martes, 2 de enero de 2018

El año de Lara Méndez

El reloj municipal va atrasado. La ciudad también. Foto: El Progreso
Nuestros políticos miden sus tiempos en ciclos de cuatro años, que es lo que duran los mandatos si todo va razonablemente bien o incluso aunque, como ocurre en Lugo, las cosas vayan como van, siempre que la oposición no se centre en lo que tiene que centrarse. Como el último año natural del ciclo tampoco es hábil en el sentido práctico de las cosas porque ya es “campaña electoral”, y teniendo en cuenta que las elecciones municipales serán el 9 de junio de 2019 podemos concluir que este 2018 recién estrenado es el último año “de verdad” de esta rueda de la fortuna que sufrimos.

Ahí tienen la explicación de este circo estéril de la cuestión de confianza, la inexistente moción de censura, el llanto y crujir de dientes, el rasgado de vestiduras y ese rollo del que nos tienen aburridos y que no valdrá más que para gastar tiempo de los ciudadanos leyendo y escuchando a sus próceres diciendo lo mala que es la alcaldesa y lo buenos que son ellos, o viceversa, que todo depende de si el cuento lo narran Blancanieves o la madrastra. Asignen ustedes los papeles según sus simpatías.

Lara Méndez. Foto: Twitter
También por eso la alcaldesa Lara Méndez ha sido hábil ahorrando su bala de plata presupuestaria, dejando para este año 2018 la herramienta que la ley le otorga de ligar la aprobación de las cuentas a una cuestión de confianza. Así puede hacer los números que le dé la gana sin la molesta interferencia de tener que dialogar con los grupos de la oposición, y como además para los cinco meses de 2019 puede prorrogar las cuentas y a nadie le va a extrañar que a escasas fechas de las urnas los demás partidos no le aprueben nada, no queda excesivamente mal. Las piezas encajan.

No habrá moción de censura, eso lo tenemos todos tan claro como que nueve, tres, dos, dos y uno no suman 17, porque como nos decía Félix en la Minerva no se pueden sumar patatas y carretillas. Jamás los partidos de esa supuesta izquierda montesa y comunista apoyarán a la también supuesta derecha reaccionaria y franquista y viceversa. Lo que importa no es quién es alcalde sino quién no lo será, y en esa convicción inamovible se basa la tranquilidad de Lara Méndez, no en el mérito propio, que ya es triste, sino en el demérito ajeno, el de una oposición que está más preocupada de ponerse verdes entre ellos en los plenos que en criticar la falta de gestión del Gobierno Local que pasa de puntillas entre los cadáveres de sus enemigos, asesinados mútuamente. Así se pueden llevar las cosas con calma con solo ocho concejales y aprobar por las bravas un presupuesto a tu medida sin más oposición que la mediática.

El plan es redondo, pero conlleva una responsabilidad tremenda. En estos dos años y medio de inacción se ha demostrado que la gestión no es la característica dominante de este grupo de gobierno. Han creado expectativas que a día de hoy están defraudadas, maquillándolas con medidas “estrella” tan humildes en la práctica como pintar unos límites de velocidad en esta o en aquella calle para que parezca que se hace algo y poco más. Pero aún están a tiempo de alcanzar la redención, aunque francamente no es algo por lo que yo apostaría porque el trabajo nace de la costumbre.

Si en este 2018 no son capaces de hacer algo decente no lo harán nunca. Tienen unos presupuestos aprobados a su medida y las manos libres para trabajar en la ciudad, con todo a favor salvo un Pleno que han convertido en hostil porque se han cansado de ningunear a sus otrora socios por activa y pasiva.

Es el año de esa Lara Méndez inteligente y encantadora. Falta saber si es capaz de sacar esta ciudad de su ya larguísimo letargo al que la condenó su predecesor, y ejecutar un presupuesto para el que no tiene excusa, porque lo aprobarán por sus cojones (perdonen la expresión) gracias a esa legislación que tanto critican, y sin que la oposición pueda cambiar una coma. Que el perro se coma los deberes no cuela en temas serios.

3 comentarios:

  1. Es el momento en el que la alcaldesa tiene que cortar de raiz los cánceres de su grupo de gobierno, entre otros su "concejala" de Cultura y "otros menesteres", si no todo seguirá siendo un " despropósito" para los Lucenses, que no sabemos lo que hemos hecho para merecernos esto. Gastarse por ejemplo más de 6.000€, SÌ,no me equivoco más de 6.000€ en un grupo infantil que apenas "casi nadie" conoce, y que este sábado dìa 30 en el Auditorio... no llegó ni a reunir ni a 150 personas, a pesar de las entradas que regalan y luego las contabilizan como vendidas.

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    1. PETIP POP
      6.630,80€. Nos ha costado, otra más de la "SUSODICHA"

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