martes, 20 de febrero de 2018

¡Un millón de visitas!


Es coincidencia que por segundo día consecutivo toque mirarse algo el ombligo, pero es que oigan, 1.000.000 de visitas son una barbaridad de visitas y ayer pasamos esa barrera en este blog. Ya sé que hoy en día esa cifra la alcanza en cuestión de días o incluso horas un vídeo de esos “virales” en que alguien le pega una bofetada a otro o en que un niño pequeño o un perrito hace una monería, pero no aspiro a semejante cosa porque este blog es una cosa muy personal de una pequeña capital de provincias y no tiene vocación universal. Jamás pensé llegar a ese número, si les soy sincero.

Como ya les he dicho en varias ocasiones, tener un blog es un cierto ejercicio de narcisismo, de pensar que uno tiene algo interesante que decir o ideas y puntos de vista que compartir con los demás. Es mi caso, sí es el caso, hay que reconocerlo. Me parece que esta ciudad necesita un poquito menos de falsa modestia y un bastante más de implicación, sea con propuestas e ideas o con pasos adelante en la dirección que sea, incluso en la equivocada porque el movimiento es bueno cuando la alternativa es la parálisis total.

Comencé a escribir esta bitácora al poco tiempo de dejar de trabajar como asesor de Joaquín García Díez. Dejé el puesto cuando Joaquín abandonó la portavocía del grupo municipal del PP, partido que más tarde abandoné también por muchos motivos explicados en su día, pero sin dejar de mantener contacto con los amigos que todavía militan en esa agrupación. Trabajar con Joaquín fue sin duda la etapa profesional más bonita que he vivido, por haberlo hecho junto a una persona a la que admiraba desde hacía muchos años y con la que me alegra poder decir que a día de hoy me une la amistad. Quizás eso me hace algo subjetivo cuando hablo de su etapa como alcalde, pero francamente, no he variado mi discurso al respecto desde la época en que no nos conocíamos así que me parece que no es el caso. Me enseñó muchísimo, a pesar de que es infinitamente más lo que no pude aprender de él que lo que logré apuntar, pero espero poder seguir instruyéndome a su lado durante muchos años. Con Joaquín comparto la inquietud por este Lugo nuestro, tan hermoso, tan encantador… y tan difícil de movilizar para casi cualquier cosa. 

Esa inquietud fue la que me hizo iniciar este blog, casi como una terapia particular, como un lugar donde poder hablar de lo que me apasiona desde toda la vida: Lugo, la ciudad que desde mi juventud todos mis amigos querían abandonar. Yo nunca tuve el impulso de marcharme de Lugo, salvo un momento puntual por cuestiones personales, pero por suerte el apego a las raíces familiares evitó que cometiéramos el error de marcharnos, la equivocación de caer en aquella tentación momentánea.

Durante varios años las visitas fueron muy pocas, como era de esperar. Mil visitas al mes, dos mil como mucho, eran la media habitual hasta que hace cuatro o cinco años la cosa despegó, en gran parte gracias a la difusión de Internet y a que algunas personas son fieles lectores diarios, cosa que les agradezco infinitamente, incluso a aquellos que me escriben para criticar una postura, lo que si se hace con argumentos me parece maravilloso.

Esto es un blog a caballo entre lo personal y lo ciudadano. En estas entradas se han denunciado cuestiones que generaron portadas de periódicos y también se ha hablado de cosas muy personales. Incluso me sirvió en parte para sobrellevar como pude el fallecimiento de mi añorada abuela Emilia, compartiendo con ustedes algunos recuerdos de una mujer única.

A día de hoy sigue habiendo entradas de 250 lectores y otras de varios miles, según el tema. La más visitada fue del 7 de agosto de 2017, y se recogía la apertura de la primera playa canina “de verdad” de la provincia de Lugo. La segunda iba sobre las estrellas Michelín y su inexistencia en Lugo… los temas que se alejan de la política son los más leídos por ustedes, cosa a tener en cuenta si bien me tira más hablar de lo que me apetece que la búsqueda de la visita, entre otras cosas porque no me reporta beneficio alguno el tener muchos lectores, salvo el moral, claro.

Desde que tengo este blog he recibido un ingreso de 70 euros de los anuncios de Google. En ocho años no es que sea la panacea, porque no llega ni para pagar el dominio de Internet, pero bueno, algo es algo. Tampoco escribo para lucrarme la verdad, e incluso los artículos que publiqué en la prensa local fueron siempre desinteresadamente.

No puedo terminar este artículo sin dedicar un párrafo a los agradecimientos. El primero para ustedes, mis queridos lectores, que tienen la paciencia de seguir mis largas parrafadas (soy incapaz de reducirlas) y que me han animado en momentos de tribulación, sin ustedes probablemente habría colgado el teclado hace mucho tiempo. El segundo a los grupos de Facebook que diariamente permiten que se publiquen estos artículos, haciendo mención especial a “No eres de Lugo si...” y “Eres de Lugo si...”, y a los administradores por su paciencia y tolerancia cuando ha habido ciertas dudas sobre la conveniencia o no de mantener una entrada. También a los amigos de Galicia Digital por reproducir muchos de los artículos de este blog, y a El Progreso y La Voz de Galicia por haberme dado cancha en sus medios en varias ocasiones. Y el último, el más importante, a Marcos, por estar siempre ahí y ser el pilar inamovible que ancla mi mundo.

A todos muchísimas gracias por este primer millón de visitas. ¡Vamos a por el segundo!

lunes, 19 de febrero de 2018

Entrevista en La Voz de Galicia al Presidente de Lugo Monumental (sí, soy yo)...

Aunque tener un blog es un acto de cierto narcisismo, tengo que reconocer que la entrada de hoy, la entrevista que me hizo Laura López para La Voz de Galicia y que ayer publicó este periódico, me da un poquito de apuro, aunque no se lo crean. Sin embargo, al ser un tema de una asociación y no una cuestión personal, y siendo éste un blog en que recojo cuestiones del día a día y de Lugo y se cumplen ambos requisitos, me he animado a publicarlo. Espero que les parezca apropiado.

Foto de Carlos Castro para el artículo de La Voz de Galicia.
¿Por qué decidió volver a optar a la presidencia de la asociación?
Dejé Lugo Monumental al cerrar el negocio familiar, el Verruga, pero con la edición del libro de recuerdos y recetas del restaurante se generó una modesta actividad económica que justifica mi pertenencia a la Asociación, y por eso regresé. En cuanto a la candidatura a la presidencia, aunque hubo bastante gente que me lo pidió no tuvieron que insistir demasiado ni fue ese el motivo, para qué nos vamos a engañar, es que echaba de menos la actividad.

¿Qué balance hace de estos dos primeros meses al frente del colectivo?
Se cumplen el 27 de febrero esos dos meses. Hemos estado bastante ocupados reorganizando internamente la Asociación, pero también hemos estado pendientes de temas de interés para la ciudad, tanto de gran calado como el futuro de San Fernando, como de detalle con iniciativas sobre tráfico en zonas puntuales. Aunque es un periodo muy breve para hacer balance, estoy satisfecho del arranque. Ojalá podamos mantener el ritmo.

¿Cuáles son las prioridades que se marca en esta nueva etapa?
Las mismas que tenía en los años 2012 a 2015, porque lamentablemente todo sigue más o menos igual. Las iniciativas que propusimos siguen en un cajón y el casco histórico sale adelante pero no gracias a la labor de las administraciones, sino a su pesar. Incrementar las familias viviendo en el centro, realizar actividades atractivas, potenciar la Plaza de Abastos y dinamizar el casco histórico en su conjunto son nuestros objetivos básicos.

¿Con cuántos socios cuenta la asociación en estos momentos? ¿Iniciará una campaña de captación de socios?
Tengo que reconocer que estamos orgullosos de que en estos dos meses hemos crecido un 30%, y ya contamos con 80 empresas asociadas, que no es poco teniendo en cuenta que solo actuamos dentro de murallas. Creo que esto indica que parece que está calando nuestra forma de actuar. 

¿Cómo valora el servicio de limpieza y recogida de basura en el casco histórico? ¿Cuál es su propuesta?
El sistema de recogida de basuras no es malo, aunque por supuesto hay cosas a mejorar, como el tamaño de los camiones que circulan por el centro. La limpieza es otro cantar, ahí sí que se echa de menos mayor atención al detalle y que las máquinas pasen por ciertas zonas que parecen abandonadas desde hace mucho tiempo.

¿Qué opinión le merece la gestión del tráfico y aparcamiento en el centro? ¿Qué propone Lugo Monumental en materia de peatonalización, sistema de autobuses urbanos y aparcamiento (ORA, párkings...)?
Somos partidarios de la peatonalización del casco histórico, con accesos para garajes y transporte de mercancías como es obvio. Ahora mismo hay varios problemas, unos puntuales y otros genéricos, que nos hacen estar en un punto intermedio entre calles peatonales y no peatonales que no es positivo. 
Peatonalizar no es impedir el paso de coches, es dar alternativas. El transporte público en Lugo sigue siendo desastroso, con horarios absurdos y sistemas que costaron mucho dinero y que no funcionan. El usuario sigue sin tener buenos horarios y sin saber a qué hora pasa su autobús y eso es inaceptable.
En cuanto al aparcamiento, mejorar Santo Domingo ampliando el espacio para los vehículos es prioritario, como también lo es organizar límites de estacionamiento en lugares puntuales de la ciudad. Eso no quiere decir que vuelva la ORA ya que si la gente no quiere pagar por aparcar en un subterráneo menos lógica tiene aún pagar por aparcar en la calle.

Otra de las reivindicaciones de la asociación había sido la promoción de Lugo para iniciar el Camiño Primitivo y recuperar la credencial. ¿Cómo está este asunto?
Hubo un gran conflicto cuando se puso en marcha la Credencial, pero entendemos que está superado porque en Santiago dan la Compostela con la Credencial de Lugo, como no podía ser de otra manera ya que está avalada por el Obispado de nuestra ciudad. Por lo demás el tema está demasiado parado, ya que no se le ha prestado atención y las instituciones ignoran el Camino Primitivo de Santiago por razones que me resultan incomprensibles.
Lugo es la primera ciudad del Camino Primitivo desde la que se puede obtener la Compostela. Es el Sarria del primero de los caminos, y eso unido a que somos la Ciudad del Sacramento debería darnos una importancia que se soslaya. El Camino es una de las grandes oportunidades de esta ciudad.

¿Han recibido contestación del Concello a sus últimas propuestas sobre pasos de peatones sobreelevados en la Ronda y modificaciones para el acceso a garajes en San Marcos y el callejón das Estantigas?
No, no nos han contestado, aunque es cierto que tenemos pendiente una reunión con la Alcaldesa y hemos remitido a su equipo una serie de temas entre los que figuran esos puntos para que el encuentro sea de trabajo y no una mera cuestión formal.

¿Tienen en mente alguna otra propuesta o proyecto para poner en marcha?
Sinceramente, demasiados, pero intentaremos sacarlos adelante como siempre, con trabajo y con la colaboración de nuestros imprescindibles asociados. Somos una entidad muy modesta porque no solicitamos ni aceptamos subvenciones. Creemos que comprometerían la independencia de nuestro colectivo y esa política tiene un precio, el de tener que trabajar más para superar esa falta de medios, pero lo asumimos y pagamos con mucho gusto.

La entrevista

viernes, 16 de febrero de 2018

¿Qué pasa con la Banda Municipal de Lugo... y con la escuela?


La banda de música con su antiguo director al frente. Hoy están "descabezados"
Foto: La Voz de Galicia 

No son buenos tiempos para la lírica, porque si hay crisis lo primero que salta por la ventana son los lujos y lamentablemente en este santo país se considera la cultura como tal, mientras que son “cuestiones de Estado” cosas como el fútbol o el Sálvame del color que sea. Esa percepción inicial nos permite ser poco optimistas respecto a actividades tan tradicionales y tan nuestras como la banda municipal.

Aunque mi abuelo Cándido murió siendo yo muy pequeño, recuerdo claramente ir con él los domingos por la mañana a escuchar a la Banda tocando en el templete de la Plaza de España. Probablemente por eso asocio esos conciertos con los tebeos de Mortadelo y Filemón, el cine en el Gran Teatro, y los billetes de cien pesetas de Manuel de Falla que de vez en cuando caían como un maná del cielo y que nos permitían comprar cromos de E.T.

Sin embargo, más allá de los recuerdos personales de cada cual, la banda municipal es un bien público a proteger, y sin embargo está como está, con infinidad de problemas y con sentencias que han dado al traste con algunas iniciativas que se habían tomado para “rentabilizar” la inversión.

Los tradicionales conciertos en verano de la Banda
Foto: Cadenaser.com
Lugo cuenta actualmente con 18 músicos en la banda, número claramente insuficiente para una agrupación como esa. Como quiera que al Ayuntamiento le parecía un exceso tener a toda esta gente a sueldo para tocar una vez a la semana, se inventaron, con buen criterio, una “escuela de música” en que estas personas aprovechaban su tiempo en enseñar a los lucenses a tocar algún instrumento. La extraordinaria acogida de la gente hizo que se consolidara como uno de los puntos importantes de educación cultural de esta ciudad, pero como suele suceder en Lugo tuvo un rápido varapalo.

El sindicato CSIF recurrió ese “doblete” de músicos y maestros y logró, triste logro para Lugo, que los juzgados anulasen la modificación de la RPT por la que se permitía esa tarea adicional, con lo que los muchos usuarios de la Escuela están preocupados porque ven que por el momento no parece haber mucho futuro para una actividad que les estaba reportando grandes satisfacciones. Sigue funcionando, pero en falso, porque la sentencia está ahí pero no se ha ejecutado, cosa que por cierto supongo que puede traer problemas algún día porque a los juzgados no les hace mucha gracia que se les ignore.

Tampoco se puede obligar a los músicos a ejercer esas funciones, ya que sean laborales o funcionarios (hay de todo) sus contratos no contemplan entre sus tareas la de ser docentes, entre otras cosas porque los grupos a los que pertenecen no lo permitirían y hay músicos con titulación superior y otros sin ella, así que el berenjenal está servido.

Algunas actividades de la Escuela en la calle.
Foto: La Voz de Galicia
Pero no solo la Escuela de música tiene problemas, también la propia banda municipal como tal es un hervidero de conflictos. La jubilación del anterior director, Rosendo Ivorra, que además de tomar literalmente la batuta de la agrupación era el jefe de servicio desde el punto de vista administrativo, ha sumido en un caos a la banda, y no parece que tengan muy fácil salir, porque hay desde desencuentros personales a acusaciones de agresión entre sus miembros.

La jubilación de Ivorra tuvo lugar en noviembre de 2016, y era algo que obviamente se sabía porque los años no se detienen para nadie. Sin embargo, año y medio más tarde no hay nadie en su puesto y aunque desde el Gobierno probablemente se culpará a Rajoy no veo que las demás ciudades tengan el nivel de problemas de personal que hay en Lugo, ni antes ni después de la aprobación de esa supuestamente malvada Ley, pero que tampoco modifican los demás partidos ahora que el PP no tiene mayoría en el Congreso.

Si no hay director ni jefe de servicio, ¿quién dirige la banda? Buena pregunta. Hay una especie de director “alternativo” que no tiene tal nombramiento, con lo que nadie tiene por qué hacerle caso legalmente hablando, y una suerte de “directiva” para la escuela de música, pero cuya estabilidad es discutible a la vista de la sentencia. Por si eso fuera poco la parte de la Banda de Música como tal depende de Cultura y la de la Escuela de Música de Educación, así que tienen dos concejales a los que contentar. Complicado.

En cualquier caso el problema de fondo es que ahora mismo tenemos 18 personas que no tienen muy claro qué futuro les espera, además de todos los usuarios de la escuela, y que a la Banda ya no se le escucha tocar como antes. Esperemos que cuando mejore el tiempo y llegue la primavera recuperemos, como toda la vida, a la banda de música los domingos por la mañana y los jueves por la tarde. Personalmente la echo de menos.

jueves, 15 de febrero de 2018

Sírvase usted mismo

Echarse gasolina uno mismo te ahorra unos céntimos por litro, sí. Pero te la echas tú.

Cuando en Lugo se instalaron las primeras gasolineras de “sírvase usted mismo” en la antigua nacional VI las colas eran interminables, porque te ahorrabas una pasta en cada depósito. Siguen teniendo un precio muy competitivo respecto a las demás, aunque tengo la sensación subjetiva de que ya no hay tanta diferencia.

Una de las cadenas habituales que andan por ahí nos recomienda no acudir a gasolineras de autoservicio, con poderosos argumentos como el de la destrucción de empleos y que los seres humanos de a pie no estamos cualificados para manejar sustancias peligrosas por lo que podría ser un riesgo echarnos gasolina al coche.

Siendo sinceros este último argumento me parece un poco exagerado, una salida de pata de banco a la que agarrarse por decir algo, ya que si seguimos esa lógica tampoco podríamos tener en casa un litro de lejía porque es muy arriesgado que es un producto tóxico. No nos volvamos locos.

El argumento que sí puede ser interesante es el primero, el de la conservación de una larga lista de empleos que ya no es que sean los más estables del mundo ni mucho menos. Pero me llama mucho la atención lo específico de estas campañas, ya que solo nos hablan de gasolineras, obviando muchos otros sectores en que sustituimos a los trabajadores por el “sírvete tú mismo” para ahorrarnos unas perras, o a veces ni eso.

Los ejemplos más evidentes son el onmnipresente Ikea o la plaga de los McDonald’s. En ambas cadenas se sustituye la mano de obra profesional por la del propio cliente, que carga sus propias mercancías o hace largas colas para recibir su trozo de carne entre panes. Ahí no he visto yo hasta el momento protesta alguna, ni consideración hacia los empleos perdidos por los dependientes que prácticamente no hay en la mueblería sueca o los camareros inexistentes de la cadena americana.

Los seres humanos somos caprichosos y reclamamos una atención en las gasolineras que muchas veces no solo no echamos en falta sino que nos sobra en otro tipo de establecimientos. Cuando la gente entra a curiosear en las tiendas el amable “¿puedo ayudarle en algo?” que tradicionalmente era señal de buena atención ahora es poco menos que una molestia, porque lo que parece que gusta es revolver y cotillear sin que nadie venga a dar la brasa. Esa es una de las razones, probablemente, de que los comercios tradicionales de Lugo vayan perdiendo terreno frente a la todopoderosa Zara y las demás cadenas que ocupan cada vez más bajos en nuestra ciudad.

En paz descansen. Menos mal que aún quedan
tiendas especializadas con encanto
Otro de los ejemplos de cabecera, tan extendido que ya es la norma, son los supermercados. ¡Qué tiempos aquellos cuando abrió Carrefour en las Saamasas (Continente de aquella) y era un acontecimiento social bajar con el coche a llenar el maletero! Ya había los Gadis y alguna cadena más, pero nada que ver. Se había acabado el colmado donde te atendían y te ponían lo que pedías. Recuerdo el de Concepción Arenal esquina Camiño Real con mucho cariño, y las tiendecitas de barrio en La Milagrosa de cuando era muy pequeño. Ahora eres tú el que coge el carrito y va de lineal en lineal comprando algunas cosas que necesitas y otras muchas que no.

Hemos picado como tontos, y creemos que es el no va más de la comodidad el hacer nosotros mismos las cosas, y quizás el sistema tiene sus ventajas para el consumidor, pero desde luego más tiene para la empresa que puede atender a cientos de clientes con cuatro o cinco empleados, cosa inimaginable hace unas décadas. Llegaremos al día en que el contacto humano profesional se reduzca a las profesiones en que es indispensable tener gente delante, y aún así veremos cómo éstas se van reduciendo porque es más barato mantener un cajero automático en la calle que un empleado en una oficina.

¡Claro que todo tiene sus ventajas!, pero por favor, antes de entrar a compartir campañas piensen en si son o no son arbitrarias, porque todo es una forma de llevar el agua a tu molino.

miércoles, 14 de febrero de 2018

Necesitamos un debate serio sobre el cuartel de San Fernando

Una de las vistas del posible colegio en San Fernando según la visión presentada por Ciudadanos
Recoge La Voz de Galicia de hoy que la Xunta considera que no es necesario un nuevo colegio en el casco histórico porque sobran plazas. Este titular parece dar la razón a quienes apuestan por el uso de San Fernando como Museo, pero claro, siempre que cojamos el rábano por las hojas. Veamos por qué:

Por un lado es sorprendente que los que claman contra la administración autonómica por no querer hacer el museo en el viejo cuartel alegando que hay demasiados museos en la ciudad acepten sus mismos argumentos cuando no quiere hacer el colegio en el viejo cuartel alegando que hay demasiados colegios. Como mínimo es chocante, no me dirán que no. Es como cuando el Ayuntamiento, que tan preocupado se muestra con el respeto al edificio como BIC, maltrata a su propia sede como les decía en el artículo del lunes. Al final lo que nos dejan es la sensación de que sólo es una lucha política y que Lugo es lo de menos.

Por otra parte, el argumento de que no se piden plazas es engañoso, ya que el único colegio público de la zona, el Quiroga Ballesteros, está como está y tiene las instalaciones que tiene, con lo que difícilmente va a ser la primera opción de alguien. Para hacerles un paralelismo, es como argumentar que Lugo no necesita mejorar el tren porque hay muchas plazas vacías, una lógica aparentemente sólida pero perversa. ¿Qué ha de ser antes, el huevo o la gallina? ¿Los servicios o su demanda? ¿Aceptamos que si un hospital tiene algunas camas vacías se dejen de mejorar sus servicios?

Con todo esto parece que sigo apostando claramente por el colegio en San Fernando, y así es, aunque tengo que decir que el lunes por la tarde un amigo se sentó conmigo a explicarme sus sólidas razones por las que ese espacio ha de ser un Museo de la Romanización. Me expuso argumentos de peso que hasta ahora no había escuchado ya que los que he visto defendiendo este asunto lo resumen en “un Colegio no puede ser y hace falta el museo”, y claro eso es poco decir.

Algunos de los restos que hay en San Fernando
San Fernando es un yacimiento arqueológico en sí mismo. Hay restos de lo que parece ser una domus en una de sus esquinas, con hipocausto y todo, y otras áreas del viejo cuartel parece que también son susceptibles de tener numerosos restos. Supongo que Santa María también tendría, porque en esa zona estaba el campamento original romano que dio origen a la ciudad, así que en eso podríamos estar a la par, si bien no siempre la calidad de los yacimientos es la misma.

Además de eso, el espacio del cuartel, según sus datos, llegaría para el museo. Es una de las cuestiones que más me han preocupado siempre porque me parece absurdo tener los restos desperdigados por varias ubicaciones, y en eso reconoció que es probable que si se hace en San Fernando tuviéramos que tener fuera de esa localización almacenes, pero con piezas menores de las que no tienen un excesivo valor.

La conversación que tuve con esta persona, un reconocido arquitecto de la ciudad, tuvo lo que echo en falta en el debate sobre este asunto: datos, argumentos, razones y motivos. No se trata de ver quién la tiene más larga o quién puede más, sino de qué es lo mejor para el casco histórico y para Lugo en su conjunto. Les diré que no es que me convenciera, pero sí que me ha hecho volver a replantear el asunto desde cero, que es la forma de ver estas cosas, y es cierto que hay argumentos de peso para cualquiera de las dos posturas.

Un debate público, abierto, con datos y con argumentos me parecería lo más razonable. A pesar de lo que pueda parecer en ocasiones por la vehemencia con la que defiendo mis opiniones, no soy una persona difícil de convencer, sólo hay que darme mejores argumentos que los míos. Habrá que poner ambas posturas en una balanza pero, por favor, sin más interés que el de nuestra ciudad. Todo lo demás sobra.

lunes, 12 de febrero de 2018

Pocas luces... y tapadas


La sensibilidad hacia los edificios históricos parece ser algo escaso en nuestra ciudad. En Lugo se veía con impasibilidad cómo caían fantásticas construcciones como el edificio de la eléctrica de la plaza del Ferrol, cómo viejas casas de piedra iban siendo sustituidas por mamotretos de hormigón y metal, o que edificios en lugares clave como el fondo de la plaza de España se coronaban con plantas adicionales que son aberraciones urbanísticas. 

El mismo tipo de personas que firmaron los permisos para aquellas barbaridades o que las contemplaban sin decir esta boca es mía vuelven a guardar silencio o a ser incluso cómplices necesarios cuando vemos que se maltrata al patrimonio de la ciudad, y el poco cuidado que hay para la conservación de edificios históricos. Para muestra un botón. 

Durante estos días de Carnaval el clima no está siendo el mejor del mundo. La insistencia que las instituciones lucenses tienen en promocionar esta fiesta es digna de mención, ya que cual Felipe II se envía a la Armada a una tormenta perfecta que hace que en este caso sea complicado animarse a salir disfrazado a la calle. Para paliar los efectos de la lluvia, han instalado nuevamente unas carpas en la plaza de España donde refugiar a los valientes que se atreven a carnavalear (si es que tal verbo existe) por ahí, cosa que está muy bien pensada y que habría que aplaudir… si no fuera por el “cómo”. 

El círculo rojo señala que los daños sí son reales en ocasiones
si bien esto fue anterior a la propia carpa.
Frente al Ayuntamiento se han instalado dos carpas. Una está muy bien, en la zona de la explanada que está más hacia los jardines. El problema es la otra, que se pone tapando la iluminación de Carnaval, que se convierte en un borrón a través del plástico de la carpa, y para mayor fantasía se ata ¡al edificio! Sí, ya sé que unas cinchas no van a tirar las enormes pilas de piedras que llevan ahí siglos, pero es llamativo que precisamente en una de esas bases todavía está la huella de los últimos daños causados a un inmueble que debería ser mimado por lo histórico y lo simbólico. Será que no hay plazas en el centro donde montar carpas, o será que quienes las ponen no tienen muchas ganas de andar por la calle con este frío. 

Francamente, será que estamos de puente o que me canso de repetir estas cosas, pero ya no sé cómo decir que hay que tener un poquito de cuidado… ¿será la clásica prédica en el desierto?

Muy bonitas las luces, supongo.

viernes, 9 de febrero de 2018

Otro magnífico edificio de Lugo que me da que va a quedar abandonado

La entrada de las instalaciones de ASPNAIS, que en breve quedarán vacías.


Cuando les digo que en Lugo no tenemos remedio en ciertas cuestiones no lo hago por decir, sino porque me resulta una dolorosa realidad. Ayer, contestándome a lo de la propuesta del Colegio en San Fernando una persona de Lugonovo me indicaba que es imposible porque hay un informe municipal que dice que sería ilegal. Consultada tal cosa, resulta que ahora me cuentan que tal informe no existe, que fue simplemente una “opinión de pasillo”, un comentario que dijo el primero que pasó por allí. El de En Marea (bueno, ya saben que se ofenden mucho si uno dice que son de Podemos, o de En Marea, pero la confusión interesada en épocas electorales les molesta menos, pero ya saben de qué hablo) insiste en su existencia. Pues nada, habrá que pedir por escrito que se aclare esta cuestión para ver quién nos está tomando por idiotas.

La desconfianza viene de esa costumbre tan arraigada y muy pedestre de inventarse argumentos si no los hay, y achacar las opiniones personales y subjetivas a “informes técnicos”, como aquel del servicio de economía que decía que los argumentos que se presentaban contra las tasas de ocupación de vía pública eran una estupidez, aunque luego Su Señoría los aceptó y anuló parte de esas tasas. No todo lo que firma un técnico es cierto, sino una opinión, autorizada, pero opinión a fin de cuentas. Las decisiones las tienen que tomar los políticos, que para eso están, y los técnicos han de hacerlas viables o dar razones objetivas para descartarlas, pero no imponer su criterio por razón de un título. Si quieren gobernar, que se presenten a las elecciones… y ganen.

El Cuartel lleva tres lustros vacío. Casi prefería que siguiera ahí el ejército durante todo este tiempo, que al menos lo tenía funcionando. Pero Lugo funciona así. Dejamos que las cosas se estropeen para después gastar ingentes presupuestos de dinero público en arreglar lo que con una fracción estaría en perfecto estado.

Otro ejemplo de falta de previsión: todos sabemos desde hace años que ASPNAIS abandonará en breve las instalaciones que tiene en la Rampa de Claudio López. Han realizado en un plazo brevísimo la adaptación del San José, algo apropiado para una entidad privada, ya que si fuera un tema de la administración a estas alturas aún estarían redactando las bases de adjudicación del proyecto de demolición de las zonas a eliminar, por decir algo.

La espectacular parcela donde está ahora ASPNAIS
La que deja ASPNAIS es una impresionante parcela de más de 3.000 metros cuadrados, con otra pegada de otros 4.000 y con edificaciones de 4.000 metros cuadrados construidos. Vale que estarán un poco desfasadas, pero no me dirán que no sería un sitio magnífico para hacer una residencia de personas mayores, con un extraordinario jardín que se podría abrir al público, con centro de día e instalaciones de todo tipo. Ya lo mencioné en este mismo blog hace un año, pero lógicamente nadie me hizo caso, por eso insisto.

El centro de ASPNAIS es de la Xunta, otro melón que a ver para qué se usa. ¿Pasará años cerrado a cal y canto, pudriéndose y deteriorándose? ¿Dejarán de funcionar los ascensores y las máquinas por falta de mantenimiento? ¿Se pudrirán las puertas y ventanas, se romperán los cristales y habrá vandalismo en un espacio tan amplio? ¿Se dejará de cuidar el jardín?… Todo eso se podría evitar con un poquito de previsión.

Sabemos que ASPNAIS se trasladará en este año, puede haber una duda de unos meses, pero lo hará. ¿Hay algún plan para usar el espacio que deja? Lo dudo bastante, porque ya nos lo habrían vendido cien veces con ruedas de prensa y gráficos de colores. Probablemente habrá que darle un repaso a las instalaciones, claro, pero nada que ver con las extraordinarias cifras que costará ponerlo a andar dentro de diez años, cuando tengan a bien despertarlo del letargo que en breve comenzará.

A día de hoy tiene 39 habitaciones, fácilmente ampliables porque espacio hay para dar y tomar. Lejos de las más de doscientas plazas de las Gándaras, lógicamente, pero no todo tienen que ser grandísimos complejos, la residencia de mayores de La Milagrosa tiene 50 por ejemplo.

En cualquier caso lo que no puede pasar es que esto sea otro mamotreto vacío, muerto del asco. Miren cómo está el antiguo hospital de Castro, abandonado a su suerte por la Diputación. ¿Pasará igual aquí? Tiene todas las trazas.

El hospital de San Rafael, abandonado a su suerte. Foto: La Voz de Galicia

jueves, 8 de febrero de 2018

Censura 2.0

El puzzle del delito
Tengo miedo. Verán, en la entrada de casa tengo un puzzle de 8.000 piezas y de casi tres metros de largo que reproduce los frescos pintados por Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Hasta hoy me parecía una impresionante obra de arte, pero estoy empezando a temerme que sea un delito, porque salen figuras desnudas y es posible que sean ángeles o santos o algo así y me puedan meter en la trena por tener eso en casa por un delito de odio contra la religión, o por una falta de respeto a vayan ustedes a saber lo qué. Vale que debajo de esos dibujos se elige al Papa y que lleva ahí unos cuantos años sin que nadie haya protestado, pero tal y como se están poniendo las cosas no me parece algo a tomarse a la ligera y como nos pongamos tontos acabamos como los del Estado Islámico, cargándonos obras de arte porque son inmorales.

La gran ofensa. ¡En Instagram!
Supongo que habrán visto la noticia del chaval al que le han cascado 480 euros de multa por un fotomontaje que hizo y que subió a Instagram en que sustituía la cara del Cristo de nosequé de Jaen por la suya. La cofradía que saca la imagen a pasear se ofendió mucho y lo denunció, y sorprendentemente Su Señoría consideró que tenían razón y que había motivos para condenar al muchacho.

En mi opinión se nos está yendo la pinza definitivamente. ¿En qué cabeza cabe que se pueda sancionar a alguien por semejante tontería, por poner en un cartel DE CARNAVAL una imagen de un señor disfrazado de Papa o por cosas de ese estilo? Ya ni siquiera hablamos de la sagrada libertad de expresión, sino de puro sentido común, de que nos tomamos las chirigotas carnavalescas como ofensas y las idas de olla de un chaval en redes sociales como una cuestión de Estado que hay que castigar mientras, eso sí, a Liñares lo tratamos de usted por la calle, seguimos sin saber quién fue el Señor X del GAL porque eso no interesa, la financiación de los partidos es la cueva de Alí Babá, y a Bárcenas hay que hablarle con la debida consideración, no sea que le parezca mal que le llamen chorizo.

Las normas tienen que ser claras, pero también tienen que ser limitadas y razonables. Es cierto que tampoco podemos meter en el cajón de la libertad de expresión las barbaridades que cada uno quiera decir para conjurar sus demonios internos, y si alguien quiere disfrazar de arte la amenaza o la vejación hablamos de otro asunto.

A mí personalmente no me parece mal que multen a un tío por decir en una canción que hay que descerrajar dos tiros en la cabeza al Rey, igual que me parecería fantástico que lo multaran por decir eso mismo del pescadero de la esquina, el frutero o el guardia urbano. Lo importante no es el cargo, sino la amenaza, así que si algo me sobra en la famosa sentencia del rapero ese al que condenaron hace poco no es su delito de amenazas, sino lo de las “ofensas a La Corona”. Ese camino es peligroso, porque las ofensas son subjetivas y La Corona debería tener la piel algo menos fina, sobre todo si se le mentan a los elefantes o las queridas, algo que ha salido en toda la prensa del mundo mundial. También es cierto que al rapero no se le condenó por esto último sino por lo de las amenazas, que es otro asunto que sobrepasa claramente la libertad de expresión.

Pero una cosa es una amenaza, la exaltación del terrorismo o cosas similares y otra muy diferente esta especie de Censura 2.0 en la que hay que tener un cuidado terrible cada vez que se abre la boca. Los mismos que defienden que se pueda hacer un cartel de Carnaval con un Papa ponen el grito en el cielo si una chica va enseñando mucha carne porque es sexismo, y callan si un tío muestra la suya, que se ve que eso está bien (los anuncios de colonias con tíos en ropa interior se ve que no son sexistas sino “arte”, digo yo). Las mismas personas que ven en cincuenta sombras de Grey (por cierto no lo he leído) el nuevo Kamasutra a pesar de que por lo visto es un manual de sado dicen que las mujeres no pueden ser azafatas en las carreras de coches (maldita la gracia que les haría a las chicas quedarse sin trabajo), y los que afirman que los enanos no pueden hacer anuncios de precios pequeños de telefonía móvil son los que claman por la igualdad de oportunidades laborales. Los que defienden que los niños no pueden hacer nada navideño en el cole porque es ofensivo meterles asuntos religiosos en el centro educativo, se vuelven locos para disfrazarlos de demonios, brujas y cadáveres ambulantes por Halloween… y así podríamos seguir.

Agustín González acusando a todo bicho viviente de un
"contumaz regodeo en la concupiscencia"
Toda esta gente debería ver la película “La Corte de Faraón”. Es de los años 80 pero está ambientada en el franquismo y uno de los personajes que más me gustan es un cura encarnado magistralmente por Agustín González. Como buen censor el cura de marras veía pornografía y ofensas por todas partes, incluso donde no las había, y si uno lee los informes reales de la censura se da cuenta de que muchos eran una panda de enfermos y obsesos que trasladaban a los demás su retorcida visión del mundo. Ahora volvemos a las andadas, pero atacando por todos los frentes imaginables.

Miren el buen gusto no se puede regular. ¿Que el fotomontaje del chaval de Jaén no le gusta? Pues lo bloquea en el Instagram y listo. ¿Que el Carnaval le resulta ofensivo? Pues oiga, váyase de vacaciones a Irán durante esos días porque precisamente se inventó para ser irreverente… Y por favor, no me vengan con lo de "pues que se metan con los árabes, que con esos no se atreven" porque el fundamentalismo ajeno no justifica el propio. Si no por esa regla de tres los tribunales islámicos harían razonable que vuelvan las hogueras de la Santa Inquisición.

El problema es que le dan tanta importancia a estas tonterías que no solo logran distraernos de cosas más importantes sino que encima acojonan al más pintado para dibujar, escribir o hablar de cualquier asunto, no sea que se ofenda alguien. La represión ha vuelto, y ahora es peor porque todo hijo de vecino se ha sacado el carnet de censor.

miércoles, 7 de febrero de 2018

Un colegio en San Fernando


El viejo cuartel de San Fernando (Imagen de Google Earth) sigue esperando un destino.

En el año 2014 la Asociación Lugo Monumental se vio obligada a recurrir a la Fiscalía para pedir que se estudiase el deterioro del Cuartel de San Fernando, lo que provocó que al menos se hicieran obras de consolidación para frenar su deterioro. Lamentablemente hoy seguimos debatiendo sus usos.

Ayer el historiador Adolfo de Abel Vilela defendía en ese edificio un Museo de la Romanización. Desde Lugo Monumental consideramos que ese museo es tan necesario para esta ciudad como lo es el Gugghenheim para Bilbao o El Prado para Madrid. Nuestro pasado romano merece el protagonismo que siempre se le ha negado, y hay almacenes llenos a rebosar de piezas que en cualquier otra ciudad serían por sí mismas objeto de estudio y de exposición… Ese Museo es necesario, pero no en San Fernando.

El enorme Hogar de Santa María, una ubicación perfecta
para el Museo de la Romanización. (Imagen de Google Earth)
Cuanta más importancia le damos al depósito arqueológico de Lugo más sentido tiene elegir el Hogar de Santa María como sede del Museo, aunque sea por una cuestión de espacio. Los 5.280 metros cuadrados de San Fernando palidecen frente a los 12.632 de Santa María, que está en una parcela de casi 20.000, y cuyos actuales servicios son relativamente fáciles de trasladar. ¡Será por inmuebles públicos sin uso en Lugo! El Museo de la Romanización necesita mucho espacio porque debe contar con grandes áreas de depósito de piezas no expuestas, zonas para investigación, laboratorios, despachos, biblioteca… y todo eso no cabe en la parcela de la Plaza del Ferrol pero sí en Santa María.

En cuanto al coste… en lugar de hacer ese museo el Ayuntamiento ha enterrado millones de euros en el infrautilizado MIHL, un juguete que como sucede con los regalos navideños caros de los niños caprichosos, ha sido arrinconado porque ahora toca dar todo el protagonismo a la vieja Cárcel. Por su parte la Xunta de Galicia ha incumplido sistemáticamente su promesa de utilizar el viejo cuartel para el Museo, como incumplió su proyecto de auditorio, que se fue del centro donde debiera haber estado por razones que todavía no han sido aclaradas.

Modelo de ciudad viva:

En Lugo se echa de menos un plan de ciudad y de sus barrios. ¿Qué queremos hacer del casco histórico de Lugo? ¿un parque temático para turistas o una ciudad para vivir? ¿un modelo que busque mareas de visitantes como Santiago de Compostela o un barrio vivo y habitado como el centro de Pontevedra? El turismo es una innegable fuente de riqueza pero también es un depredador que se cobra un precio muy alto, y si lo dudan visiten la otrora paradisíaca Playa de las Catedrales.

Desde Lugo Monumental queremos un barrio en que los lucenses deseen vivir, con familias disfrutando de sus calles peatonales, pequeños comercios en que conocen a sus clientes por el nombre, con esa hostelería acogedora que nos ha hecho famosos en todas partes... Si además logramos atraer turismo, será fantástico, pero no podemos basar nuestro modelo de casco histórico en una especie de Disneylandia romana.

Para fijar población el servicio más demandado por las familias es la educación. El único colegio público del recinto amurallado es el Quiroga Ballesteros, claramente insuficiente, y de ahí la idea de llevarlo a San Fernando. Quien considere que ese espacio es “demasiado bueno” para ser un centro educativo se equivoca. Ningún edificio lo es. Los colegios tendrían que ser palacios, catedrales del conocimiento para formar a los lucenses del mañana. Nuestro futuro, el futuro de Lugo, no merece menos.

Artículo publicado en La Voz de Galicia del 7 de febrero de 2018

martes, 6 de febrero de 2018

¿Qué le ha pasado al Carnaval en Lugo?


Permítanme el "anuncio", pero como no es de interés comercial supongo que no habrá inconveniente
Ya sé que es una impresión totalmente subjetiva, pero me parece que el principio del fin del Carnaval en Lugo fue el día que el Círculo de las Artes decidió cargarse el llamado Baile de Colores del Jueves de Comadres, una fiesta espectacular que daba el pistoletazo de salida a una época de color y de fiesta que ni de lejos es lo que era en nuestra ciudad.

Un recorte de El Progreso de un recuerdo de la época
del Jueves de Comadres en el Círculo
Bien es cierto que los tiempos cambian, y que todos tendemos a ver de colores más vivos los recuerdos más antiguos, con esa contradicción intrínseca del ser humano, pero qué quieren que les diga, aquellas sesiones de corte y confección que se hacían durante las semanas o incluso meses antes de Carnaval yo hoy no las veo por ninguna parte. Recuerdo con cariño las tardes en casa de Chenita, donde se centralizaba la elaboración de los disfraces de la pandilla de mis padres, y de la que salían un “descubrimiento de América”, unas cajas de muñecas con vida o un homenaje al Mundial 82 que nunca más se volvieron a ver.

Este año, por sexta ocasión, Lugo Monumental ha convocado el Premio de Animación Callejera, que tiene por objeto premiar no a los mejores disfraces (de eso ya hay muchos otros premios) sino la alegría en la calle, que es la verdadera esencia del Carnaval. Es muy subjetivo así que quienes votan no son un pequeño jurado de cuatro o cinco miembros, sino los titulares de los 23 establecimientos que colaboran en la iniciativa, con lo que se reparte entre todos ellos la decisión de elegir a los grupos ganadores. Si quieren más información, ver las bases o incluso inscribirse gratuitamente pueden hacerlo en la web www.lugomonumental.es. Hay 1.000 euros en premios así que yo le echaría un vistazo.

Estas iniciativas intentan contrarrestar la tendencia actual. No es fácil rebatir que el Carnaval en Lugo es más pobre que hace unos años, y las excusas de la climatología no me valen porque en lugares con más lluvia o más frío como pueden ser Orense, Verín o Foz hay unas fiestas impresionantes, pero las nuestras se quedan atrás y no es fácil revertir estas inclinaciones.

Quizá sea que esa desidia tan lucense, esa apatía que no nos conseguimos sacudir de encima como colectivo, se contagia a todo, incluso a una fiesta tan irreverente como el Carnaval. Habrá que intentar cambiar de hábitos.

lunes, 5 de febrero de 2018

Elegir entrada en taquilla es lo normal... menos en Lugo


Próximas citas culturales.
NOTA: Lo de "A noiva de don Quixote" no es que sea un exitazo, es que es en la vieja cárcel y hay menos aforo.
El jueves fui al, por ahora, único auditorio de la ciudad, el Gustavo Freire a ver “La comedia de las mentiras”. Había bastante gente, a pesar de que no se llenó, y es que la obra tenía actores conocidos como María Barranco, Angy (la de Tu cara me suena), Pepón Nieto o Paco Tous, cosa que siempre atrae, y más en Lugo donde vamos de buen grado a ver a gente que sale en la tele para comprobar si en persona son iguales o tienen la piel verde. Si les soy sincero me sorprendió ver bastantes localidades vacías, calculo que habría cien o ciento cincuenta sin cubrir como mínimo.

Lo normal es elegir tu butaca en un plano. Incluso en taquilla
Fui con mi cuñada porque mi marido estaba con un catarro tremendo y se quedó en casa, y se apuntó a última hora una amiga de ella, que iba sin entrada. La acompañé a la taquilla a comprarla y aunque quedaban muchas ya no eran en buenos sitios, como es lógico. Esta persona, con toda naturalidad, le indicó a la chica de la taquilla que le resultaba difícil ver la pantalla que señalaba las localidades disponibles, y la sorpresa fue su respuesta, bastante seca, de “es que eso no es para que lo veas tú”.

He ido a bastantes teatros y espectáculos de todo tipo. Hace años sí que es cierto que era complicado que te dejaran elegir asiento en un gráfico porque no había ordenadores y la cosa era más pedestre. El típico “me quedan dos en la fila doce pero son muy laterales, si quieres centradas las tienes en la quince” fue sustituido por una pantalla en la que veías claramente cuáles son las localidades ocupadas y cuáles puedes elegir, se ve que salvo en Lugo, donde aunque esta tecnología sí existe es para uso privativo de la empresa que explota la venta de entradas en el Auditorio Municipal. Curiosamente en la web sí puedes elegir, quizá para que te animes a comprar mediante ese sistema... y ahorrarse personal en taquilla.

“Tampoco es que la cosa sea para tanto”, podrá pensar alguno y quizá tenga razón, pero qué quieren que les diga en una ciudad como la nuestra en que los temas culturales hay que meterlos con calzador porque no es que haya una afición loca a ir en tropel a cosas que no sean las de siempre, cualquier piedrecita en el camino puede inclinar la balanza. No es que la persona se vaya a dar la vuelta y a decir “pues ahora no entro”, por supuesto, pero si unimos esto a otra serie de torpezas sí es cierto que es más tentador recurrir al viejo sistema lucense de coger el coche e ir a ver la misma obra a La Coruña, donde te sientes mejor tratado por mucho que me cueste reconocerlo.

Habrá que intentar cambiar las costumbres.

viernes, 2 de febrero de 2018

Tenemos lo que nos merecemos



El museo de la romanización, la Tinería, el auditorio, la conexión con el Miño, la estación intermodal, la vieja fábrica de la luz, el desdoblamiento de Duquesa de Lugo, el Garañón… temas de los que llevamos hablando décadas, literalmente. Lugo está enquistado en ciertos asuntos que, como el perro del hortelano, ni avanzan ni dejan que se avance en otras cosas. Somos una ciudad que da vueltas en círculos perdiendo tiempo y energías en un pimpampún eterno entre partidos políticos y entre colectivos que viven del debate, de la subvención y de la inacción pública y la pasividad privada.

Lugo lleva veinte años sin hacer avances significativos. Mientras otras ciudades cercanas como Ponferrada u Orense han dado pasos de gigante, incluso erróneos o en la dirección equivocada en alguna ocasión, pero pasos a fin de cuentas, la nuestra es una ciudad que está obsesionada con asuntos puntuales que no permiten sentarse a hablar de otros temas.

En realidad tiene lógica. Miren el ejemplo del nuevo puente, el famoso puente blanco (ahora de camino a ser verde por la falta de mantenimiento y la desidia). Fue una lucha titánica, un cruce de acusaciones y lo que parecía una interminable pelea acabó con la construcción de ese mamotreto que se cargó una parte importante del paseo fluvial para meter allí un puente de autovía para conectar dos carreteras de un carril por sentido. Pero más allá de su utilidad o de si está bien o no su ubicación y tamaño, una vez gastados los millones que costó se acabó su uso como herramienta política, así que en esta ciudad, lamentablemente, hacer las cosas no sale rentable, es mejor hablar de ellas durante años.

Precisamente por eso, porque somos una ciudad que parece disfrutar más de los debates eternos que de las realidades, estamos condenados a seguir atados a unos representantes públicos que, desde distintas administraciones, niegan cuando gobiernan lo que piden cuando están en la oposición y viceversa. Ver las iniciativas de pleno municipal o de otros foros de hace unos años y compararlas con las actuales es de chiste, porque lo que se exigía a la Xunta hace no mucho ahora se ve como poco prioritario y lo que antes era un capricho es ahora una cuestión de vida o muerte. Depende de quien ocupe el sillón al que se reclama.

Mientras no reaccionemos tenemos y tendremos lo que nos merecemos.

jueves, 1 de febrero de 2018

Las víctimas lucenses del ''prusés''


Tous Lugo, víctima colateral local del "prusés" - Foto: Blog tousitasypuris

Una de las cuestiones básicas para mantener una marca es buscar la neutralidad política. Que tu nombre comercial se asocie con una determinada opción muchas veces supone que pierdas potenciales clientes de las demás mientras que la supuestamente “tuya” no siempre responde en base a esa afinidad. Y si no pregunten a Tous.

La empresa catalana ha sido noticia en el tema del “prusés” porque más allá de simpatías nacionalistas han sido cobijo, con sueldo, de diversas “personalidades” del ámbito separatista. Eso hizo que se resintiera tanto en las ventas que esta Navidad tuvieron que lanzar una campaña para intentar detener la avalancha. No estoy seguro de que lo hayan conseguido porque todo lo que implica lo de Cataluña enciende los ánimos y convierte cualquier acción en imperdonable (“¡y con razón!!” pensará algún lector sea cual sea su bando en toda esta historia).

¿Y qué pasa con las víctimas colaterales? El 28 de septiembre de 2015 publiqué en este blog un artículo titulado “Un cumpleaños con ayuda” en que relataba cómo Rafa y Elena, los propietarios de la tienda de Tous en Lugo tuvieron la amabilidad de abrirnos un día de descanso para darnos un paquete que se nos había olvidado recoger. Es decir, que la culpa era totalmente nuestra, pero aún así tuvieron el detallazo de molestarse en ayudarnos, y, como ocurre en estas cosas familiares, completar un día muy importante ya que era el último cumpleaños de mi madre en el Verruga, que cerró tres meses después (¡Cómo pasa el tiempo!).

Tous Lugo celebrando el Arde Lucus.
Eso una gran cadena no lo suele hacer, solo el comercio local.
Foto: Blog "Que me pongo by Alba Vila"
Una gran cadena no hace esas cosas, las hacen los pequeños empresarios lucenses que comparten una marca en forma de franquicia pero que se molestan y desviven por sus clientes porque saben que su funcionamiento no es el mismo que el de Carrefour, Media Markt o Zara. En esos grandes monstruos económicos se produce el curioso fenómeno de que todo el mundo los pone verdes (a unos por sus discutibles políticas de alteración de precios, a otros probablemente por envidia hacia su propietario…) pero las colas para pagar son largas y estables.

Atarse a una franquicia, y tengo varios amigos en esa situación, es peliagudo. La “central” te exige mucho, muchísimo, y decide por ti la estética de tu negocio, hasta tus horarios y el perfil del personal, pero a cambio entras en una política de empresa y un lanzamiento del negocio que por ti mismo probablemente no pudieras alcanzar. El problema es cuando pasa algo como lo que nos ocupa, que la marca meta la pata de forma que te perjudique drásticamente.

No tengo ni idea de cómo ha ido la Navidad en el Tous de Lugo, pero sí es cierto que paso por delante habitualmente y que no he visto la tienda llena como siempre pasaba en esas fiestas. Incluso gente cercana que era muy aficionada a la marca prometió no volver a poner un pie en la tienda. Comprensible que no se quiera financiar a quien te está escupiendo en la cara, pero nada malo han hecho los lucenses que arriesgan sus dineros para dar un buen servicio como es el caso de Rafa y Elena.

“Pues que cambien de franquicia o que se larguen de Tous”, podrán pensar ustedes, y tendrían razón si no fuera porque normalmente los contratos firmados están pensados para que siempre tenga las de ganar la todopoderosa franquiciadora. He visto algunos en que impedían que en ese local hubiera la misma actividad durante cinco años, ya me dirán ustedes. No es tan fácil, casi nada lo es, y no estoy invitándoles a que vayan a comprar a Tous de Lugo porque sé que muchos están radicalmente enfadados con la marca, pero sean conscientes de las víctimas colaterales, y quizás en el futuro deberían plantearse acudir a las pequeñas joyerías de siempre, las que no están atadas a terceros y dependen de su buen nombre local y de su servicio particular para mantenerse a flote. No hay mejor garantía.