaba con todo lo que está sucediendo en esa zona de Lugo. Muchas de las cuestiones que me dijo no son propias de esa parte de nuestra ciudad sino que lamentablemente son comunes al conjunto, pero quizá tenga razón en que en la Milagrosa es donde mayor concentración hay de situaciones a solventar.

Y así sigue...
Esta persona es de las que reciclan, pero ahora no puede hacerlo porque se encuentra con que los contenedores para recogida de papel no se vacían a pesar de aseguran que han llamado reiteradamente al servicio municipal que se encarga de esa tarea. No es esa la única tarea pendiente de los servicios de limpieza en la Milagrosa, ya que las aceras están muy sucias (esto es uno de los males genéricos en Lugo) y en esta época en que comienzan las lluvias eso provoca accidentes. Es algo similar al “aquaplaning” de los coches, que aumenta notablemente cuando la calzada está sucia y empieza a llover: la grasa y la porquería ayuda a incrementar la posibilidad de resbalar y no hace muchos días que un señor tuvo que ser atendido frente al Gadis de Avenida de la Coruña porque se pegó un considerable leñazo al resbalar donde los contenedores, un punto que siempre apesta porque no parece que se laven con la frecuencia que debiera.


La maleza haciendo de las suyas a sus anchas


Ahora que estamos a punto de que comience la 39 Semana Internacional de Cine de Autor muchos lucenses acudirán al auditorio ubicado en el Parque de la Milagrosa. Lo lógico sería, aunque solo sea por vergüenza torera, revisar la zona y ponerla en estado de revista, pero tampoco. La maleza invade las aceras que bordean el parque como si quisiera ocupar el resto de las calles, que a este paso será un objetivo que conseguirá.



Así no se paga luz. Un sistema maravilloso por lo visto.
De ese “modelo de convivencia” que decía nuestra alcaldesa en el pregón de las fiestas de la Milagrosa, y que hizo abrir los ojos como platos a los vecinos, ya ni hablamos. ¿Se refería acaso al modelo “ocupa”? ¿Ese es el que le parece razonable a nuestra regidora? Porque si hay una zona en Lugo con esa problemática sin duda es este histórico barrio. Casas allanadas, enganches ilegales a luz y agua, problemas a los vecinos… ¡toma modelo! Y por supuesto la respuesta es la pasividad más absoluta y no solo eso sino sacar pecho y contarnos lo bien que está todo.

Cortar la calle dos meses se ve
que les parece normal
Lo más preocupante de todo para el futuro de la zona es la ruina de varios edificios del barrio, ya que los edificios que se pierdan no volverán jamás. Llevamos años escuchando que se va a hacer un área de rehabilitación integral con jugosas subvenciones para los propietarios que rehabiliten, pero ese anuncio no ha hecho más que retrasar las necesarias obras porque todos están esperando el prometido maná, que no llega. El caso más sangrante probablemente sea el del inmueble de la esquina de Camino Real con Julia Minguillón, ya que esta última calle lleva dos meses cortada por el riesgo de que caigan a un usuario cascotes de ese monumento a la dejadez. ¡Dos meses! ¿En qué clase de ciudad una vía pública se corta durante semejante periodo sin hacer absolutamente nada? ¿A alguien le parece mínimamente normal? Lo lógico sería que en un plazo máximo de 24 o 48 horas se tomasen las medidas necesarias para apuntalar o estabilizar lo que queda del edificio y se abriera la calle al tránsito, pero esto es Lugo, aquí nunca pasa nada, hasta que pasa.

En el 2011 nuestra siempre amable y sonriente alcaldesa recibió el premio de “Milagrosista del año” por razones que desconozco. Bueno, me las imagino porque en aquel momento era vicepresidenta de la Diputación y gestionaba un dinerito muy interesante en forma de subvenciones que los que dan los premios aprovechan con gran diligencia. Pero como vecino del barrio de la Milagrosa que soy, que yo también vivo allí, les diré que me parece un insulto que se otorgue esa distinción a quienes no solo es que no muevan un dedo por la zona sino que encima nos toman el pelo intentando convencernos de que todo está perfectamente.

La Milagrosa es un gran barrio, probablemente el que tiene más papeletas para ser la zona perfecta para vivir en nuestra ciudad por muchas razones, pero necesita una puesta a punto importante y que la administración haga lo que tiene que hacer. No más que eso, pero tampoco menos. Y seguimos esperando y, mientras tanto, algunas asociaciones premiando a quienes nos ignoran para que sigan haciendo exactamente lo mismo. ¡Vaya forma de defendernos que tienen algunos!

martes, 12 de septiembre de 2017

La vuelta al cole



Siempre estudié en colegio público, concretamente en la Aneja, en el Nuestra señora de los Ojos Grandes (alias “el femenino”) y en la Universidad de Santiago de Compostela, así que no tengo muy clara la diferencia que hay con los que iban a Fingoy o las Pepas y demás colegios privados salvo que solían vestir de uniforme y sacar notas mucho más altas aunque te ponías a hablar y sabían mucho menos.

Lo que sí es común es que cuando era pequeño la vuelta al cole tenía una carga emocional grande, supongo que la cosa seguirá siendo parecida. Por un lado estaba el rollo de volver a las clases, los deberes y el fin del verano y por otro el ver a los compañeros para hablar de lo que habíamos hecho y exagerar nuestras hazañas, convirtiendo colinas en montañas y culebras en serpientes venenosas (que sí, tío, que casi me pica y me muero). La diferencia con los críos de hoy es que nosotros no estábamos en contacto en todo el verano porque no teníamos móviles ni correo electrónico, como mucho una postal y vas que chutas.

En estos días los informativos se llenan de las habituales imágenes de niños llorando en las puertas de los colegios y algunos padres con cara de alivio porque durante unas horas los profes se hacen cargo de sus tiernos infantes. También vienen las quejas sobre lo carísimo que es el material escolar y esas cosas, convenientemente publicadas en redes sociales a través de los iPhone XXL y los Samsung Galaxy 8 edge de los menesterosos progenitores.

Forges, el genial Forges
La cuestión de la educación, en este país de irresponsables, se descarga exclusivamente sobre papá Estado. Ayer, sin ir más lejos (esto es real, se lo prometo), unos niños jugaban en la Plaza del Ferrol frente al colegio de las monjas colgándose de un árbol ante las indiferentes y cómplices miradas de sus mamás, que veían normal que sus retoños intentasen arrancar las ramas (las grandes, no crean que hablamos de una hojita) sin mover una ceja. Ya se encargarán otros de enseñar a los niños que eso no se hace, ¡caca!, y que la defensa del medio ambiente, del bien común y de la propiedad pública es cosa del prójimo, que es muy cansado educar en casa y para eso se paga a los profes.

Esas larvas de vándalo, que no se desafían por trepar al árbol como hacíamos los niños “normales” sino por destrozarlo, reciben el mensaje de que no es malo hacer eso porque mamá está mirando y no despega los labios, igual que ven que la educación tiene que suponer el menor esfuerzo posible y que es más relevante vestir marcas que comprar buenos materiales para aprender (mucho niño vestido de Benetton pero con libretas, lápices y demás comprados en el chino Antonio).

Los centros comerciales, siempre a la última
Esta confusión de mensajes a los chavales no se queda ahí. La última moda de los papás-pasota es celebrar los cumpleaños a las tantas para poder dejar a los críos en esas guarderías disimuladas de parques de ocio mientras ellos se van de vinos, que desde el parto es algo que no podían hacer porque los abuelos empiezan a rebelarse y a dejar de cuidar a los nietos con excusas tan banales como una rotura de cadera o un quítame allá esas muletas. Incluso alguno ha tenido la osadía de decir que “soy su abuelo, no su padre, y os toca vosotros criar a vuestros hijos”… habrase visto... Tengo noticia de que críos de 8 o 9 años citan a sus amiguitos (bueno, y a toda la clase, que ahora por lo visto también hay que invitar al bruto de turno, ese que te quita la merienda y que no lo aguantan ni en su casa, para que no se traume) a las nueve y pico de la noche y se quedan hasta la una de la mañana en el parquecito de marras mientras sus papis se ponen hasta las cejas de vinos (o copas) y tapas (la tradición que no falte). El llegar a casa en coche después de eso debe ser digno de ver.

Con la posible excepción de los artificieros, los profesores son los funcionarios que más tensión deben sufrir en sus trabajos, y lo más triste es que seguramente la peor parte no será lidiar con los alumnos sino con los papis-coraje, esos que todos conocemos que ponen la palabra de su niño de 7 años por encima de la de un tío de 40 porque se ve que los críos ahora además de estudiosos y ejemplares jamás mienten. ¡Cosas veredes!

lunes, 11 de septiembre de 2017

Vandalismo en la Muralla



La piedra tirada desde la Muralla. El boquete del suelo podría haber sido la cabeza de alguien.

Cuando las hierbas de la Muralla crecen un poco no falta quien mire con desagrado al monumento y le dé a la cabeza con desaprobación pensando “estos políticos...”, sin tener en cuenta que hay situaciones más complejas de lo que parece y que la biología impide actuar en determinadas épocas sobre los lienzos de nuestro muro sin perjudicar la anidación de algunas especies como los famosos vencejos.

Zona donde se tiró la piedra
Sin embargo además de las carencias de los procedimientos de la propia administración también hay que tener en cuenta las bestialidades que comete la ciudadanía. Ayer, sin ir más lejos, algún simpático se entretuvo tirando una piedra de generosas dimensiones desde el adarve de la Muralla al suelo, en la zona donde está el canil de la Ruanova. El sitio donde “aterrizó” el chanto es un lugar habitual de reunión de propietarios de mascotas y sus perros, ya que como es amplio y está vallado es ideal para jugar, así que si no se cargó a nadie fue porque la casualidad socorrió a las posibles víctimas de los vándalos.

“Fue sin querer”, “no pensaba que fuera a pasar nada”, “creía que no había nadie debajo”… serían las más que previsibles y vanas excusas de los animalitos que se divierten destruyendo el patrimonio de todos si hubiera pasado algo gordo, pero como no sucedió supongo que la cuestión acabará en una anécdota más de las que afectan cada poco tiempo a la Muralla y otros bienes públicos e históricos.

Lamentablemente parece que solo las multas, las cámaras y la vigilancia funcionan a la hora de disuadir a los gamberros, por difícil que sea de aceptar esto para un liberal. Tal vez es momento de empezar a tomarse en serio la protección de los monumentos y, lo que es más importante, de las personas.

El billete es para que se hagan a la idea del tamaño del chanto

viernes, 8 de septiembre de 2017

Visiten la exposición de ASPNAIS

Pueden visitar la exposición entre el 7 y el 25 de este mes en la Diputación Provincial.

Ayer por la tarde se inauguró en el salón de exposiciones de la Diputación Provincial de Lugo una muestra conmemorativa que supondrá uno de los últimos actos del 50 aniversario de la creación de ASPNAIS. Tuvieron la gentileza de invitarme e incluso de incluir un párrafo de un artículo que escribí sobre la entidad. Si les soy brutalmente sincero acudí con cierta desconfianza, porque este tipo de actos suelen tener mejores intenciones que calidad. Afortunadamente me equivoqué.

Mucho público en la presentación de la exposición
La exposición recoge los trabajos de 16 fotógrafos, 31 escritores, 5 escultores y 21 pintores y dibujantes que se inspiraron en las visitas que durante este año la Asociación organizó a sus instalaciones. Muchos de los que pensábamos que conocíamos ASPNAIS descubrimos que no teníamos ni idea de lo que hacen, que solo habíamos arañado la superficie, pero que el mérito es mucho mayor porque donde te imaginabas desolación y tristeza encuentras amor y alegría.

Teniendo en cuenta esto, era una tontería por mi parte pensar que la exposición iba a ser otra cosa, pero uno es humano y malas experiencias pasadas con otros actos similares me habían preparado para lo peor. Insisto, afortunadamente equivoqué. La muestra es puro ASPNAIS: belleza, luz, satisfacción, trabajo, orgullo… las geniales fotos no tienen un ápice de tristeza ni de miseria, que son las etiquetas que la ignorancia nos hace suponer. Es todo lo contrario.

El espíritu de ASPNAIS sigue siendo el que le inculcó su indiscutible alma mater, la siempre genial Conchita Teijeiro, que demostró que el trabajo duro no está reñido con tener clase y elegancia. Su alegría por poder echar una mano está presente en cada rincón de los talleres, los comedores, los apartamentos y las salas de tareas, y en todas las personas que dedican su tiempo y su esfuerzo a mejorar la vida de quienes de otra forma tendrían muy complicado salir adelante. Ya sé que siempre que escribo sobre esta asociación incluyo una referencia a su personal, pero si algún día tienen la suerte de visitar las instalaciones entenderán por qué lo hago.

Es injusto que entre tantas fotos y tantas obras haga una mención específica de una, pero no puedo dejar de recomendarles que se detengan en el trabajo colectivo llamado la “Expresión Áurea”, dirigido por el amigo Paco Díaz (Francisco César Díaz Sánchez) y cuyo encanto reside en que está formado por trabajos realizados por los 140 residentes de ASPNAIS. Como bien dijo Reigosa, Presidente de la Asociación, será una pieza que estará en un lugar de honor en las nuevas instalaciones del San José, pero pueden verla hasta el día 25 de este mes en la Diputación.

Como anécdota, solo mencionar que la alcaldesa tuvo un pequeño lapsus al decir que se echaría de menos a Reigosa, que se jubila de su puesto de funcionario y pasa a ser Presidente de ASPNAIS a tiempo completo. Todo muy bonito pero la alcaldesa de Lugo dijo que lo que ganaba ASPNAIS lo perdía el “Concello de Cervo”… Nada relevante, le pasa a cualquiera, pero es una curiosidad.

jueves, 7 de septiembre de 2017

Los coletazos del ''pulpogate'' un año después


Pulpo en la feria - Foto de www.gastronomia.com

Era visto. Cuando sale un listo no falta quien lo imite, y si sabemos esto y lo consentimos somos cómplices. Es lo que ha pasado con las casetas del pulpo, donde las desastrosas bases permitían no solo presentarse para gestionar uno de los principales atractivos de las fiestas a cualquier persona, tuviera o no la más mínima experiencia (y no solo con la tijera y el caldero sino en hostelería en general), sino que además consentían que personas titulares de empresas hicieran varias ofertas diferentes.

¿Cuál es el sistema? Sencillísimo. Tú tienes una empresa y presentas dos ofertas, una a nombre de la entidad jurídica y otra más alta a tu nombre como particular. Tienes así dos oportunidades, porque si un tercero puja por encima de la baja te queda la otra para intentar superarlo, y si nadie supera la baja, cuando ganes con la cara renuncias y quedas como máximo pujador ahorrándote la diferencia.

La alcaldesa reunida con el "hostelero provisional"
Foto: La Voz de Galicia
Esto fue lo que facilitó que cuando en 2016 se montó el Cristo del pulpo hubiera cambalaches y tácticas torticeras que retrasaban los plazos y ponían nerviosos al ayuntamiento y a toda la ciudad, que estuvo un tiempo sin saber si realmente habría o no pulpo en Lugo como todos los años. Lo hubo finalmente, aunque con un servicio más que discutible entre otras cosas porque dejaron que el tal Irimia montase casetas que violaban claramente las bases de la convocatoria, cosa que nadie se molestó en recurrir no sé muy bien por qué motivo.

Una vez el bancario metido a hostelero temporal renunció a seguir con el supuestamente lucrativo negocio (aún recuerdo un artículo a dos páginas que decía que era una mina, no sé qué pensará el que lo escribió a día de hoy) se volvió a sacar a concurso utilizando exactamente las mismas bases. Es decir, que una vez más la concejala Carmen Basadre insiste en la táctica del “sostenella y no enmendalla” bajo la mirada cómplice de su jefa, la siempre sonriente Lara Méndez. Inconcebible que no se hicieran las oportunas modificaciones de las bases para evitar que esto volviera a ocurrir, siendo consecuencia de esto que la ciudad perderá unos 2.600 euros por el absurdo capricho de no querer reconocer que se equivocaron, cosa que todo el mundo sabe perfectamente.

La solución era muy sencilla, bastaba con fijar una fianza provisional que sería incautada en caso de que el ganador de la puja renunciase a formalizar el contrato. Hacienda lo hace en sus subastas por poner un ejemplo, pero claro esto supondría reconocer un error.

La política cutre de hoy día consiste en defender a gritos que todo lo que se hace es perfecto, correcto y transparente, y que todo lo que hacen los demás es dañino, malintencionado y perjudicial para la ciudadanía. Antes de que abra la boca un representante del gobierno local de Lugo sabemos lo que va a decir: “la culpa es de la Xunta”, “la culpa es del Estado”… Por supuesto ni la Diputación (gobierno amigo) ni el Ayuntamiento se equivocan jamás.

Lamentablemente esto no es patrimonio exclusivo de nuestro gobierno local, aunque son expertos en el asunto, sino que es más genérico. Nadie reconoce un error, un despiste o una metedura de pata, aunque por la vía de los hechos en ocasiones se vean obligados a dar el brazo a torcer, sobre todo cuando hay una denuncia de por medio. Pero incluso en casos como la reciente modificación del sistema de adjudicación de la revista oficial de las fiestas, que se modificó tras llegar el tema a Fiscalía, o el cambio de baremos en las tasas de ocupación de vía pública, reducidos notablemente a pesar de que en el Pleno la concejala de economía aseguró que las alegaciones no tenían fundamento, no hay reconocimiento alguno de error u omisión. Todo estaba bien, todo fue claro y diáfano… pero se cambió… ¿No deberían decirnos la verdad?

¿Tan difícil es decir “oigan, pues sí, se nos despistó esto, nos hemos equivocado”? ¿De verdad no creen que la ciudadanía pueda aceptar que los gestores de lo público son falibles? ¿No creen que es peor que los consideremos unos mentirosos y unos manipuladores? ¿O que nos están tomando por imbéciles?

Lo que sí sabemos sobre seguro es que por la cabezonería y la cerrazón de nuestros munícipes hemos perdido una bonita suma que podría ayudar a mejorar las fiestas. Luego, eso sí, vendrán con que las pequeñas empresas no colaboran, que hay que echar balones fuera. 

martes, 5 de septiembre de 2017

Los titulares de terrazas podrán solicitar la devolución parcial de las tasas

Lucenses disfrutando de las terrazas en un soleado y frío día. Foto: La Voz de Galicia
La Asociación Lugo Monumental y la Asociación Provincial de Empresarios de la Construcción encabezaron durante los últimos años iniciativas para reducir las tasas que se cobraban en la ciudad por ocupación de vía pública. Finalmente, y tras una sentencia del TSJG, el bloqueo de parte de la oposición del primer proyecto de la nueva ordenanza y una negociación con ambas entidaes, el Gobierno Local ha accedido y se han rebajado estas tasas a precios que reducen entre un 50% y un 66% los que se venían cobrando, tal y como se publicó en el Boletín Oficial de la Provincial del pasado sábado 2 de septiembre.

¿Por qué se hizo esta campaña?
El casco histórico de Lugo sufría las tasas más altas de las siete grandes ciudades de Galicia, pagándose el metro cuadrado en la Plaza de España a más del doble que en María Pita de A Coruña o diez veces más que en la calle Príncipe de Vigo, lo que para estas asociaciones resultaba inaceptable ya que perjudicaba notablemente a sus asociados.

Ambas entidades presentaron alegaciones a las tasas de 2016, y tras un recurso judicial interpuesto por la APEC, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia anuló parte de las tasas que se venían cobrando y decretó que el estudio de costes contravenía normas legales, lo que lo convierte en nulo de pleno derecho. Se cobraba una tasa equivalente al valor de la propiedad, lo que es claramente ilegal.

Un nuevo estudio de costes que mantenía precios muy similares a los anulados provocó nuevas alegaciones de ambas asociaciones y el voto en contra de tres grupos municipales de la oposición. PP, Ciudadanos y ACE impidieron su aprobación y abrieron la puerta a una negociación entre las asociaciones y el gobierno, que llegaron a un acuerdo evitando así un nuevo proceso judicial.

¿Y ahora, qué precios se pagarán?
Lugo pasará a tener precios algo inferiores a los de Coruña o Santiago, aunque seguirán siendo el triple de los de Vigo, que están muy bonificados ya que el gobierno del socialista Abel Caballero entiende que las terrazas son un elemento urbano importante para dinamizar la ciudad. El metro cuadrado en las zonas de primera categoría se pagará a 19,32 euros y en las de quinta categoría, las más baratas, a 2,28 euros, lo que facilitará que todas las zonas de la ciudad puedan tener terrazas.

¿Se devolverá el dinero pagado para 2017?
La legislación impide que estas tasas sean retroactivas, por lo que solo tienen vigencia desde el mismo día de su publicación. Sin embargo quienes hayan abonado las tasas están en su derecho de solicitar la devolución de lo pagado por los cuatro meses que restan de 2017. La devolución puede oscilar entre los 5 y los 12 euros por metro cuadrado dependiendo de la categoría de la calle donde esté ubicada la terraza.

¿Afecta esto al problema de las terrazas que estorban el paso?
La nueva normativa solo trata de los precios de ocupación de la calle, así que no afecta a ese asunto. Sin embargo viene regulado en otro acuerdo del gobierno sobre terrazas, que no permite la instalación de veladores en lugares donde estorban el paso. Se entiende que en aceras el paso peatonal libre ha de ser de 1,4 metros como mínimo y en zonas peatonales se debe dejar un margen de 2,5 metros para el paso de vehículos de emergencias. Cualquier ciudadano puede denunciar el incumplimiento de estas cuestiones.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 4 de septiembre de 2017

lunes, 4 de septiembre de 2017

Vaya, vaya, ¡seguimos sin playa!

Playa fluvial en Cacabelos. No parece tan complicado hacer algo así en Lugo... ¿o sí lo es?
 Con la finalización del periodo vacacional para el común de los mortales podemos dar por acabada la esperanza de tener, aunque fuera en los coletazos finales del verano, una playa fluvial pública en Lugo.

Este tema, que según nuestra alcaldesa era una cuestión que estaba en su “hoja de ruta” ya en el 2015, es una de las cuestiones que denotan la parálisis administrativa y política de nuestro Lugo, que parece que espera con ansia las elecciones de 2019 para ver si así se van cristalizando algunas de las viejas, viejísimas, demandas ciudadanas.

Supongo que no será una cuestión de dinero, porque gastar se gasta a manos llenas y se podía haber incluido algo entre las propuestas llevadas al pleno extraordinario de agosto. Si se metían como “urgentes” cosas que llevan 20 años muertas de risa (sobre eso tendremos que hablar un día) extraña que no estuviera la dotación necesaria para que los vecinos de Lugo tengamos una zona pública de baño que no nos exija el pago de una mensualidad, como ocurre ahora con el Fluvial. Se ve que no hay prisa.

Hace más de un año, en junio de 2016, la alcaldesa decía que la zona de baño se haría “más pronto que tarde”. Habría que ver qué se considera “pronto” y “tarde” a su buen entender, porque desde aquel momento no tuvimos más noticias que las generadas por el BNG, que logró metiendo un escrito en la Confederación lo que el Ayuntamiento no se molestó en hacer: un permiso para poner un acceso al río. Parece que tan complicado no era, si se tiene voluntad que es lo que parece faltar aquí.

La fábrica de la luz cerrada a cal y canto
Foto: La Voz de Galicia
Se otorgó por cuatro perras (445 euros mensuales, tras una inversión pública de más de 1,7 millones de euros) la concesión de la antigua Fábrica de la Luz a una empresa que la mantiene vallada, cerrada, arruinada y vedada al público. En una ciudad mínimamente normal se habría aprovechado ese edificio y su entorno para hacer una alternativa pública al Fluvial, aprovechando los amplios aparcamientos del entorno y haciendo de la Fábrica una referencia ciudadana, con cafetería, museo e instalaciones de ocio, pero eso es mucho pedir, sería usar el sentido común que tan ajeno es a nuestra Corporación.

La última jugada es dejar la playa en manos del DUSI, uno de esos proyectos faraónicos con los que se consiguen millones de la Unión Europea o de sabe Dios dónde, sin que se traduzca en grandes avances para la ciudad. También el URBAN iba a ser la repera y Lugo sigue siendo más o menos lo que era antes de esa anunciada lluvia de millones, que quedó en arreglar un par de edificios y poco más.

La ciudad no se hace a golpe de talonario externo, sino día a día. Hay que tener claro a dónde se va y qué se quiere hacer, pero aquí las únicas intentonas para crear una visión de conjunto son también campañas políticas, como el malogrado “Plan estratégico”, que se hizo para una campaña electoral y que duerme el sueño de los justos cogiendo polvo en algún cajón, previo pago, eso sí, de una generosa cifra a la empresa que lo realizó.

Una de las alternativas que se daban y de la que no se supo más
Foto: La Voz de Galicia
Lugo necesita ambición de mejorar, y no necesariamente creciendo o expandiendo su zona urbana, porque “mejorar” y “crecer” no tienen que ser sinónimos necesariamente.

Podría escribir que “confiemos en que en este año escaso que falta para el inicio del próximo verano se den los pasos para crear la zona pública de baño”, pero francamente lo dudo. Quizá para el 2019 que tocan elecciones se haga “algo”, pero en formato papelote y presentación ante la prensa, para que parezca que nos movemos quedándonos exactamente en el mismo sitio.

viernes, 1 de septiembre de 2017

La (necesaria) pasarela del Ángel Carro

La afición de un equipo visitante de camino al Ángel Carro - Foto de La Voz de Galicia

Que el fútbol mueve masas no es discutible. De hecho incluso en una ciudad como Lugo en que deportes como el baloncesto tienen una grandísima tradición, o equipos como el EMEVE están en lo más alto de las clasificaciones nacionales, es difícilmente rebatible afirmar que no consiguen destronar al balompié como rey absoluto.

Yo mismo viví la fiebre futbolera cuando presidía Lugo Monumental, ya que sin duda alguna el acto con más público que organizamos en esa etapa fue la instalación de una pantalla gigante en la plaza de Santa María para ver el Lugo-Dépor. Según la policía unas 3.000 personas se congregaron en ese punto y convirtieron la zona en una marea humana comparable con un día de San Froilán o de Arde Lucus.

Dando por sentado esto, y sin dejar de lado a los otros deportes, sí es cierto que hay que atender ciertas demandas que los aficionados al fútbol tienen en nuestra ciudad, y no por un respeto especial a esa afición, sino por una mera cuestión numérica: son muchos.

Se habla ahora de los deficientes accesos al Ángel Carro, y de la necesidad de una pasarela que permita a los peatones superar la Nacional VI sin peligro. Totalmente de acuerdo. La imagen de los aficionados en manada (no me entiendan mal, es una expresión) por la carretera jugándose el pellejo para ir a ver un partido no es de recibo a estas alturas de siglo, y aunque hay alternativas seguras como la calle Pousadela (más corredoira que calle, la verdad) es más incómodo el trayecto.

Una pasarela de la Nacional VI 
La Nacional VI cuenta con varias pasarelas, y me llaman la atención dos de ellas, construidas a pocos metros una de la otra y con todo lujo, ascensores incluidos, situadas en las inmediaciones del Ceao. Es llamativo que allí se hiciera ese dispendio, cuando los usuarios son los que son (poquitos) en lugar de poner una allí y otra en donde más falta hace, pero claro, de aquella Fomento era de un gobierno amigo y no procedía criticar sino aplaudir con las orejas. Ahora toca ponerse farrucos porque hay que aprovechar todas las balas.

Otra pasarela a escasos metros de al anterior
Conociendo el percal supongo que nos propondrán una pasarela “Haiga”, como el desproporcionado puente que destrozó una parte preciosa del Miño, habiendo opciones más razonables, económicas y estéticas. Personalmente, aunque esto es cuestión de gustos, veo más un sencillo paso como el que se hizo en la Tolda que un horror como los del Ceao, pero eso queda en manos de nuestros regidores, lo cual es para echarse a temblar.

La corredoira Pousadela
De lo que no hay duda es de que la pasarela es más que conveniente, al menos mientras no se solucione la cutre calle Pousadela, una posible alternativa de la Volta da Viña, o algún otro sistema que permita acceder con comodidad al estadio Ángel Carro. Sin embargo me temo que la percepción de conjunto no es uno de los puntos fuertes de nuestros próceres y que pondrán un parche que no tenga en cuenta la visión global, ya que no solo se trata de solucionar ese tema sino también la conexión con toda la zona del Palacio de Exposiciones y el parque del Miño.

La posible ubicación de la pasarela
Siempre me pregunto por qué para estas cosas no convocan un concurso de ideas de la ciudadanía. Entre todos a lo mejor tenemos un plan mejor que dejándolo en manos de unos pocos iluminados, pero claro, entonces las medallas no serían exclusivas… aunque tampoco las cagadas.

jueves, 31 de agosto de 2017

El corcho de la discordia



El Restaurante-Vinoteca Fumarel de Ribadeo está sufriendo las iras de los ignorantes que, con la osadía que caracteriza al tonto, atacan sin saber. Aunque mi relación profesional o familiar con la hostelería ya no existe, toda la vida vinculado a este mundo hace que me sienten mal este tipo de ataques basados en el desconocimiento y la estulticia.

El ticket de la discordia
El gran crimen del Fumarel fue cobrar un suplemento por el descorche de una botella, que supuso un revuelo en redes sociales en todo punto injustificado, debido a que hay que saber de qué se habla antes de empezar a soltar veneno.

Empecemos por dejar claro que los restaurantes no pueden cobrar ciertos suplementos como “cubierto”, “lavandería” u otras cuestiones que se entienden incluidas en el normal funcionamiento de un local de hostelería. Sin embargo sí pueden cobrar distintos precios en diferentes ubicaciones (por eso las consumiciones en terraza suelen tener un pequeño incremento) y por diferentes servicios que ofrezcan, siendo uno de ellos es el descorche. 

“¡Qué morro!, ¿así que me pueden cobrar la botella de vino y, además, el descorcharla?”, dirá el cuñado. Pues no, señor mío, “el descorche” es una tarifa que se cobra cuando uno se trae el vino al restaurante. “¿Y eso es posible?” preguntará nuevamente. Pues en algunos locales sí, una política peculiar pero no por ello tan extravagante ni mucho menos ilegal. Muy americana, y yo personalmente no la veo, pero cada uno...

El decorche no se refiere al mero hecho de abrir la botella, sino que incluye el servicio, las copas en que bebes el vino, la mesa en que las dejas, las sillas en que te sientas, el mantenimento del local, el personal y demás. Es decir, que si a ti te regalan una caja de buen vino en Navidad y quieres llevarla a una comida en un restaurante que acepta esta política, te cobran solamente la comida y “el descorche”. Si no te gusta la idea pides vino de la carta del local (lo que lógicamente es más caro) o te quedas en casa, las opciones son evidentes.

La comparación con cobrar por cocinar un solomillo, que he visto en algunos comentarios no es ninguna tontería, aunque sí el enfoque. A nosotros nos pasó algo similar en el Verruga con gente a la que “le regalaban” unos capones o marisco y te lo traían para que lo cocinásemos. ¿Acaso les parecería mal que le cobren a alguien por preparar la comida por el mero hecho de que traiga algunos de los productos? ¿Se supone que hay que prepararla gratis? Recordemos que los restaurantes no son ONG sino empresas que tienen que pagar a sus empleados, impuestos, facturas y, a ser posible, ganar dinero.

El Fumarel es vinoteca además de restaurante.
Es importante saber de qué se habla.
El problema del lío del Fumarel es que además de restaurante es vinoteca, y que metieron en el mismo ticket tanto la venta de la botella como el descorche, creo que es un error. En la factura que originó todo el cristo se recoge que los señores tomaron una botella de Pazo de Seoane por la que les cobraron 9 euros y además el famoso “descorche”. Busquen este vino en otros restaurantes y vean los precios en carta. Se sorprenderán, porque probablemente los clientes del Fumarel han ahorrado dinero, pero quizá habría sido más lógico que hicieran dos recibos, uno de la vinoteca y otro del restaurante para evitar esta confusión. Este pequeño y discutible error no justifica sin embargo la campaña orquestada contra el local.

No he puesto un pie en mi vida en el Fumarel y que yo sepa no conozco de nada a los propietarios, pero es irrelevante porque mi defensa no se basa en la amistad o la cercanía, sino en el sentido común y en saber un poquito de qué se habla.

La hostelería suele ser el blanco de toda crítica. A los que consideran que es tal mina de oro siempre les recomiendo lo mismo… ¡monten un bar! Luego hablamos.