jueves, 10 de mayo de 2018

Sombras en la AECC en Lugo

La frase es llamativa, visto lo visto, porque en la web de la AECC de Lugo no se dice nada, salvo los cargos, claro.
Hoy me ha costado escribir este largo artículo, pero creo que es bueno debatir sobre estas cosas... ya que las sombras son compañeras de las luces y a veces una crítica invita a la reflexión y quizás a la enmienda si se es inteligente.

Durante las últimas semanas la Asociación Española Contra el Cáncer ha estado en nuestras vidas con más intensidad de lo habitual. Gracias a esa asociación se celebró en Lugo un sorteo de Lotería Nacional que atrajo a la televisión nacional a nuestra ciudad, con la gran promoción que eso conlleva y de la que tenemos que estar orgullosos. También se celebró un guateque (aunque los lucenses no respondieron como se esperaba y hubo una asistencia lamentablemente escasa) en la Feria de Exposiciones.
¿Qué autoridad se resiste a posar con la AECC?
La pregunta es si se hacen las cosas correctamente.

Respeto profundamente a la A.E.C.C. y precisamente por no empañar todos estos eventos que se organizaron en Lugo he estado reteniendo este artículo durante un tiempo, porque no quería desanimar a nadie para ayudar a una organización que tiene unos fines tan nobles. El problema es que muchas veces nos despistamos y confundimos la importancia de la finalidad con una especie de "prohibición de toda crítica", que no es aceptable.

Mi crítica no es contra la AECC en su conjunto, y de hecho he colaborado con la Asociación en diversas ocasiones. Ya en la universidad organicé un partido de fútbol (ya ven, con lo que me gusta a mí el deporte) a beneficio de la Asociación entre el Compos, entonces en primera división, y una selección de universitarios. El gran éxito hizo que repitiéramos la experiencia en Lugo con el Breogán años más tarde.

Tengo que decirles que estoy muy preocupado con el funcionamiento de la A.E.C.C. de Lugo, concretamente por tres temas bastante significativos por el fondo y por las formas. Creo que los tres reflejan cierta desidia, que estoy seguro de que no corresponde a todos sus socios, voluntarios y colaboradores ni muchísimo menos, pero sí una inquietante forma de actuar poco acorde con la importancia de esta entidad, que parece instalada en una especie de torre de marfil muy peligrosa. Vamos con los tres asuntos:

Voluntariado:


El voluntariado es la piedra angular del asociacionismo benéfico.
La Asociación, como todas, tiene un eterno déficit de personal y voluntarios que impide que algunas acciones se lleven a cabo, o al menos eso mismo me dicen desde la organización. Hay que tener en cuenta que el voluntariado de una asociación como ésta no se nutre del primero que pasa por la calle y que quiere echar la tarde, sino de gente que recibe una formación y que ha de tener una serie de características, en eso estoy totalmente de acuerdo.

Sin embargo el desinterés que se muestra por captar nuevos colaboradores no solo impide que salgan a la calle a buscar gente sino que incluso parece que les hace despreciar a los que acuden a las oficinas a ofrecerse para echar una mano, algo inaudito. Conozco directamente dos casos concretos de personas conocidas y responsables que han ido (una de ellas hasta tres veces) a la oficina de la Asociación a ofrecer su ayuda y ha recibido muy buenas palabras y sonrisas… pero la callada por respuesta. De hecho hay una falta de concordancia entre la versión de estas dos personas (que aseguran que ni les llamaron) y la de la Asociación, que afirma que en un caso esta persona no tenía disponibilidad (lo que ella niega categóricamente). Ahí, obviamente, entramos en la credibilidad de cada cual, pero no tiene lógica ofrecerse para luego poner pegas lo que me hace confiar en la versión de los aspirantes frustrados, y de hecho están colaborando en otras entidades, incluida Somos unidos por el cáncer. Si no quisieran echar la mano no lo harían en otra asociación.

No me digan que no es extraño. Lo normal sería que hubiera un mecanismo bien engrasado para integrar en la organización a todo aquel que quiera ayudar desinteresadamente ya sea para acompañar enfermos o para organizar saraos (esto es otra cosa, claro, que hay a quien le gusta porque da prestigio social).

El secretario de la Asociación intentó justificar esta desidia con un argumento tan absurdo que me sorprende que se atreviera a escribirlo en un foro público: que estaban muy liados organizando el 60º aniversario de la AECC en Lugo, el guateque y lo de la lotería nacional y que como tienen poco personal y voluntarios no tienen tiempo... ¿Y no se le ha ocurrido, alma de cántaro, que dedicar quince minutos a devolver las llamadas a quien quiere ayudar facilitará superar ese problema de recursos humanos? Además eso podría explicar (pobremente) uno de los casos, pero no el otro, el de la persona que lleva varios años ofreciéndose sin que se le haga el menor caso. Para empeorarlo más aún se ofreció a "interesarse" por el tema, como si para colaborar hubiera que tener enchufe. Inaudito.


La hucha:

Las huchas de la AECC debieran
facilitarse con diligencia, no a toro pasado
Otro de los asuntos que me preocupan también denota desidia. La hermana de un amigo mío falleció de cáncer y su familia decidió algo que me parece muy hermoso: en lugar de que los amigos y allegados enviaran flores les pidieron que colaborasen con la Asociación Española Contra el Cáncer.

Para ello llamaron a la delegación de Lugo pidiendo que les trajeran una hucha de la AECC para recaudar esos fondos en el mismísimo tanatorio, algo que me parece fantástico porque así tienen la tranquilidad de que el dinero va directamente al receptor… y desde la asociación no les llevaron la puñetera hucha hasta el día siguiente, poco antes del funeral.

Lo lógico sería que, teniendo personal contratado y medios más que razonables, cualquiera se acercase un momento a llevar el receptáculo, y aún les diría más, la idea es tan buena que yo no descartaría sugerirlo en campañas publicitarias porque es una forma maravillosa de homenajear al fallecido por esta odiosa enfermedad y colaborar en los avances contra ella.


Los abrigos:

El último tema es el más grave, o al menos a mí me parece mucho peor. Hace más o menos un año que publiqué un artículo titulado “La generosidad anónima de un lucense conocido” en que les explicaba que Emilio Eiras Mouriz, el propietario de la desaparecida Peletería Jañez donó a la Asociación Española Contra el Cáncer de Lugo una serie de abrigos de pieles que tenía en el establecimiento el día que cerró sus puertas por jubilación (superaban la docena). Un año después, y tras interesarnos (porque en la web de la Asociación no se dice ni una palabra del asunto) solo sabemos que se han vendido “algunos” en una "feria en Ribadeo", pero ni a quién, ni por cuánto ni tenemos noticia de dónde están los demás. Se nos dijo que están "guardados".

Qué quieren que les diga, lo suyo, entiendo yo, es que si en marzo o abril de 2017 donó los abrigos, justo tras el verano se debería haber organizado una gala donde se expusieran y se subastaran públicamente dichas prendas, justificando el número de piezas recibidas y dándole bombo para lograr pujas interesantes. Si se les pasó el arroz, que ya es decir, tuvieron una ocasión maravillosa en la cena del aniversario de la Asociación, en que había invitados de alto copete con billeteras bien provistas.

Es cierto que alguna gente, como sabe que fueron una donación, seguro que pretende comprar por 300 euros abrigos de 3.000, pero si se hace en público y con la prensa delante seguro que algunos pujarían con alegría por algún abrigo para colaborar y comprar una buena prenda... bueno, eso y que quedas como un rácano en un acto benáfico si pretendes llevártelo por cuatro duros. Y si no se venden en la subasta, todo es buscar otras opciones.

Foto de un abrigo, no de los que dio Emilio,
solo es para ilustrar el tema.
En mi modesta opinión, y de forma accesoria, creo que no estaría de más hacer entrega en ese acto a Emilio de la insignia de oro y brillantes de la AECC, el título de socio de honor, el de colaborador destacado o lo que sea, porque aunque sé que no hizo la donación buscando un reconocimiento (de hecho no quiso que se dijera y la única publicidad del asunto creo que fue el artículo de este blog) es de bien nacidos ser agradecidos, y este tipo de gestos deben ser premiados, al menos aunque solo sea para ver si otra gente se anima a imitarlos.

Con el tema de la falta de noticias sobre los abrigos se nos abren varias posibilidades: que estén tirados por ahí en algún almacén, lo que sería gravísimo porque ese tipo de prendas han de estar en condiciones de humedad y temperatura controladas (hablamos de abrigos de muy alta gama, tanto que incluso Emilio tenía un servicio para conservar en verano los de las clientas que querían tenerlos en perfectas condiciones), que se esté gastando dinero de la Asociación para conservarlos (lo que sería absurdo), que se hayan vendido en lote sabe Dios a quién y cómo, o que directamente hayan “desaparecido”. Esta última opción no la contemplo realmente, pero hay que mencionarla porque la posibilidad existe. No seré yo quien acuse a la Asociación de nada, salvo de desidia (que no es poco), pero creo que lo suyo sería dar una explicación de dónde están esas lujosas prendas más de un año después de su recepción y por qué no se han publicitado.

Sea por dejadez o por algo peor, el caso es que este tipo de cosas no ayudan ni lo más mínimo a mantener el buen nombre de una entidad que se basa en la voluntad de los colaboradores. Quiero repetir que la Asociación Española Contra el Cáncer es una entidad a la que respeto profundamente y por eso me preocupa. Veo un oscurantismo terrible, no está publicada ningún tipo de cuenta en su web de Lugo, ni prácticamente nada salvo la relación de cargos, que eso sí que mola porque da lustre y apariencia. Por lo que veo podría pasar por ser un club elitista que guarda celosamente las llaves del Reino y que no quiere que entren "extraños" a dar la lata, y eso no me vale.

No me entiendan mal, hay una gran labor detrás, voluntarios esforzados, trabajadores incansables y sanas intenciones. Se ha ayudado y se ayuda a mucha gente, pero eso no justifica ciertas cuestiones y no me convencen las carencias que veo actualmente en la agrupación local. Falta información, falta transparencia, falta diligencia a la hora de poner unos medios mínimos para recibir fondos que la gente quiere aportar, y por lo que veo faltan ganas de contar con gente que voluntaria y desinteresadamente quiere echar una mano... y eso no lo entiendo, de verdad que no lo entiendo.

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