viernes, 1 de diciembre de 2017

Descoordinación monumental

La Muralla de Lugo - Foto: Manuel Rego
Los actos por el 17º aniversario de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad son fiel reflejo de la realidad que sufrimos los lucenses en todos los temas: cada administración va por libre.

Los programas de actos del Ayuntamiento de Lugo y de la Xunta de Galicia, propietaria del monumento, que deberían ser complementarios y estar coordinados, en realidad se dan la espalda públicamente, anunciándose por separado e ignorándose como vecinos mal avenidos. El pobre nivel institucional de nuestros gobernantes se repite una vez más, dando pie a la decepción de una ciudadanía que asiste atónita a la inacabable campaña electoral en que estamos instalados y en que unos buscan perpetuar su cargo y otros conquistar prados provinciales más verdes.

El único punto de luz aparente en esta oscuridad es que la Xunta programa una interesantísima mesa redonda que tendrá lugar el sábado a las doce. En ella intervendrán, entre otros, el alcalde impulsor de la Declaración, Joaquín García Díez, y el que tuvo la fortuna de cosechar el resultado, José López Orozco. Los ponen al mismo nivel, les dan el mismo protagonismo más allá de siglas y de partidismos, pero no sabe uno si achacarlo a genuina generosidad o al intento de dar una patada en la espinilla dentro de casa. La experiencia no ayuda a ser optimista.

En cualquier caso es imprescindible que los lucenses tomemos conciencia de la situación, de la descoordinación monumental, de que veamos cómo se nos venden pequeños actos para tapar la inacción real en lo importante, que nos percatemos de que el éxito de una ciudad no se basa una fútil guerra continua entre sus instituciones. La Muralla fue construida como defensa, no para tirársela unos a otros.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 1 de diciembre de 2017

1 comentario:

  1. La moción para la solicitud de la declaración de la Unesco, aprobada por el Ayuntamiento de Lugo fue presentada por Xoan Carlos Carreira y Branca Rodríguez Pazos, del BNG. Tomás Notario, que era el Alcalde, la respaldó y asumió como propia. Y la gestionó.
    Por cierto, también fue Notario quien firmó el primer convenio de rehabilitación de la zona de A Tinería, tan de moda estos días.
    Una pena que ni Carreira, ni Branca Rodríguez Pazos ni Notario hayan sido convocados.Fueron ejemplo de como, desde posiciones antagónicas, se puede y se debe poder abordar el interés común.

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