martes, 9 de enero de 2018

¿Es auténtica la Mosquera?


Las fotografías más antiguas ya permiten ver la Mosquera,
pero ¿y si se "reconstruyó" antes de existir la fotografía?
La imagen más icónica de la Muralla romana de Lugo es, sin duda alguna, la de los “ojos” de la Mosquera. Tanto es así que los logotipos y cualquier representación de la Muralla indefectiblemente se refieren a ese punto del anillo de piedra que heredamos de nuestro pasado. Pero… ¿la Mosquera es auténtica?

Ayer, gracias a una publicación del arquitecto Manuel López Guiti, vi por enésima vez el grabado de 1850 de nuestra Muralla, en que se aprecian claramente los dos pisos que en origen tenían los cubos y que sobrevivieron durante siglos, hasta que el “avance” de la ciudad hizo que se fueran destruyendo, probablemente para usar sus piedras para construir las casas adosadas que se derribaron en los años 70.

El plano conservado en el Pazo de Tor podría ser revelador
Guiti también incluyó en su publicación un plano que nunca había visto, un detalle de un mapa de la zona que está en el Pazo de Tor, y en que se aprecian claramente cuatro juegos de ventanas de al Muralla, uno de ellos algo derruido lo que en mi opinión parece reflejar el gusto por el detalle del autor, que probablemente plasmó la realidad de su momento.

Tanto en el grabado del siglo XIX como en el plano los cubos tienen tres vanos, uno central y otro a cada lado de éste. Puede que hubiera otros dos, completando el cubo con cinco arcos pero eso ya es una teoría más que un hecho.

El caso es que la Mosquera presenta un frente diferente, con solamente dos arcos simétricos, es decir que no se corresponden ni con el grabado ni con el plano del Pazo de Tor. El punto central del cubo, en lugar de tener un hueco como parecería lógico tiene uno de los apoyos de los arcos y eso no parece tener mucho sentido.

La Muralla de Lugo fue construida siguiendo las indicaciones de Lucio Vitruvio Polion, el famoso arquitecto romano. En su libro primero, capítulo quinto, dice cómo se han de construir las murallas y torres. Sobre estas últimas afirma que han de ser circulares o poligonales para que los arietes no las destruyan con facilidad. También dice que “las torres deben elevarse por encima de los muros, con el fin de que desde las torres, a derecha y a izquierda, los enemigos puedan ser heridos desde ambos lados con armas arrojadizas, cuando intenten acercarse violentamente a la muralla”. Interesantísimo el libro, la verdad, aunque en la somera lectura que hice no me aclara cómo han de disponerse las ventanas de las torres, solo que han de permitir acceso a los laterales lo que se cumple con ambas disposiciones, de cuatro o cinco vanos.

El grabado más conocido es de 1850
y parece ser de la zona Norte de la Muralla
Las fotografías antiguas de Lugo nos dicen que la Mosquera “siempre” fue así, pero francamente tras visitar el palacio de Knossos, que es una estafa monumental, u otras ruinas famosas en las que se puede ver claramente el hormigón y la mano de la maquinaria moderna vayan ustedes a saber lo que es auténtico y lo que no. Si mis sospechas son correctas, lo lógico es que la Mosquera fuera “reconstruida” entre la fecha del grabado (1.850) y las primeras fotografías, a principios del siglo XX, lo que nos deja aproximadamente cincuenta años de margen.


Es un tema singular, simbólico, aunque siendo sinceros su importancia es relativa. El hecho de que la Mosquera sea el único vestigio de la doble altura que en su día tuvieron las torres de la Muralla la hace única, por falsa que pudiera ser, pero al menos me gustaría que algún experto lo aclarase. Por curiosidad simplemente.

Reconstrucción de la Muralla en todo su apogeo asumiendo los vanos del grabado,
que chocan con la disposición que se aprecia en la Mosquera

5 comentarios:

  1. Alberto Fernández9 de enero de 2018, 9:54

    Interesante post. Y te respondo con lo que sé: no tengo ahora mismo la referencia (estoy en la oficina), pero creo recordar que en casa sí. Leí hace tiempo que una de las múltiples reformas que hizo en Lugo el arquitecto portugués Alejo Andrade Yáñez, si no me equivoco en la primera mitad del siglo XIX, se llevó a cabo precisamente en este tramo de la Muralla. No recuerdo ahora los detalles pero creo recordar que en la memoria de los trabajos que llevó a cabo dejó constancia del estado de casi ruina en el que se encontraba esta torre de la Muralla, y que la reparó como pudo más que nada para dejar constancia y ejemplo de cómo pudo ser, aproximadamente, la torre original. Y el resultado de sus trabajos sería (no tengo constancia de reformas posteriores) lo que podemos ver hoy en día. A ver si por la tarde/noche consigo encontrar la referencia en casa. Habitualmente te escribo en twitter, pero esta respuesta es demasiado larga para ponerla allí. Incluso con 280 caracteres jeje. Un saludo.

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  2. Siempre me había planteado lo mismo, aunque no ahondé en investigar.
    En un cubo -creo que el LXXXIII- se llevó a cabo hace unos años una reconstrucción que seguramente estuvo dirigida por algún arqueólogo; consistió en reproducir una especie de saeteras en el murete y que si existieron en la muralla, debió ser en época medieval. A donde quiero llegar es a que podría ser interesante a modo ilustrativo y para goce general, que se reconstruyera un cubo completo con su torre de dos pisos, sus ventanales, su tejado, etc., algo que pudiera dar un "plus" a la visita a nuestro mas emblemático monumento. Eso si, informando con claridad que se trata de una reproducción.

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    1. Lo de la reconstrucción de un cubo lo planteé yo hace un montón de años y casi me comen vivo. Pero estoy de acuerdo, sería una opción más que razonable.

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  3. Alberto Fernández9 de enero de 2018, 18:30

    Buenas tardes. Ya he conseguido encontrar la referencia que mencionaba por la mañana. Se trataba del libro "A Muralla de Lugo, Patrimonio da Humanidade" publicado en 2004. En primer lugar debo corregir la procedencia del arquitecto Alejo Andrade Yáñez, ya que según este libro, era de Monforte y no portugués (la memoria de uno no es lo que era). Y ya metiéndonos en el tema en cuestión, en la capítulo "Reformas e reparacións", más en concreto "Restauracións e reformas da guerra carlista" se menciona lo siguiente (cito textualmente): "A guerra civil de 1834, na que don Carlos, irmán de Fernando VII, disputaba o trono á súa sobriña Isabel II, tivo notables consecuencias para a Muralla, tanto no que se refire a obras de consolidación e reparación en xeral, como a outras que chegaron a permanecer no tempo. [...] Por medio do presuposto elaborado polo tantas veces citadi Alejo Andrade Yáñez, que ascendía a 78.500 reais de vellón, coñecemos o estado da Muralla, que él cualifica como deplorable. Segundo él, na Muralla, que comprendía "unas tres mil varas lineales incluyendo la curva de sus torreones", había que facer moitas reparacións, como encher as gretas e ocos nos paramentos, e recebar as xuntas das pedras. [...] Esta reforma xeral da Muralla afectou á desaparición de varios cubos, especialmente ós restos que quedaban dos pisos superiores, dos cales Andrade conservou o da Mosqueira, para que as xeracións futuras soubesen como eran as torres da Muralla, unha visión arqueolóxica moi a ton coa corrente inglesa da época."

    Ahora que leo la referencia exacta, no me queda muy claro si Andrade la dejó como estaba o la reparó. Yo creo, por lo que he leído y visto, aunque sin ser un experto en la materia, que la técnica constructiva que se ve hoy en día en esa torre no es romana.

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  4. Alberto Fernández9 de enero de 2018, 18:34

    Y ya que leo el otro comentario publicado, de "Anónimo", aprovecho para hablar de lo que él saca a la luz. Si no me equivoco esas saeteras (también conocidas como troneras), fueron exhumadas no sé si en los años 90, y eran originales del siglo XIX (seguramente de la misma etapa de las guerras carlistas). Y si bien no son originales romanas, parece ser que los pretiles (los muros que impiden que nos caigamos al vacío cuando paseamos por la Muralla mirando al móvil, jeje) eran almenados (como las torres de los castillos) y no lisos como los vemos ahora.

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